‘Obra poética’, de Saint John Perse

RICARDO MARTÍNEZ.

“…Y durante todo este tiempo de mi silencio en tierra lejana, en las rosas pálidas de las zarzamoras vi palidecer el cansancio de vuestros ojos” Así se expresa el poeta en su libro Nieves, uno de los primeros de su producción. Y aquí están ya, inevitablemente, algunas de las claves que van a ser definitorias en su obra: un lenguaje limpio, elevado, casi aleteante; una evocación más o menos implícita al viaje, a un viaje que será luego la memoria del hombre; la alusión reiterada al color vegetal.  Y el estilo que se deriva de todo ello es una forma de armonía que, sin hacer una cita expresa, alude siempre a la existencia del hombre en el significado pasajero del tiempo, a un horizonte como destino, a una cierta forma de identificación con la soledad. Todo como un canto elevado a una forma de armonía.

Fue Perse un poeta discreto (no excesivamente público) y, sin embargo, considero que podría decirse que ni una sola de sus elegidas palabras ha caído en terreno donde, de un modo u otro, no haya germinado.

Siempre ha estado, en su poesía, el paisaje original de su marítimo y tropical (e isleño) origen (nace en Saint-Leger-á-Feuilles, pequeña isla caribeña de las Antillas en 1887) Siempre el interior sensible del hombre ha sido el destino de su discurso y, por ello, un poco al estilo de ese otro relevante poeta que ha sido Derek Walcott, ha sembrado en la inteligencia y la emoción del lector la semilla del fruto, de la curiosidad, del color, de la relevancia simbólica del discurso…”Este es el discurso del mundo y yo no tengo más que alabanza –Fundación de la ciudad. Piedra y bronce. Las fogatas de espinos en la aurora/ dejan al desnudo enormes/ piedras verdes, untuosas como criptas de templos, de letrinas,/ y el navegante en la mar oteando nuestras humaredas vio que la tierra, hasta la cima, había mudado de aspecto (grandes quemas de rastrojos observadas desde alta mar y esas obras de corrivación en la montaña)” Tal podemos leer en su libro titulado Anábasis, uno de sus títulos referenciales.

Se nos informa oportunamente que “este volumen recoge por primera vez en español toda la obra poética de Saint-John Perse (tal había de ser su ‘nome de lettre’ o ‘pseudonyme’ para la literatura) que vivió entre 1887 y 1975, premio Nobel de literatura en 1960 y uno de los hitos de la lírica del siglo XX. “Desde su temprano Elogios hasta Pájaros, escrito en diálogo con el pintor Georges Braque, pasando por Anábasis y los poemas del exilio (casi toda su vida) bajo los títulos Lluvias, Nieves, Poema a la Extranjera, Vientos, Mares”, constituyen, por sí y su honda significación simbólica, casi mitológica, una de las cimas de la poesía contemporánea francesa, pues ésta fue su lengua de expresión.

Podríamos decir que leerle hoy (leerle en cualquier tiempo) es tener acceso no solamente a un mundo rico, expansivo, vegetal y fructífero, sino el acercarnos a uno de los conocimientos más profundos delo alma del hombre contemporáneo.

Tal vez por ello, al tiempo que hay que valorar el largo esfuerzo de la traducción, siempre será oportuno leerle en su idioma literario, por cuanto en pocas obras la palabra –al modo como resaltaría el propio Wittgenstein- adquiere un grado tal de belleza onírica, de relevancia nutriente y colorida, de perfección formal y espiritual; en última instancia, de significación ontológica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *