La excavación (2021), de Simon Stone – Crítica Netflix

Por Gerardo Gonzalo.

Netflix acaba de estrenar una película precedida por una frase que muchas veces pretende dotar de profundidad y solemnidad a una historia: Basada en hechos reales. En este caso, los hechos que aquí se glosan, están relacionados con el importante descubrimiento arqueológico de Sutton Hoo en la Inglaterra de finales de los 30, en los inicios de la Segunda Guerra Mundial, y la relación que se establece entre el «excavador» que descubrió el hallazgo y la terrateniente que lo impulsó.

Ciertamente es estimulante que en tiempos de pirotecnia audiovisual como los que vivimos, aún se sigan haciendo historias de este tipo, avaladas como en este caso, por la mejor tradición y factura del cine británico.

Su primer atractivo son sus dos protagonistas. Por un lado Carey Mulligan, una actriz especial, que sin ser una gran estrella, acumula en su haber una filmografía interesante en su totalidad. Mulligan es una de las pocas actrices a la que no se le conoce una película mala (también ocupaba ese honor Jessica Chastain, hasta que esta estrenó hace poco esa mediocridad que es Ava). Todo en su carrera han sido apuestas interesantes y sus cualidades interpretativas y su físico, la hacen especial y versátil. Se lo aseguro y si no, repasen su filmografía, Peli de Carey Mulligan = Peli Buena.

Por otro lado está Ralph Fiennes. Creo que sus cualidades como actor superan incluso a las de Mulligan, pero en su caso, digamos que las elecciones no siempre han sido las mejores. No obstante, hubo una época, en los noventa, en que para mí, junto a Anthony Hopkins y Jeremy Irons, formaba parte de la Santísima Trinidad de la interpretación.

Una vez vista la película, hay que decir que ambos intérpretes están a la altura de sus cualidades, ambos están soberbios. Mulligan, mostrándonos esa mezcla de fragilidad y fortaleza que tan bien sabe transmitir y Fiennes encarnando a un hombre que aparenta cierta rudeza y determinación, pero que a la vez atesora un fondo de sensibilidad enorme. Y es que parece que cierto tipo de cine británico de corte clásico como éste, es esa prueba periódica necesaria, para todo actor que quiera estar doctorado entre los grandes.

Respecto a la película propiamente dicha, estamos ante un film notable y de peso. Su inicio es muy bueno, su primera parte nos recuerda a esas obras catedralicias en cuanto a historia y cuidado estético, que la conectan con el mejor cine de James Ivory o con la contemporánea The Crown. Lamentablemente, ese nivel baja en la segunda parte, cuando entran en acción nuevos personajes y tramas paralelas insustanciales centradas en las dudas amorosas de Lily James entre dos hombres.

La película es robusta cuando se centra en Mulligan y Fiennes, tanto en relación a la excavación, como en ese fondo delicado y sutil que nos hace percibir otro tipo de sentimiento entre ellos. Acompañándolos, la presencia del niño y de la mujer de Fiennes, suman y enriquecen a los protagonistas. Sin embargo, la película pierde ese empaque cuando se ciñe a la aventura arqueológica en sí, que no queda bien resuelta y que incorpora como personajes a meros clichés. Afortunadamente, al final la historia recupera el tono inicial, dejándonos una sensación más que agradable.

Quizás no podamos decir que The Dig (en su título original) juegue en la misma categoría que esas películas a las que me he referido antes y que son algunas de las grandes sinfonías del cine británico de las últimas décadas. Pero sí que creo que es una pieza de cámara delicada e interesante que en algunos momentos vuela a gran altura y que merece toda nuestra atención, con situaciones y diálogos de extraordinaria sensibilidad, entre los que encontramos una frase que todos deberíamos tener grabada a fuego y quizás todo un lema para esta web. “No tener cultura puede ser muy peligroso”.

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