LOS ENEMIGOS DEL COMERCIO (vol . II) Una historia moral de la propiedad

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Segunda parte de la recensión sobre LOS ENEMIGOS DEL COMERCIO. Una historia moral de la propiedad  (vol . II)

Por Juan Carlos Usó

 Ahora se acaba de publicar el segundo volumen de esa saga dedicada a los enemigos del comercio, cuyo subtítulo se ha matizado ligeramente: Una historia moral de la propiedad. Tras una recapitulación inicial de lo expuesto en el primer volumen, prácticamente obligatoria, el estudio de Escohotado se erige como una continuación perfectamente ensamblada del anterior. Este libro está prácticamente dedicado por entero al siglo XIX, “la centuria más creativa y menos castigada por guerras de la historia occidental”, tal y como nos recuerda el propio autor, y también el momento en que aparecen los grandes teóricos más conocidos del comunismo: Proudhon, Marx, Bakunin… llegando hasta la Primera Guerra Mundial. El volumen describe, por tanto, la génesis y el desarrollo inicial del movimiento obrero, episodios como la Comuna de París, la evolución de los congresos de la Internacional y el arraigo del anarquismo en Rusia y España entre otros asuntos. También se ocupa de los primeros pobladores norteamericanos de origen europeo, y en este caso el destino dispar corrido por las sectas religiosas que terminaron progresando y las comunidades seculares, y demás ensayos de tipo comunitario-laico, que aspiraban a erigirse en ejemplo universal y terminaron en proyectos fracasados, le sirve a Escohotado para explicar “los azares inherentes al comunismo instrumental y al comunismo como fin en sí”. Seguramente, este segundo volumen añadirá más incomodidad a la ya creada, pues a lo dicho sobre el primero, con la entrada en escena del anarquismo, el autor no dejará de recordarnos que, a pesar de sus diferencias irreconciliables, comunistas y anarquistas están unidos por su hostilidad visceral al comercio y a la sociedad mercantil y, en definitiva, a la riqueza, así como por su pasión por diseñar e imponer sociedades perfectas, libres de codicia y avaricia, donde no existan ni el tuyo ni el mío.

 

enemigos

Los enemigos del comercio puede efectivamente presentarse como una historia del comunismo, pero por la misma razón también podría entenderse como una historia del liberalismo o, si se prefiere del capitalismo. Esta inversión tampoco hace que la obra resulte más cómoda y amable, ni siquiera a sus principales defensores, para quienes el comercio es el factor decisivo de progreso y civilización, pues Escohotado es consciente de que el sistema capitalista vence sin convencer, que genera dudas,  y resquemores incluso entre quienes se benefician de él. No oculta que estas reticencias tienen que ver con el hecho de que la prosperidad que genera esté basada en la destrucción, aunque se trate de una destrucción creativa, alimentada por la invención y la innovación permanente. Es consciente de que el comercio puede ser tenido por una actividad humana despreciable, por todo lo que tiene de hortera y ladrón, aunque al mismo tiempo reconoce que con todo su componente de estafa y su secreta pretensión de monopolio no es ninguna panacea, sino sólo la primera perspectiva no clerical-militar de la vida en común después de muchos siglos. En suma, lo que ha permitido a Occidente abandonar la miseria y la barbarie, configurándose como una sociedad competitiva o abierta, donde lo que cuenta ya no es la obediencia sino el riesgo calculado, la iniciativa personal y el tesón. Su apuesta decidida por el comercio y el capitalismo no es tanto una opción económica como política, pues a su juicio la compraventa de bienes implica indefectiblemente un intercambio de ideas, y quien sataniza el flujo de mercancías en el fondo está canonizando el inmovilismo y en última instancia el conformismo, tanto ideológico como social. Escohotado se muestra tremendamente partidario del “cultivo del hallazgo ”y muy crítico con suposiciones como que la riqueza de unos empobrece a otros, o que la indigencia remite proscribiendo el afán de lucro, y no tiene ningún inconveniente en afirmar que la presencia duradera de prosperidad no responde a la abundancia de materias primas y a una ubicación geográfica más o menos ventajosa, sino que la variable crucial en todo este asunto es el “carácter educado —o si se prefiere abierto— de cada grupo humano”. Fascinado por el devenir del pensamiento occidental, el propio Escohotado no puede ser ajeno a la incomodidad que encierra su discurso cuando dice que “el comunista moderno preferiría ignorar sus orígenes” y que “el anticomunista ignorar la sempiternidad de su adversario”, porque justo lo que hace su obra es explicar el desarrollo del comunismo contemporáneo remontándose a sus orígenes milenaristas, demostrando que los enemigos del comercio han estado ahí desde siempre.

Pero hay otra cuestión que a mi juicio ha contribuido a extender el silencio mediático que pesa sobre la obra, y que queda patente tanto en el primer volumen como en el segundo. Me refiero a la valoración positiva que en todo momento hace del papel desempeñado por la minoría judía en la historia de Occidente. No es extraño que en un país dominado históricamente por la judeofobia, tal y como ha puesto recientemente de relieve el cineasta Martí Sans en su documental L’estigma? (2012), un texto que contemple la expulsión de los judíos —el “único grupo capaz de financiar y organizar empresas mercantiles” en aquel momento— como el hecho decisivo para entender la pérdida del tren del progreso y la modernidad por parte del Estado español sea ignorado en muchos foros. Finalmente nos queda la duda de hasta qué punto pueden ser sostenibles el crecimiento y el desarrollo en un mundo a todas luces finito, o si en la toma de partido en favor o en contra del comercio y la riqueza pesan más factores genéticos, psicológicos, económicos o socio-culturales… Solo son dos de los muchos debates que podrían abrirse a partir de la lectura de Los enemigos del comercio. Se impone para ello una aproximación abierta al texto, libre de prejuicios.

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Hay anunciado un tercer volumen, que completará el árbol genealógico del comunismo hasta la actualidad. Con toda seguridad, el libro analizará el estatuto de ideología hegemónica recobrado por el rechazo de la propiedad privada y el comercio desde el momento en que la URSS se erigió en superpotencia militar, la lucha personal de figuras como Mao, Castro y Che Guevara, así como la caída del Muro de Berlín y sus consecuencias, especialmente “un retorno a la teorización como no se había conocido desde los años 20”; probablemente incluirá jugosas referencias a las Brigate Rosse (BR), al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y a otros muchos grupos político-militares inspirados por el marxismo y el socialismo libertario, y nos atrevemos a anticipar que examinará el movimiento de oposición a las cumbres de la Organización Mundial del Comercio (OMC) e incluso la “interesada convergencia insinuada” por el abrazo entre Hugo Chávez y Ahmadineyah, y quién sabe si hasta los postulados anti sistema del 15M. Sin embargo, no creo que debamos esperar a ese tercer volumen para comprender que nos encontramos ante una aportación fundamental al debate sobre la supervivencia del capitalismo. Por lo demás, estamos seguros de que en un futuro, cuando esté completa, esta obra se convertirá en una referencia obligada para todas aquellas personas interesadas en entender los avatares de un elemento tan crucial en nuestra civilización como es la propiedad privada. Y si no, como dicen, tiempo al tiempo.

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Una respuesta a LOS ENEMIGOS DEL COMERCIO (vol . II) Una historia moral de la propiedad

  1. vaya, me siento decepcionado con las posturas del autor, me es difícil de tragar esta apología acritica del liberalismo, ya se sabe que escohotado no es un autor que busque agradar a las buenas conciencias, pero mira que en cierta forma ponerse del lado de estas, en este caso la polémica se busca desde un posicionamiento bastante conservador, para como van las cosas

    luis
    16 junio 2016 at 0:21 am

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