El mundo según Mark

EL MUNDO SEGUN MARK

PENELOPE LIVELY

Impedimenta
Mark Lamming tiene una vida perfecta. Afamado escritor de biografías literarias, felizmente casado con Diana, una galerista de arte, ahora investiga la vida de Gilbert Strong, escritor, ensayista y dramaturgo victoriano. Sus pesquisas le llevan hasta Dean Close, antiguo hogar del autor, cuya casa ha sido reconvertida en un centro de jardinería dirigido por Carrie, la nieta de Strong, una joven naif, despreocupada y alejada del mundo literario. Sin embargo, cuando Mark empieza a visitar Dean Close con más frecuencia de la necesaria, se da cuenta de que tal vez no sea sólo su libro lo que le interese realmente. «El mundo según Mark» es un exquisito ejercicio de amor a la literatura, un sublime ejercicio de sinceridad en el que asistimos a los estragos del deseo en plena crisis de la madurez.

El Mark del título de este libro de Penelope Lively es un escritor especializado en biografías que se encuentra enfrascado en la investigación para su próxima obra, un libro sobre otro escritor, Gilbert Strong. Mark Lamming forma una feliz pareja con Diana, de esas que comparten los silencios sin incomodarse, con personalidades diferentes pero complementarias.

Para documentarse Mark acudirá a la casa en la que vivía el autor, ahora ocupada por su nieta y convertida en un centro de jardinería. Carrie, atenta a contentar a todo el que le rodea, no muestra gran interés en el mundo de Mark y parece vivir en un mundo ajeno a los deseos más mundanos.

‘Uno no debiera jamás de los jamases interrogar a una persona dispuesta a decir la verdad’, pensará él. Porque esa personalidad cargada de sinceridad de Carrie le descoloca y gracias a ello nos regala algunos de los momentos más bonitos de la historia.

El trabajo de Mark por conseguir unir los pedazos de la vida de ese escritor avanza sorteando las trampas que Strong parece haber dejado, mientras algunos de los pilares de su vida amenazan con tambalearse.

‘La vida, como la historia, es una e indivisible. Esa es, desde luego, la naturaleza de su complejidad y la razón de que aquellos que tienen la valentía suficiente para embarcarse en su análisis se vean obligados a picarla en segmentos más manejables’.

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