Luis Antonio de Villena hace una memoria personal de los Panero en “Lúcidos bordes de abismo”

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«Han muerto ya todos. Y el último ha sido Leopoldo María, a comienzos de este año, ese Leopoldo al que sus amigos juveniles considerábamos (por su propio impulso tanático) un muerte joven y acaso suicida. Pero ha fallecido en el psiquiátrico de Santa Brígida, en Las Palmas de Gran Canaria, con 65 años… (Me dicen que aún siguen ahí sus cenizas. Nadie las ha reclamado».

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Lúcidos bordes de abismo. Memoria personal de los Panero (Fundación José Manuel Lara, 2014) es el título con el que Luis Antonio de Villena se vale de sus recuerdos personales para hacer en primera persona, una semblanza colectiva de la saga Panero: los poetas Juan Luis y Leopoldo María, el hermano menor Michi, la madre Felicidad Blanc y la figura ausente del padre, el también poeta Leopoldo Panero. El autor sigue en este libro el rastro de la familia desde el estreno de aquella escenificación pública del drama que supuso el falso documental –El desencanto– dirigido por Jaime Chávarri en 1976, hasta la muerte de cada uno de ellos. “El documental que llega a estrenarse tras la muerte de Franco, cuestiona en todo momento el modelo ejemplar de la familia franquista dirigida por un padre que en lugar del ser el hombre noble por excelencia, era un borracho, duro y represor; un esquema paternalista que hizo infeliz a todo el mundo”, comenta Villena durante la presentación de su libro. Algo que pudo constatar gracias a su relación muy cercana con casi todos los miembros de esta familia. “Pero este es también un ensayo sobre la vida y la obra de los Panero, así como un análisis de la destrucción en la que todos acabaron”.

Luis Antonio de Villena cuenta con material y recuerdos suficientes como para construir su historia personal con los Panero, que surgió cuando murió Leopoldo María. “Me di cuenta de que todos ellos habían muerto ya, y que lo habían hecho sin descendencia. Me sentí en cierto modo libre para decir verdades que ya no parecerían indiscretas”. Porque la historia de esta familia siguió creciendo en sucesivos procesos y caminos desde el fin del documental: si el padre surge como causante de la desdicha y de la infelicidad de todos, posteriormente, ese cargo recae sobre la madre. Pero además todo culmina en la formación de dos grandes poetas, mejores que el padre, que también era bueno pero más antiguo. “Cuento muchas cosas de las que fui testigo y que nunca he hecho por escrito. Sin embargo, creo que lo más novedoso del libro no es el derrumbe del modelo de familia de la alta burguesía franquista, sino su búsqueda de la total destrucción. Su horror a la vida”, reconoce de Villena. Años de amistad y de relación literaria durante los que aquella familia se dedicó a labrar una auténtica teoría de la destrucción, título que también podría haber encajado perfectamente con este ensayo.

Ni padre, ni madre, ni familia, la culpa de todo la tiene la vida… Los tres hermanos parecían coincidir en una idea que se radicalizaba en Leopoldo, el cual ya olvidado de cualquier suicidio, ratificaba aquello de ‘dejar que la vida te mate’. De Villena bucea en historias pasadas, anécdotas y situaciones que compartió con los Panero para mostrar el perfil más humano de una familia que más allá del malditismo que parecía convocar, provocó una especial fascinación en una generación de familias que veía temblar sus cimientos más tradicionales. El autor destacó que “Leopoldo María era, de los hermanos, el que todos preferían ver, porque querían ver al monstruo, al hombre maldito. Más que eso, era una persona enferma, que pasó treinta años recluido en un manicomio, y que encontraba en la escritura y la poesía una terapia de escape”. Acerca de Juan Luis contó que aquella pose de señorito de pose anticuada en el documental de Chávarri le perjudicó, pero destacó que era el más cercano y amable. “Michi sin embargo, era el único que podía reconocerse como hijo y hermano de poetas, y aunque hacía críticas de televisión, y escribía con solvencia, es el que al final no llegó a ser nada”. Los Panero nunca ocultaron su lado de sombra: dijeron lo bueno, pero también lo mucho malo.

Luis Antonio de Villena (Madrid, 1951) es poeta, narrador, ensayista, crítico literario y traductor. Entre sus libros de poemas se cuentan ‘Sublime solarium’ (1971), ‘Huir del invierno’ (1981, Premio de la Crítica), ‘La belleza impura’ (1989), ‘Desequilibrios’ (2004), ‘Los gatos príncipes’ (2005, Premio Generación del 27), ‘La prosa del mundo’ (2009) o ‘Proyecto para excavar una villa romana en el páramo’ (2012). Entre sus novelas, ‘Amor pasión’ (1983), ‘Chicos’ (1989), ‘El burdel de lord Byron’ (1995, Premio Azorín), ‘Madrid ha muerto’ (1999), ‘La nave de los muchachos griegos’ (2003) o ‘Majestad caída’ (2012). Como ensayista ha publicado títulos como ‘El libro de las perversiones’ (1992), ‘Biografía del fracaso’ (1997), ‘Wilde total’ (2001) o ‘Mártires de la belleza’ (2011). También ha cultivado el memorialismo y colabora habitualmente en prensa.

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Lúcidos bordes del abismo. Luis Antonio de Villena. Fundación José Manuel Lara, 2014. 208 páginas.

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