‘La isla del Dr. Moreau’, una obra de H.G. Wells

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Por Haizea Ustaran.

La isla del Dr. Moreau (cuyo título original es The island of Dr. Moreau) es una obra de H.G.Wells publicada en Londres, en 1898, por la editorial Heinemann. Se trata de una novela de ciencia ficción, con la que su autor abre el debate contra la vivisección de animales, tan en boga en aquella época. Se trata de una novela que adquirió una gran fama, siendo llevada al cine en 1996.

G. Wells, cuyo nombre completa era Herbert George Wells, nació el 21de septiembre de 1866 en Bromley (Gran Bretaña) y murió en Londres, el 13 de agosto de 1946. Fue junto con Julio Verne uno de los precursores del genero novelístico de ciencia de ficción, dando vida obras como La máquina del tiempo o La guerra de los mundos.

La historia comienza con el descubrimiento de unos manuscritos por parte del sobrino del protagonista que desvelan los acontecimientos que vivió su tío, Edward Prendrick, tras sufrir un naufragio a bordo del Lady Vain. Después de navegar a la deriva durante unos días, es rescatado por una embarcación denominada “Ipecacuanha” cargada de animales vivos, extraños tripulantes y adustos marineros, en la que sólo un nombre llamado Montgomery parece preocuparse un poco por él. Montgomery cuida de él hasta que el barco llega a su destino: Una isla rodeada de espesa niebla, secreta, perdida en medio del océano y oculta del mundo, a la que Prendrick no es bienvenido, y la que los marineros no desean acercarse.

Prendrick es nuevamente abandonado a su suerte en él mar, hasta que Montgomery y su peculiar sirviente M’ling lo rescatan una vez más y lo conducen a la isla. En ella le proveen de cama y comida, y en un principio Prendrick se siente a salvo, pero pronto será preso de la misma inquietud que los marineros del “Ipecacuanha” y tratará de escapar. Pero es imposible huir de una isla situada en una zona en la que apenas pasan barcos, rodeada de mar por todas partes, y llena de extrañas criaturas de apariencia monstruosa que no son otra que cosa que los experimentos fallidos del doctor Moreau, un polémico científico, que en su momento despertó una gran animadversión en su patria, Inglaterra, por el tipo de experimentos que llevaba a cabo con animales: La vivisección.

La vivisección no es otra cosa que la disección de los animales cuando aún están vivos, una terrible atrocidad, sin duda. Pero es que las investigaciones de este extraño científico van más allá, introduciendo en la novela el conflictivo debate que aún sigue abierto hoy en día, acerca de los límites de la ciencia, la biología y la ingeniería genética, y si la consecución de resultados beneficiosos que repercutirían en el progreso científico y en la mejora de las condiciones de vida de la sociedad, justifican los procedimientos atroces. Bajo mi punto de vista, resulta especialmente interesante en lo referente a la vivisección, la exageración que  H. G. Wells lleva a cabo en la novela ya que los experimentos de Moreau no se limitan una simple vivisección, sino que a través de tan horrible procedimiento busca alterar la forma, los instintos y el carácter de su víctimas. De este modo, Wells arremete duramente contra muchos científicos de su siglo que tenían pretensiones divinas y jugaban con la vida sin limitaciones morales. Con ello, Wells manifiesta su opinión al resto dejando muy clara su postura acerca de la necesidad de imponer restricciones a las investigaciones científicas, para que el progreso no se lleve a cabo a cualquier precio y a costa de cometer crueldades contra otros seres vivos. Pero es que además, los planteamientos del autor avanzan un paso más al tratar de desmontar la creencia de que el ser humano, mediante la razón y la ciencia es capaz de cambiar y dominar el mundo; y de mostrar que no es posible para éste doblegar a su voluntad las fuerzas naturales de forma permanente.

Gran Bretaña condenó el salvajismo de Moreau, y por ello, éste se retiró una isla deshabitada donde poder continuar con sus estudios sin ser molestado ni cuestionado, pero la llegada de Prendrick a la isla lo cambiará todo.

Junto al protagonista, descubriremos los desvaríos de un científico que juega a ser Dios cuando se parece más a un sangriento Doctor Frankenstein. Desvaríos que en ocasiones  no parecerán tales, y que llevarán al lector a reflexionar acerca del alcance de la inteligencia y la capacidad científica del ser humano, acerca de cuál es la barrera que separa lo posible de lo imposible, y hasta donde estaríamos dispuestos a llegar para lograr los objetivos propuestos.

Junto a Prendrick, el lector explorará la isla, observará las salvajes criaturas que la habitan, sufrirá y temerá los innumerables peligros que aquejan al protagonista, compartirá sus dudas, su desconcierto y su posterior proceder temerario. En definitiva, el lector se convertirá en un personaje protagonista más de la novela, tal es la atracción que causa la prosa de la obra, caracterizada por su ligereza y fácil lectura. Una novela desprovista de florituras y de excesiva descripción, que en todo momento va a lo esencial, a lo verdaderamente importante para el desarrollo de tan espeluznante e intrigante historia.

Una novela que se atreve a cuestionar el ansia de progreso a cualquier precio de una época y un país como la Inglaterra del siglo XIX, caracterizada por una búsqueda constante de cualquier avance que hiciera al país sobresalir sobre otros. Una obra que no duda en recurrir al relato de ficción teñido de exageración para provocar una reacción en el público de su tiempo. Reacción que no se hizo de esperar, y que tachó la novela de sensacionalista y morbosa. Pero por supuesto, tal reacción no es de extrañar dado que Wells arremete contra uno de los pilares sobre el que estaba asentada la preponderante sociedad inglesa, y que constituía la base de la hegemonía que la nación tenía: la ciencia. Ninguna nación desea escuchar que su mayor orgullo precisa de cierta limitación. Y es que este es el mensaje final de la obra: es necesario conocer cuáles son los límites del progreso científico antes de que sea demasiado tarde.

En definitiva, una de las grandes novelas de su autor, tal vez no la más conocida, pero a mi parecer una de las mejores, en cuanto a cuestionamiento de la realidad social de la época.

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