20 años de Pulp Fiction, ¡20 jodidos años!

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Por Guillermo Malagamba.

Pulp_FictionHay una frase muy curiosa que se le atribuye a Albert Einstein: “No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto” y es que parece mentira que a lo tonto a lo tonto han pasado veinte años desde que un ex empleado de videoclub nos golpeara en la cara con una película fresca, ácida, divertida y que tenía todas las papeletas para convertirse en un referente para futuras generaciones de cineastas y aficionados.

Lo cierto es que a priori se me antoja más difícil de lo que esperaba escribir sobre una película cuyos diálogos podemos repetir muchos de memoria como las letras de nuestro grupo de rock favorito, pero ya que he hablado de que se han cumplido 20 años de su estreno, pongámonos en situación:

1994, año de sinsabores

A poco que lo pensemos, el 94 fue un año gris: Ayrton Senna estrellaba su bólido en Imola y nos heló la sangre, Charles Bukowski sucumbió a la leucemia, el entrañable John Candy nos borró la sonrisa con su infarto de miocardio y Kurt Cobain dejó al grunge huérfano tras grabar su Unplugged in New York. Fue el año de la sangre, sudor y lágrimas de impotencia de Luis Enrique y todos nosotros tras el codazo de Tassotti y la calidad de Baggio que nos mandaba a casa, del penalti de Djukic, del calvario de ver a Michael Jordan jugar al baseball y no al baloncesto. No fue un año bonito, no.

Pero no todo fue malo, Steven Spielberg decidió hacer una obra maestra contando la historia de Oscar Schindler, Tom Hanks nos ganó el corazón repasando la historia de los últimos 30 años de América en Forrest Gump y Disney se apuntó un tanto adaptando Hamlet en la figura del simpático Simba.  Pero entre tragedias, canciones y nostalgia se nos coló una película que fue a llenar un vacío existente: el de una película de culto –si bien la trágica El cuervo también se ha convertido en cierto modo en una– y es que la irrupción de los personajes de Tarantino han calado hondo en la cultura popular, ¿de qué manera?

Una nueva oportunidad para el cine negro

El cine de gángsters era quizá el género del que menos podría pensar cualquiera que habría algo nuevo que hacer a esas alturas, ya habían pasado cuatro años desde que Coppola cerrara la trilogía de El Padrino, Bogart llevaba muchos años muerto y Uno de los nuestros también era cosa del pasado; la aparición de Pulp Fiction y de sus historias supuso una recuperación de los elementos del cine negro clásico americano: tenemos gángsters, un mafioso, la chica del jefe, boxeo, sexo, drogas y atracos; además todo envuelto en una estructura episódica que ya siempre acompañaría a lo que llamamos por derecho propio “Estilo Tarantiniano”.

De Ezequiel, 25-17

De poco serviría que dijera que ese pasaje de Samuel L. Jackson es ficticio exceptuando la línea final, asimismo, de poco serviría también que mencionara que muchos (entre los que me incluyo) se lanzaran corriendo a buscar en La Biblia de casa dicho versículo. Lo digo porque cualquier fan lo ha hecho, lo ha buscado en internet o lo ha preguntado por ahí.

Y es que al contrario de lo que se suele pensar, Tarantino no es un gran guionista, Pulp Fiction no deja de ser la historia de unos gángsters que necesitan recuperar el maletín de su jefe, Reservoir Dogs son unos atracadores que se dan cuenta que tienen un topo entre ellos, Kill Bill es la vendetta al uso… lo que sí que hay que reconocerle al señor Tarantino es el hecho de ser un gran dialoguista. Sus diálogos entre lo absurdo y lo trascendental usan la cotidianeidad y la fuerza de lo aparentemente banal para conseguir un efecto sorpresa en el espectador. ¿Cómo puede ser una multinacional distinta en Europa y en Estados Unidos? ¿Hasta qué punto se puede ser cariñoso con la mujer de otro? ¿Se puede ser un matón y tener una crisis existencial? ¿Existen los milagros o todo es fruto de la casualidad?

 

Tío, pincha una de Pulp Fiction

Los personajes de Tarantino tienen algo de caricaturescos, de ahí quizá el gusto por la buena música trasnochada, porque parecen a veces estar congelados en el tiempo. No descubro nada cuando digo que otra de los rasgos de identidad del “Estilo Tarantiniano” es la selección de canciones, tanto que han llegado a sonar (y siguen sonando) en bares de moda, resulta curioso como entre Bisbal y Jennifer López pueden sonar las guitarras surf de Dick Dale o el ritmo twist de Chuck Berry que de forma automática en masa la gente usa para emular a Vincent Vega y Mia Wallace; paradójicamente los dos bailes más populares de la primera mitad de los 90 pertenecen a décadas anteriores:  El It’s not unusual de Tom Jones bailado por Carlton Banks y el You never can tell.

 

Un legado indiscutible

Pulp Fiction podrá gustar o no gustar pero su legado es incuestionable, ha calado en la cultura popular y ha descubierto una nueva manera de hacer cine y de contar historias, sin irnos muy lejos el grupo gallego Siniestro Total cogió una de las líneas de la película para una de sus canciones de su disco Sesión Vermú (DRO, 1997) llamada Bueno, pero no empecemos a chuparnos las pollas todavía, tal vez suene a anécdota pero sí que es cierto que el usar a matones en situaciones exageradas y divertidas lo volvimos a ver a manos del británico Guy Ritchie en sus dos películas más aclamadas Snatch, cerdos y diamantes y Lock and Stock and Two Smoking Barrels, el ritmo trepidante y las historias de bajos fondos también los vemos en películas aclamadas como Kiss Kiss Bang Bang, Intermission, Trainspotting (aunque siendo justos está basada en una novela homónima), Negocios sucios (donde repitiría Samuel L. Jackson), Los elegidos (que también comparte el status de película de culto) o RocknRolla, ¿ya he hablado de Guy Ritchie? En realidad no quiero hacer un name-dropping muy descarado, digamos simplemente que esta película supuso para muchos cineastas una nueva forma de escribir, de contar historias y de atraer público.

Películas deudoras aparte, con las que se podrá estar más o menos de acuerdo, también sería justo decir de todo lo que bebe Pulp Fiction (Mario Bava, Banda Aparte, el McGuffin, Nikita de Luc Besson, Psicosis, John Woo…);  por no hablar del reparto, de la resurrección de Travolta, el descubrimiento de Uma Thurman o el compromiso de aquellos años de las grandes estrellas con películas de menor presupuesto, pero eso ya lo dejo para ustedes, que yo me voy a averiguar de una vez qué coño es un cuarto de libra.

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