El gran juego

Por Marina Fernández Bielsa.

 

El gran juego. Leticia Sánchez Ruiz. XVI Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla. Algaida, 2011.

  

“Las palabras hay que reunirlas como quien va emparejando calcetines y los mete en un cajón. Si no tal vez se pierdan , y una sola palabra no es, porque una palabra nunca está sola, contiene muchas, a muchas acompaña. Yo las vigilo, y las uno, y las doy a quien necesite usarlas. Hay palabras que contienen mundos enteros, sensaciones únicas, cosas prodigiosas. Yo las encuentro para que todo eso exista; porque lo que no se nombra, no es”.

 

Esto es lo que hace Leticia Sánchez Ruiz en esta estupenda novela, escrita con mimo y con amor, con cuidado y precisión. Leticia maneja con soltura y habilidad los resortes novelísticos para hacer participar al lector en El Gran Juego y atraparle en una deliciosa aventura de la mano de la pequeña Cucurucho y su hermano Cosme.

 

El Gran Juego es un misterio, un puzzle gigante, una sucesión de enigmas y pistas ciegas para ir avanzando en el mapa de una ciudad invisible. Un valioso secreto custodiado por una niña y un adolescente, la extraña herencia de un viejo loco que atesora objetos en una buhardilla. “Si logras descifrarlo, el resultado te cambiará la vida”, le dice Perotti a la inteligente Cucurucho, que aún no sabe lo que es el mundo, aunque empiece a intuirlo, avanzando por las calles nevadas emulando a Miguel Strogoff, el correo del zar.

 

Los personajes que habitan el microcosmos magníficamente dibujado por Leticia Sánchez en torno al bar de los abuelos de la narradora, un bar de los de toda la vida, con olor a vino y a aceite, donde sus habituales forman una gran familia, permanecen con nosotros después de cerrar el libro: el misterioso Perotti que pone en marcha El Gran Juego; la peculiar y entrañable Tilda, escritora de diccionarios; los periodistas Vázquez y Guillermo Lumpén, el doctor Ángel Mones, el concejal Riera, el ferretero Falla, Ulises el hijo del librero, el indiano Mágico García, don Olegario, el abogado don Elías, Ausencia la camarera, el fiel Martín Lumpén y la inaccesible Gabriela Lumpén. Personajes que se aman, se odian, se ayudan y se acompañan a lo largo de la vida.

 

“Eso es lo que hace la gente: salvarse. Nos vamos salvando los unos a los otros, casi sin darnos cuenta, porque eso y sólo eso es el mundo y la vida”.

 

El juego es la novela y la novela es un juego. “Uno no se siente solo mientras juega”, dice Perotti. Las piezas de este puzzle encajan a la perfección y su lectura nos absorbe por completo. Ese Gran Juego capaz de vencer a la muerte une a las personas para que se descubran las unas a las otras y, en el camino, cada uno se vaya descubriendo a sí mismo. Y qué es si no eso la literatura, la verdadera literatura.

 

“A veces sólo necesitamos un empujón. Sólo una chispa de luz para ver lo invisible.”

 

Esta novela llena de imaginación, contada a la manera clásica de las novelas de aventuras, contiene todos los elementos imprescindibles de la literatura (y de la vida): la muerte, el exilio, la familia, la amistad, el amor, la traición. Leticia Sánchez Ruiz alumbra un mundo del que el lector forma parte de manera casi inmediata, con una prosa sencilla y muy trabajada, con verdaderos chispazos poéticos, diálogos creíbles y personajes con alma.

 

Una buena novela que se lee con placer. Hagan juego: no se la pierdan.

 

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