Edición anotada de la tristeza

Categoría: Críticas,Poesía |

 

Edición anotada de la tristezaEdición anotada de la tristeza

José Alcáraz

 

Editorial Pre-Textos. Valencia. 2013. Premio de Poesía Joven de RNE 2012. 64 páginas. 10,00 €.

 

Por Héctor Tarancón Royo

 

En 1982 Ridley Scott dirige Blade Runner visualizando un futuro distópico donde las creaciones tecnológicas han traído el desorden al planeta Tierra. En esta diatriba entre el sentir y el no-sentir, uno de los replicantes pronuncia una frase que perdurará para siempre: “todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”. De esta manera, la tristeza por la pérdida del ser querido se supera para perdonarle la vida a su cazador, que puede al fin huir en busca de otra vida. Esta idea de la superación de la tristeza la tenemos en el último poemario de José Alcaraz, Edición anotada de la tristeza, que a modo del cuaderno rojo de Paul Auster nos recoge las impresiones de un detective, delineando con un pulso cuidado y delicado las irregulares formas de la cartografía. Y es que no es casualidad que ya el primer poema nos lo evoque: 1La vida ha enterrado el mapa, / no el tesoro (p. 7).

Los poemas vuelan a baja altitud diseccionando la vida con el riesgo del aterrizaje de emergencia. Una presión emergente que domina la sociedad actual y que nos deja sin momentos de reflexión: si no produces algo, eres parte del problema. Además, nos ofrece tal exceso de posibilidades que acaba por confundirnos: 46Qué bueno haberme dado la vuelta / a mitad de tantos caminos, / elegir otros que ni siquiera lo parecen, / desmitificar las oportunidades, / los beneficios, el orgullo. // La gente lo llama perder trenes, / pero trenes -como dice / Jorge Riechmann en su poema- / solo son los que conducen a uno mismo. // Billetes por favor. / Salimos cuando a mí me lo parezca (p. 52). Aunque aquí aparece de manera cristalina una de las claves de la obra: la tristeza es una búsqueda a ciegas de la propia superación, el sujeto va dejando lentamente sus cadenas para poder vislumbrar el final del camino sin arrepentirse de ello. Esto es, disfrutar del viaje y no dejar que el tiempo se nos escape como un puñado de arena entre los dedos de la mano.

Un sentimiento subjetivo que puede ser compartido por los lectores, pero también por la visión simultánea de las situaciones: 30Sale el sol y el parque alumbra / otro niño al que se le escapa un globo. / Unos se fijan en lo alto que sube, / otros en el llanto del pequeño, / hay quien ve una metáfora de la vida / (hilo frágil que sujetamos / hasta el último instante). / Y yo, que  venía a respirar, / siento vértigo por la altura del globo, / pena por las lágrimas del niño ,/ rabia por la vida, que nos exige / apretar fuerte los puños para sujetarla (p. 36). A diario no podemos parar de ver posibilidades, de procesar datos, códigos, signos, etc., muchos de ellos jamás serán valorados. Este hecho lo conoce muy bien Alcaraz y se sirve de ello para colocar todos los poemas a pie de página rozando la caída: a un espacio en blanco le sigue el poema escondido en la más profunda de las capas vitales.

José AlcázarSomos educados para leer y comprender, estudiar escritos y dictarlos de memoria, pero ¿y para producir textos nuevos? Aquí subyace otra de las claves: el lector es quien tiene que completar las páginas, apuntando sus propias referencias, sus sensaciones, sacando cada uno de los momentos del crisol para apuntarlo, respondiendo a la cartografía del dolor con el suyo propio, imprimiendo el gesto en el vacío, dejando constancia de la existencia de la sentimentalidad corporal.

La última clave nos regala la llave esencial del sentir contemporáneo: el lenguaje es una espada afilada que hiere a todo aquel a quien se dirige: 36Evoco recuerdos junto a mis amigos, / pequeños detalles del tiempo/ que nos hacen reír. / Hasta que un día ellos no se acuerdan / y de nada vale que yo intente reanimarlos con mi memoria. / Me dejan riendo solo. / Y esa risa no es más que sangre / llamando a un olvido lejanísimo / que ya viene a por mí (p. 42). 

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Una respuesta a Edición anotada de la tristeza

  1. No conozco al autor y por ello puede expresar más libremente mi opinión. A falta de tener el libro en mis manos… las referencias dadas por el crítico que firma la reseña hacen que salte el interés por esta “Edición anotada de la tristeza” cuyos versos de referencia ya producen una sensación de calidad y novedad que no siempre se encuentra en la Poesía actual. Así que, bienvenidos libro y autor a este universo poético, que es literario, porque no otra cosa es la Poesía sino un género literario: nada ajeno al lenguaje y la mirada de quien ejerce el oficio, no de poeta, sino de escritor que escribe poemas. Yo creo que los géneros se fusionan en la expresión de la idea a través del lenguaje. Quintaesencia de la Literatura, la Poesía solo es eso. Nada más… y nada menos. Aquí parece que se cumple la norma de que el poeta es un buen escritor.

    emilioporta
    11 abril 2014 at 0:52 am

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