Robert Frost en el British Museum

Fotografía: Consuelo de Arco

Por Antonio Costa Gómez. Una mañana en Londres pasé por Russell Square, un parque con edificios elegantes y encrucijadas en los senderos. Entonces yo no sabía que Robert Frost vivió allí en dos ocasiones. Una vez en 1912 en el Hotel Premier. Otra vez en 1928 en el Hotel Imperial. El Hotel Imperial era un hotel vibrante y variado y ahora es una impersonalidad moderna. El camino de la aridez que nos impone la estética contemporánea.

Pasaba mucho tiempo en el British Museum, muy cerca de allí. Allí leía papiros egipcios y en la sala de lectura buscaba un editor para su libro “Un deseo de muchacho”, con el que alcanzó éxito en Europa y pudo volver famoso a Estados Unidos. Y el British era tan profuso como sus amados bosques de Vermont.

Se dice que Frost escribió su poema “El camino no tomado” en Londres y a causa de Londres. Su vida estaba en la encrucijada, un amigo le proponía irse a Canadá y su mujer quería ir a Inglaterra. Y él tomó el camino de ir a Inglaterra. Y se quedó pensando si era el camino acertado. Se quedó inquieto, pensó en lo que nos hace la vida.

“El camino no tomado” es el poema más famoso de Frost. Es tan famoso que incluso Kennedy le invitó a leerlo en su toma de posesión. Y Kennedy con su sangre irlandesa tal vez sabía algo de poesía. Uno creería que el poema se escribió en los bosques umbríos de Vermont, pero seguramente se escribió en un parque de Londres. En el bosque de la vida, en todo caso.

Había dos caminos, y Frost tomó el menos transitado. Yo también lo haría. Pero se quedó pensando por qué no podría tomar los dos. Así es la vida, no podemos tomar dos caminos a un tiempo.

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo

Y yo me quedé apenado por no poder tomar los dos.

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