Abrazar y adaptarse

JAVIR CLAVERO CHAMPSAUR.

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”, Victor Frankl.

Así como el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional… De esa misma forma podríamos decir que lo que tenemos en un momento determinado de nuestra existencia, es lo que es y hay dos opciones o nos conformamos o adaptamos a ello. Si te conformas probablemente vas a considerarte una víctima del sistema y la mala suerte, sin embargo si centras tu atención en adaptarte y consideras como una opción abrazar lo que eres, estarás en el disparadero de salida para cambiar tu entorno o tú mismo.

Aquello que eres tan solo tú deberías decidirlo y claro no solo con tus pensamientos; tus emociones y acciones tienen que acompañarte. Sabes que muchas personas consideran tener mala suerte, en realidad, sin darse cuenta de ello se reconocen como fracasados, pero como suena bastante mal, hablan de la suerte que no les acompaña. Sin embargo hay otros que se consideran exitosos. Son exitosos desde dentro independientemente de quien los rodee y lo que pase a su alrededor.

Por eso hay que trabajarse lo que queremos ser, abrazar lo que somos y adaptarnos a lo que tenemos. La vida no siempre es como una ducha de agua calentita o un buen café con excelente aroma y endulzado en su punto… Las más de las veces es una ducha de agua fría o un café amargo. La única diferencia entre unos y otros es como te los tomas. Si abrazo lo que soy y me adapto a lo que tengo, la siguiente fase es…

Abrazo mis experiencias y me adapto a mis conocimientos. En más ocasiones de las que nos gustaría y sin saber muy bien porqué no acabamos de aceptar nuestras vivencias, es decir, lo que nos pasa día a día. Eso es debido a que no las vivimos en el aquí y ahora —presente— sino que la mayor parte de ellas se evaporan por arte de magia mientras pasamos del pasado al futuro, olvidándonos del hoy. Otro factor que influye en que no abracemos las experiencias es que poco o nada aprendemos de ellas, las sufrimos, las soportamos cargándolas a nuestras espaldas y como decíamos esto es opcional.

Si somos capaces de abrazar lo que experimentamos y adaptarnos a los conocimientos que tenemos y utilizamos, seremos capaces de estar enfocados en aquello que queremos y hemos convertido en el propósito de nuestra vida. De nada sirve acumular conocimiento que no pongamos en práctica y tan solo nos sirva para exhibir ante otros como si de un trofeo se tratara. Mejor pocos y bien aplicados que muchos y vacíos. 

Con ello conseguiremos que la vida que nos ha tocado vivir —o creamos nosotros mismos minuto a minuto— tenga mucho más sentido pudiendo llegar a sentirnos exitosos y felices, pero antes hemos de adentrarnos en la fase de abrazar nuestra actitud y adaptarnos a las circunstancias que nos rodean. Dicen que la actitud lo es todo… Quizá sea un poco exagerado, sin embargo sin ella no vamos a ninguna parte. Cierto es que no vale con que tengas una actitud cualquiera, digamos tirando a negativa, estúpida, apática y además la abraces. No. No es eso. Esta sí que hay que trabajársela para que sea positiva, agradable y unas cuantas virtudes más, vaya que tus valores y principios de vida se transmitan a través de ella. Es entonces cuando tenemos que abrazarla y por supuesto cultivarla y nutrirla, es uno de tus mayores tesoros.

Para finalizar todo lo anterior, de nada nos sirve si no nos adaptamos a las circunstancias que nos rodean. Cierto es que no somos responsables de lo que ocurre a nuestro alrededor —política, sociedad, economía— pero sí somos responsables de lo que hacemos — cómo actuamos— con lo que sucede a nuestro alrededor. Si en lugar de considerarnos una víctima del sistema y resistirnos a lo que nos pasa nos adaptamos a ello para transformarlo poco a poco… Sin duda tu mundo será mejor y entre todos haremos que esta existencia sea algo por lo que valga la pena transitar.

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