El increíble caso de ‘La chica del semáforo y el hombre del coche’

SARA ARANDA MARTÍNEZ. @SarArandam

Título: La chica del semáforo y el hombre del coche

Autor: David Orange

Editorial: Planeta

David Orange es licenciado en Comunicación Audiovisual y diplomado en Fisioterapia. Se estrenó en el mundo de la literatura con su obra Género de Violencia (2017), sin embargo, ha sido La chica del semáforo y el hombre del coche el libro que le ha convertido en todo un fenómeno nacional. 

Sus dos novelas se enmarcan en el género negro. Tienen un fuerte componente policial y de suspense, pero lo que destaca es la introducción de elementos de ciencia ficción. 

Jack Miller es lo que los superdotados llaman un superdotado. Alguien con una mente brillante que es capaz de calcular todo lo que va a pasar. La probabilidad es su gran aliado. Miller lleva años trabajando en su “proyecto vida”, sin embargo, todo se desmorona cuando ve a Mía actuando en un semáforo.

A su vez, un misterioso asesino en serie tiene en jaque a toda la ciudad. Su modus operandi es de los más particular y cruento. Los agentes Kate y Patrick solo saben que utiliza un sedán color negro para atrapar a sus víctimas, todas mujeres. Ellos no descansarán hasta atrapar al “hombre del coche”. 

La chica del semáforo y el hombre del coche está dividida en cinco partes. Cada una un poco más intensa. Se introducen nuevos personajes y se van recogiendo todas las pistas necesarias para resolver el gran rompecabezas.

Si algo predomina durante toda la novela es la incertidumbre. El lector no tiene ni idea de lo que va a pasar hasta que el autor no decide contarlo. Es imposible, con las pistas que se recaban, llegar a imaginar el complejo entramado que esconde. Incluso David Orange consigue engañarnos, todo apunta a que hemos resuelto el misterio cuando de repente, un pequeño detalle, nos rompe los esquemas. Quizás todo sea más sencillo de lo que quiere hacer parecer.

La construcción de los personajes es la que realmente permite a esta historia ser tan compleja. El autor no se ha quedado en lo superficial. Todos los protagonistas, desde Jack y Mía hasta los dos policías, tienen un pasado necesario y una construcción psicológica impresionante. 

Algo que molesta de esta obra, por ponerle un pero, es el momento en el que se hace uno de los descubrimientos más importantes de la historia. El lector ya ha descubierto parte del misterio, solo queda ver cómo lo van a hacer los personajes. Sin embargo, automáticamente, sin apenas desarrollo, los policías también. Todo el trabajo que el autor hace a lo largo de la novela para mantener en jaque tanto al lector como a los protagonistas se rompe y mágicamente les ayuda a resolverlo. Se ve la mano del escritor. Pero de nuevo nos sorprende. Un giro de los acontecimientos permite suplir la decepción que genera que los policías resuelvan el caso tan rápido. 

Lo que comienza como una novela policíaca acaba siendo ciencia ficción. David Orange consigue cambiar radicalmente el devenir de los acontecimientos. Algo que justificaría perfectamente el inicio de la historia de nuevo. Eso sí, con los roles cambiados, ahora es Mía la que tiene la capacidad de salvar el mundo. La que puede calcular y predecir todo lo que va a pasar. ¿Qué es lo que les dota de tal inteligencia?

Solo queda preguntar si esta historia acaba aquí o si Orange nos regalará una continuación que permita resolver todas las dudas que el inesperado final genera. Aun así, si esto es un punto final, no podría haber sido mejor.

Novela muy recomendada para todos aquellos amantes del suspense y los giros inesperados. Nada acaba como empieza. Si bien podría considerarse una novela juvenil, tiene algunos pasajes con contenido delicado. 

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