Cruz

CRUZ

NICOLAS FERRARO

Delito

Cruz puede ser más que un apellido. Tomás lo sabe. Porque es hijo del Cruz que se ha hecho leyenda en los bajos fondos de la frontera con Paraguay enrojeciendo de sangre ajena la tierra colorada de Misiones. Porque es hermano menor del Cruz que arriesgó todo, hasta su futuro de futbolista de Selección, por seguir la huella del padre preso. El legado, entonces, se vuelve calvario, un peso a cargar contra la propia voluntad. En última instancia, un destino del que no se puede huir y al que hay que afrontar con los dientes apretados, hurgando dentro de uno hasta sacar la brutalidad que permita la supervivencia.

Esta novela de Nicolás Ferraro es una lupa en el infierno. No hay almas buenas, ni siquiera la de Tomás. Y si las hay duran poco, extraviadas en un laberinto de narcos, proxenetas y comisarios corruptos. La moral, allí, se ajusta a lo que conviene, a lo que se necesita, al oportunismo de salvar el pellejo. Con un estilo gore, y a partir de un palo y palo infatigable, el autor narra las peripecias de un hombre lanzado a evitar que otras vidas inocentes sean víctimas de la misma inercia que lo ha arrastrado a él a un torbellino de violencia. Ferraro avanza con el filo de su prosa seca en la selva del género negro de hoy, tan amanerada de detectives a la americana y de policías que uno no entiende de qué planeta vinieron. Y si con «Dogo», su ópera prima, abrió el camino, con «Cruz» lo profundiza a machetazo limpio.

 

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