Luis Pimentel en Lugo

Fotografía: Consuelo De Arco

Por Antonio Costa Gómez.

Lugo es una ciudad con una muralla romana (a principios del siglo XX alguien quiso trasladarla a las afueras, ya estaban los tiempos del pragmatismo y la productividad por encima de todo), con un cinturón de piedra, como dice Anxo Pastor. Y dentro de ese cinturón quedan casas con pizarras grises, callejones secretos, un barrio de putas que desemboca en la catedral, unas puertas de la ciudad íntimas, bares con vinos y tapas al final de silencios de tierra, soportales sombríos, una plaza de San Roque con una fuente rodeada de tabernas. Hay todavía un bar que se llama El Candil, escondido en un recodo de la muralla. Había un cine fascinante que derribaron para hacer un edificio impersonal. Hay una fábrica de zanfoñas detrás de la Diputación como las que usaban los peregrinos que cantaban el Romance de Don Gaiferos. Y pulperías de las de antes con mesas de madera y sin pijerías.

Y en esa ciudad en la posguerra hubo un médico que vagaba callado, entraba en el Círculo de las Artes sinfónico y concebía poemas simbolistas, escribió una poesía que asombró a Dámaso Alonso y a muchos secretos apasionados. En esa ciudad, cuando vuelvo siempre, cuando me siento en las butacas del Café Central entre los soportales donde Mario Camus situó las divagaciones fracasadas y resistentes de un Federico Luppi supremo en “La vieja música”, me acuerdo de que Luis Pimentel escribió Sombra del aire en la hierba, Barco sin luces. De que en el primer libro proclamó: “la poesía es el gran milagro del mundo”, y escribió así: “Llegará tu rudo sentido del tacto / a conocer las rosas invisibles en la noche. / Oirás el rumor de tu propia sangre/ y el silencio que todos llevamos”. En la plaza mayor, con las galerías blancas en las casas de granito, me acuerdo siempre de que escribió: “Nombrarás cualquier cosa / y la verás nacer con su vida más íntima”.

Un comentario sobre “Luis Pimentel en Lugo

  • el 9 mayo, 2020 a las 1:39 pm
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    Venga que inspirador, la quiero conocer ya Lugo. Magnífico artículo.

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