Helen Oyeyemi habla de su última novela “El señor Fox”

 

Por Benito Garrido.

     Otra de las pasiones de la señorita Foxe eran los cuentos de hadas. Le gustaban las transformaciones que se producían en ellos. Todo el mundo iba disfrazado o estaba a punto de transformarse en alguien diferente. Y al final siempre vencía el orden. El amor no podía triunfar si el orden del cuento no lo quería así; ni tampoco el odio, la pena o el ingenio.

 

El señor Fox, de Helen Oyeyemi.

El señor Fox, de Helen Oyeyemi.

Helen Oyeyemi (Nigeria, 1984) sorprende muy gratamente al lector con esta su última novela, El señor Fox, un híbrido de géneros donde el personaje creado por el autor puede hacerse tangible y enfrentarle a sus invenciones. Oyeyemi ha sido incluida este año en la lista Granta de los mejores jóvenes novelistas ingleses. Es autora de The Icarus Girl; The Opposite House, que fue candidata al premio Hurston-Wright Legacy en el 2008, y White is for Witching, que ganó en el 2010 el premio Somerset Maugham.

 

El señor Fox.  Helen Oyeyemi.  Traducción de María Belmonte.  Editorial Acantilado, 2013.  296 páginas.

 

Los amores en los cuentos de hadas siempre acaban en boda; al menos en los cuentos que no quieren complicarse demasiado. Éste no es el caso de la historia del señor Fox, un afamado escritor que no puede evitar matar a todas las protagonistas de sus novelas, incluida su esposa Daphne. Pero un día Mary, su musa, se hace real y transforma al autor en un personaje literario, con lo que la vida del señor Fox da un giro sorprendente. Mary le desafía para que se una a ella en sus ficciones, y así, a través del tiempo y el espacio, se buscan y se persiguen. Sus aventuras vuelven del revés el cuento de hadas tradicional, rompiendo las convenciones sobre los géneros literarios. El lector deberá suspender su incredulidad y dejarse llevar por la voz narradora para descubrir una historia de amor inusual y mágica que rezuma sentido del humor y encanto hasta el final.

 

P.- Una idea de cuento te sirve de base para hacer una novela. ¿Los géneros literarios como las normas están para saltárselos?

Entiendo que la idea de género literario ayuda a clasificar, pero intento no prestarle demasiado atención. Que en una historia aparezca un asesinato, ¿eso la convierte automáticamente en una novela negra? No estoy en contra de la idea de género literario, pero me resulta más obstructiva que constructiva, tanto para leer como para escribir. Me enfrento al texto desde sus propias virtudes.

 

P.- La valiente protagonista se rebela contra el creador y le desafía. ¿Es quizás como debería actuar cualquiera en lugar de dar la espalda a los propios miedos?

Me parece que deberíamos enfrentarnos a lo que vemos por el rabillo del ojo, lo que queda al margen, pero luego, cuando le plantas cara, descubres otros miedos que enfrentar, porque se han transformado al mismo tiempo. El cuento de Tam Lin nos habla de una mujer que intenta llegar a su amante, pero éste se transforma constantemente y asume muchas formas distintas, algo parecido a lo que nos sucede cuando queremos encarar nuestros propios miedos.

 

Helen Oyeyemi. Foto © Jordi Esteban.

Helen Oyeyemi. Foto © Jordi Esteban.

P.- Mr. Fox o Señor Zorro como personaje variante de Barba Azul. La misoginia que muchos hombres padecen llevada al límite, incluso a la cultura más popular. Pero ¿crees que puede llegar realmente a superarse?

¡Eso espero! Hay quien dice que el problema es que los hombres no pueden engendrar hijos. Si fuera así, lo verían muy distinto. La forma de ponerle freno es conocer sus raíces. No digo que sea imposible, pero es una ardua tarea. A lo mejor dentro de diez o quince años otro escritor retomará el mito de Barba Azul y nos explicará cómo se relacionan hombres y mujeres en el futuro (libro que leeré con impaciencia). Ése es el camino.

 

P.- Triángulo amoroso al mismo tiempo real e imaginario… ¿es quizás más fuerte el amor platónico imaginado que el real? ¿es entonces que la vida también puede ser imaginada?

Sí, la vida puede ser imaginada. A menudo parece bastante imaginaria. Depende de si la sabemos reconocer. Todos los días creas asociaciones que solo tú entiendes. Creas chistes particulares con tus amigos que solo vosotros entendéis. Nuestro día a día está repleto de estos ejemplos. Tienes que aceptarlo. Es una forma de vivir.

 

P.- Para el escritor las palabras y sus escritos pueden ser una verdadera liberación. Pero ¿quizás esas mismas palabras también pueden ser una condena?

El señor Fox se enfrenta, en parte, a esta materialización de las palabras, al mundo que crean estas palabras. El golem, por ejemplo, es una criatura que cobra vida por una palabra escrita en su frente y se destruye cuando se borra. Me parece un buen ejemplo de la relación entre la imaginación y la palabra escrita.

 

P.- Cuentos dentro de otros cuentos en los que tanto el protagonista como el lector se ven atrapados. ¿Solo el realismo mágico o la imaginación pueden liberarles?

Lo único que les libera son los finales de los cuentos, pero en cierto modo estas historias nunca acaban. Por lo tanto, aún deben seguir ahí atrapados.

 

P.- Fantasmas, animales, sueños, cuentos, hadas… personajes de lo imaginario que trascienden de lo cotidiano… ¿para enfrentarnos a nuestra verdadera realidad, a nuestra angustia diaria?

Forman parte de la realidad. Son criaturas que existen, aunque sean intangibles. Son reales, todo depende de las categorías de realidad que usemos. Nos pueden representar en ocasiones, pero tienen también su existencia independiente.

 

FoxP.- La ironía y el humor se hacen necesarios en tus textos. ¿Es complicado ser ingenioso y buscar la sonrisa a la hora de escribir?

El humor está integrado en la observación de estas situaciones. Sí, intentas ser ingeniosa y provocar la sonrisa, pero el texto puede extrañar al lector, pillarle desprevenido. Lo importante es captar toda la situación y que en ella queden plasmados el humor, la tristeza, todos sus matices.

 

P.- ¿Qué supone estar en la lista Granta de autores más prometedores? ¿Un gran peso quizás?

Es un peso, pero un peso maravilloso. Me da miedo porque entiendo que habrá más gente que lea mis libros, y siempre pienso que cuantos más haya, más detractores tendré. Me gustaría quedarme con un grupo reducido de lectores favorables, pero si no los lee nadie también soy consciente del problema que supone.

 

P.- ¿Cuáles son los referentes literarios que han marcado tu escritura?

Hay muchísimos. Me gusta Gombrowicz, hace poco he descubierto a Kharms, Kosztolányi, me gusta mucho Robert Walser y su comunicación rota y su visión desesperada, me encantan Edith Wharton, Graham Greene… Son referentes que tienen poco que ver entre sí.

 

P.- ¿Tienes ya nuevos proyectos literarios entre manos?

Acabo de terminar una historia sobre una madrastra malvada, que sucede a mediados de los años cincuenta en Estados Unidos.

 

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Una respuesta a Helen Oyeyemi habla de su última novela “El señor Fox”

  1. Es una ficción demasiado rebuscada inconexa mi modo de ver, y no es fácil de seguirla con lo cual no creo que haya tumultos por leer este libro

    Angeles
    11 Enero 2015 at 10:33 am

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