PILAR M. MANZANARES
La amistad de Isa, Gloria y Lucía se remonta a los años escolares. Juntas han librado mil batallas, pero el tiempo ha destensado unos vínculos que parecían irrompibles, y las heridas del pasado y los recelos de la edad adulta les impiden compartirlo todo como hacían entonces. En el ecuador de la treintena, las tres emprenden un viaje a Santa Cruz de Tenerife en busca de Marga, una cuarta amiga de la infancia que desapareció sin dar explicaciones diez años atrás.
Narrada desde tres puntos de vista, Canción de despedida se adentra en las almas de las protagonistas por medio de sus voces. A través de sus preocupaciones e íntimos deseos, Elisenda Hernández Janés pone el foco en las dudas existenciales, los desengaños y los tabús de una generación, en esta novela agridulce, pero cargada de ternura, sobre los altibajos de la amistad y el tramposo refugio de la nostalgia.
1. ¿De dónde nace ‘Canción de despedida’?
De mi voluntad de contar una historia de amistad desde un punto de vista realista, alejado de tópicos o exageraciones. La semilla de la trama surgió de una vivencia personal, ya que yo tenía una amiga de toda la vida que desapareció de un día para el otro. Durante tiempo, mis amigas y yo estuvimos obsesionadas con este tema. Siempre que nos reuníamos lo sacábamos a colación, y una vez empezamos a divagar e incluso nos planteamos contratar a un detective para encontrarla. Por supuesto, nunca llegamos a hacerlo, pero la novela surgió de este punto de partida: las amigas de siempre que, tras contratar a un detective, se van de viaje en busca de una antigua amiga desaparecida en combate.
2. ¿Qué tiene tu novela que sea atractiva para el público?
La gente que la ha leído me ha comentado que lo que más les ha gustado es la manera como están retratados los personajes, cómo han podido reconocer a Isa, a Gloria y a Lucía en personas de su entorno. También, el hecho de que se trate de una lectura ágil, que no requiere un gran esfuerzo intelectual, pero que a la vez deja un poso, que no es superficial.
3. ¿Qué quieres provocar en el lector?
Me gustaría que los lectores de “Canción de despedida” se sintieran parte del viaje que emprenden las tres protagonistas, que entre sus páginas encontraran un refugio en el que evadirse de las pequeñas miserias del día a día. Me gustaría hacerles pasar un buen rato, y con un poco de suerte, llevarles también a reflexionar sobre los temas que trata la novela: los retos de la maternidad y la no maternidad, los secretos entre seres queridos por miedo al juicio, el miedo a envejecer, los abusos de diversa índole. Todos esos conflictos individuales y colectivos que las protagonistas tratan de superar, con más o menos éxito.
4. ¿Lo más complicado a la hora de escribir y publicar la novela?
A la hora de escribir la novela, lo más complicado probablemente fue el trazar los tres puntos de vista desde los que se articula la narración. Los capítulos se titulan como cada una de las tres protagonistas, pero mi objetivo fue siempre intentar que el lector, aun si se olvidaba o no prestaba atención al título, fuera capaz de identificar a la narradora únicamente por su manera de hablar. Esto supuso cierta complejidad al principio, ya que a veces se me mezclaban las voces de las protagonistas, pero dejó de serlo a medida que avancé en la narración e interioricé sus discursos.
Con respecto a la publicación de la novela, en este caso he tenido mucha suerte, ya que el haber ganado el concurso Felipe Trigo me ha permitido desentenderme de este tema. La novela ganadora y la finalista se publican a través de la editorial Fundación J.M Lara, perteneciente al Grupo Planeta, así que afortunadamente vino todo rodado. En el pasado sí me he enfrentado a las complicaciones inherentes a la publicación de una novela y he agradecido mucho no tener que hacerlo esta vez.
5. ¿Te costó dar el paso de publicarla?
Siempre es un reto compartir un escrito. Quieras o no y por mucho que intentes distanciarte de tus personajes, escribir es siempre una manera de exponerte. Se trata de un proceso muy personal, en el que has empleado mucho esfuerzo y en el que dejas una gran parte de ti, y ese nivel de exhibición va acompañado de cierta vulnerabilidad. Al mismo tiempo, superado este pudor inicial, yo tengo claro que si escribo una novela mi propósito es que esta novela encuentre un público, que sea leída. Así que verla en librerías o imaginarla en las mesitas de noche de mis lectores supone un motivo de alegría.
6. Tu libro es una historia intimista sobre los altibajos de la amistad y el tramposo refugio de la nostalgia ¿Es esta buena o mala?
Creo que una dosis moderada de nostalgia puede ser bonita, pero que cuando está demasiado presente en tu vida puede convertirse en un obstáculo que te impide avanzar. La memoria es muy tramposa y tiende a idealizar el pasado, por lo que cuando echas de menos algo, a menudo en realidad echas de menos un espejismo, algo que ni siquiera existió tal y como lo recuerdas. Es como tener un amor platónico, inmutable al paso del tiempo, que permanece radiante y en un pedestal pase lo que pase. Por una parte es bonito sentir un amor así, tan incondicional y tan puro, pero cuando te hace recelar de un amor real se convierte en algo peligroso y ridículo. Pues algo parecido pasa con la nostalgia, que a menudo te lleva a descuidar el presente, y entonces se convierte en un lastre.
7. ¿Qué significa para ti la amistad?
Es un gran punto de apoyo en mi vida, si bien ha ido cambiando a lo largo de los años. Cuando era adolescente, mis amistades eran un pilar esencial, eran esas personas cómplices con las que compartía todo. Recuerdo volver del colegio, después de haber pasado el día con mis amigas, y llamarlas al llegar a casa: todavía teníamos cosas que contarnos. Hoy en día valoro mucho a mis amistades, pero la relación es diferente: no las llamo a diario ni comparto cada una de mis preocupaciones con ellas como hacía entonces. Esta es otra de las cosas que he querido transmitir en esta novela: cómo la amistad cambia a lo largo del tiempo y evoluciona a medida que trazamos nuestro propio camino. Decía Carmen Martín Gaite en “Nubosidad Variable” que “Crecer es empezar a separarse de los demás”, y esta es otra idea sobre la que he querido reflexionar en “Canción de despedida”. Las responsabilidades de la vida adulta, ya sean familiares, laborales o de cualquier otra índole, pueden dificultar el disponer del tiempo necesario para cultivar las amistades, pero hay que hacerlo, porque la amistad – como cualquier otra relación afectiva- es como una planta que si no se cuida se marchita.
8. ¿Existen las amistades por costumbre?
Creo que en determinados periodos de la vida sí pueden existir ese tipo de amistades, cuando coincides con una determinada gente en un determinado contexto y las circunstancias son propicias para que se dé una relación de amistad. Los hijos de los amigos de tus padres cuando eres niña o los padres de los amigos de tus hijos, por ejemplo. O las amistades de ir de fiesta, o las que hiciste en un curso. Pero como te comentaba antes, las amistades hay que cuidarlas, y si esas amistades nacieron solo porque las circunstancias eran propicias pero no porque existiera una conexión valiosa que ambas partes se esfuerzan en cultivar, lo más probable es que cuando dejen de darse esas circunstancias irán perdiendo peso en tu vida hasta probablemente desaparecer.
9. Pasando a tu faceta de escritora ¿De dónde te viene la inspiración para escribir?
Mi principal inspiración nace de mi entorno: mis amistades, mi familia, las experiencias vividas, los libros que he leído, las anécdotas que me han explicado, las personas que he conocido. También de mi imaginación, claro, pero esta no deja de ser un artefacto subconsciente que se nutre de todo lo que he mencionado. Me resulta bonito pensar que el mundo está lleno de tramas y de personajes y que cada paseo que doy y persona con la que me cruzo puede ser la semilla de una nueva historia. Por eso me da mucha rabia cuando pierdo el tiempo en el metro o el autobús mirando el móvil, o cuando paseo por la calle tan absorta en mis tonterías que no me fijo en nada, porque en cada rincón puede haber material interesante a nivel literario.
10. ¿Cuáles son tus referentes?
A mí me gusta mucho la literatura de lo cotidiano, que narra las pequeñas alegrías y tristezas del día a día, y que ahonda en la psicología de sus personajes. Autores como Miguel Delibes, Irene Nemirovsky, Mercè Rodoreda, JD Salinger, Natalia Ginzburg, Carmen Martín Gaite o Ignacio Martínez de Pisón me han marcado profundamente como lectora, ojalá pueda reconocerse algo de ellos en mi obra.
11. ¿Qué próximos proyectos afrontas?
Actualmente estoy trabajando en una próxima novela, aunque está todavía en un estadio muy embrionario. Se desarrolla en el contexto de las relaciones familiares y está protagonizada por una mujer forzada a ser madrastra y una hija que echa de menos a su madre. Pondrá el foco en las heridas infantiles, que a menudo se arrastran entre generaciones, los altibajos de la maternidad y los retos derivados de los avances tecnológicos.

