La postpornografía como movimiento artístico

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Por Violeta Nicolás. 

 

Postpornografía, Marisol Salanova. 

Pictografía, 2012, 68 pág.

 

postpornografia

“¿Qué es Postpornografía?”

Para quienes se pregunten: ¿Cómo se relacionan hoy arte y porno? Atendemos a Marisol Salanova, filósofa, crítica de arte y comisaria independiente, nos aproxima al concepto Postpornografía, presente en el arte contemporáneo, y establece unos precedentes del mismo. En la actualidad se retoma, de alguna forma, el movimiento por los Derechos Civiles y grupos feministas en Estados Unidos, en los años 60, cuando tiene su comienzo y auge el denominado performance art, en el que se apoyan muchas mujeres artistas para realizar sus reivindicaciones. Se aúnan a la concienciación acerca de las desigualdades de género y libertades de las mujeres. Tras el transcurso del tiempo, el video llega a ser el medio más popular para registrar las acciones, con la llegada de internet, se produce un avance, ya que es un medio idóneo al multiplicarse los espacios de acercamiento a una serie de problemáticas directamente relacionadas con la representación del género y del sexo. Se trata de un ensayo donde se examina el desarrollo de este tipo de prácticas -entrelazando determinados hitos de la Historia del cine porno- rastreando los orígenes de un movimiento artístico que ha tomado vigor en nuestro país durante la primera década del siglo XXI: el postporno.

 

Encontramos a lo largo de este libro –disponible en papel o en digital en sigueleyendo.es– a artistas míticas como Judy Chicago, y su acción “Red flag” (1970), donde realiza la extracción de un tampón con restos indicativos de su menstruación. También a Carol Schneemann y su performance “Interior Scroll” (1975), consistente en la extracción de su vagina de un rollo de papel que leía al público asistente, un texto feminista, “apelaba a su flujo y creaba una metáfora sobre que su discurso salía directamente de su sexo” nos dice Marisol Salanova.

 

Valie Export, y su controvertida performance “Genital panic” (1969), realizada en Múnich. La performer acude a un cine de películas pornográficas, con un atuendo particular: unos pantalones de cuero que dejaban al descubierto su pubis, y además, con una intimidante metralleta. Dicha acción, integrada en la Historia del arte contemporáneo, realizada por otras célebres artistas como Marina Abramovic y, objeto de inspiración para la popular cantante Pop Lady Gaga, se entiende como un antecedente del denominado pornoterrorismo. En la actualidad es practicado por artistas como Diana J. Torres, quien desarrolla performances provocativas y transgresoras, tildadas de abyectas o violentas. Según la autora: “La crudeza y el realismo desmesurado son una virtud a la par que un aspecto bastante criticado del movimiento postporno”.

 

También forman parte del ensayo artistas como Evelyn Stermitz, con unos trabajos críticos con la idealización de la mujer, y su cosificación,marisol-salanova_blog desarrollados en el entorno del net art y vinculado con el denominado ciberfeminismo. Uno de sus proyectos “World of Female Avatars” (2005), sobre cómo concebimos las mujeres nuestro cuerpo e internet como aglutinador de la proyección de visiones culturalmente minoritarias. Utiliza el recurso del collage, en sus fotomontajes se refiere a la popular muñeca Barbie, y juguete de la infancia, donde ya se tiende a una educación en la que se plantean restrictivos estereotipos femeninos, lindantes en lo sexista o superficial. Una de las imágenes producidas por dicha artista conforma la portada del ensayo en cuestión.

 

La autora de “Postpornografía” plantea una posible definición, simplificada y sintetizada, al polémico postporno:

 

“El postporno es un movimiento artístico que propone el disfrute de nuevas representaciones alternativas del cuerpo, elaborando un imaginario sexual en el que tengan cabida las sexualidades periféricas y disidentes que la heteronormatividad y el porno clásico marginaban”.

 

Es relevante la reflexión de Marisol Salanova sobre “la complicidad tácita del arte con la pornografía, pues, entre otras cosas, ostenta la capacidad de convertir un desnudo en una metáfora”, y subraya el carácter performativo del género. La publicación cuenta con un interesante epílogo a modo de análisis elaborado por Ernesto Castro, autor de “Contra la Posmodernidad” (Alpha Decay, 2010) y crítico literario.  

 

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2 respuestas a La postpornografía como movimiento artístico

  1. Mucha palabrería postmoderna para tratar de disimular la falta de talento e inspiracción que caracteriza a un sector cada vez más amplio del arte contemporáneo.

    Inocencio
    6 agosto 2013 at 9:24 am

  2. El postporno es un movimiento político, carajo, y tratarlo como si fuera “arte” es básicamente carencia de ética. Yo no soy artista, soy activista, y desde aquí quiero decir que la visión de Marisol sobre el postporno no me representa en absoluto, ni a mí ni a la ŕan mayoría de las que trabajamos en esto para conseguir que las personas tengan mejores sexualidades y mejores relaciones con su cuerpo.

    Totalmente “out of the point” el libro y su pensamiento.

    Diana

    Diana J. Torres
    13 enero 2014 at 13:47 pm

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