Al habla con Lola Castán, autora de ‘Mil destellos’

HÉCTOR PEÑA MANTEROLA.

Lola Castán nació en Barcelona en 1950. Licenciada en Humanidades y Psicología a los cincuenta años, la experiencia profesional la adquirió desde joven: en su familia han estado envueltos en tejidos y prendas de vestir y por tanto el ramo textil y de moda han inundado su dilatada experiencia profesional. Ahora, libre de estas ataduras, se ha lanzado a la aventura de la pluma bajo los consejos del maestro de las letras Félix J. Palma, que ha sido su guía en su primera novela, Mil destellos. En estos momentos está preparando su segunda novela que espera vea la luz en 2024.

  • Buenos días, Lola. Solo con leer un poquito de tu biografía y de Mil destellos, me surge una pregunta inevitable que creo que puede ayudar a que el lector te conozca mejor. ¿Cuánto hay de ti en esta novela?

Hay una gran parte de mí en el personaje de Olivia Roy. Es el trayecto de una mujer que, después de su matrimonio, queda varada en las “labores de la casa y familia” y que luego, tras siete años, intenta volver al mundo empresarial. Es mi trayecto profesional y personal en el campo de la moda y del textil que finaliza en el 2018. Son experiencias personales, aunque noveladas.

  • Hemos empezado in media res, que se dice ahora, pero quiero retroceder un poco y profundizar. ¿En qué etapa de tu vida surgió la pasión por los libros y con qué autores/as y novelas?

He escrito desde siempre. Desde pequeña, en el colegio, con pequeños premios literarios. Siempre he escrito para mí, sin intención de editar. Ha sido tras mi jubilación que ha nacido en mí el gusanillo de escribir para los demás. Así pues, la pasión ha estado siempre. Devoré las novelas de Tolstói, Sándor Márai, Irène Némirovsky, Luis Landero, García Márquez, entre muchísimos…, y sus maravillosas novelas como: Ana Karenina. El último encuentro. Déjame ir, madre. Lluvia fina. El amor en los tiempos del cólera… Estas son unas pocas que me han sido y son mi inspiración.

  • ¿Cómo ha sido el proceso de escritura de la novela desde su concepción hasta su publicación?

Me inicié hace cuatro años, quizá cinco, pero los dos primeros fueron nefastos. Me inscribí en un curso de esos que te dicen que aprendes a escribir y que están avalados por alguna figura relevante de la literatura, pero realmente ha sido deprimente y carísimo. Hace dos años decidí dirigir mis pasos hacia un autor que me ayudara a escribir mi novela y encontré a Félix J. Palma, que me ayudó a sacar a la luz a Mil destellos. Fue todo un acierto.

  • Yo tengo un vínculo muy especial con Italia’. ¿Por qué has elegido esa ubicación?

Porque quería desvincularla de España. Italia me enamoró desde el primer momento y no digamos Florencia. Todos esos capítulos los he vivido y son completamente ciertos. Insisto, novelados, pero todos los sentimientos son totalmente verídicos. Asimismo, el mundo de la moda tiene, además de París, un enclave fundamental en Italia.

  • ¿En qué se parecen Lola y Olivia?

En todo. Olivia soy yo. Tal como siento y pienso. Nada inventado en su sentir. La mayoría de las vivencias de Olivia han sido vividas por mí.

  • En la biografía indicas que tu maestro ha sido Félix J. Palma. ¿Cómo ha sido trabajar con él la novela?

Una delicia. Tiene una paciencia de santo. Aún me acompaña en mi segunda novela. Los secretos que guarda Félix, ¡Dios mío!… Algún día podrá escribir algo así como La otra mirada de Olivia Roy. Ha habido muchas confesiones que él ha guardado. Escribiendo, te desnudas emocionalmente y piensas y dices cosas que quizá no escribirías nunca.

  • ¿Recuperarás algún personaje para tu próxima obra?

Aparecerá una Olivia que guardará un poco la impronta de la Oliva de mi primera novela, pero en el fondo no tendrá nada que ver con ella. Es otro horizonte, otra novela. Sin embargo, sí que aparecerá Olivia en el personaje de Clara. Conoceremos su infancia, inquietudes y su entorno, aunque la estrella de la novela será su padre.

  • ¿Cuál es el recuerdo más bonito que guardas de la escritura de la novela?

Cómo planteé el final.

  • ¿Quieres transmitir un mensaje específico con Mil destellos? Al final, ese reclamo de los personajes adultos, casi ancianos, que reivindican su posibilidad de ser en la novela en medio de una sociedad hecha para los jóvenes, me parece un alegato (sin serlo, ojo) sincero y realista. Y me gusta.

Muchas personas me han dicho que es el triunfo de una mujer empoderada. Curiosamente, nunca estuvo en mi mente escribir sobre ese “empoderamiento”. Ya de por sí esa palabra no me gusta. Olivia es una mujer normal y corriente, como miles, millones de Olivias en el mundo. Sólo quiere trabajar, sentirse útil más allá de su familia, y es la inteligencia, el tesón y la empatía la que la hacen ascender a la dirección de la empresa. No hay nunca un instinto “trepa” en su carrera profesional. Lo que sí hay es un sentido amplio de la curiosidad, del querer saber. Es una todoterreno en el trabajo, y eso le labra una personalidad contundente, piezas imprescindibles para el éxito.

  • Ya te dejo libre, Lola. Muchas gracias tu tiempo. Te dejo este espacio para que dediques un último mensaje a nuestros lectores.

Mi novela es una carrera de la vida de una mujer normal, sencilla, pero con un hondo sentido de la responsabilidad y del querer saber los porqués de todo. No le basta “mirar”, quiere “conocer” en profundidad. Así pues, mi mensaje para las mujeres y para todo el mundo es que no se queden en la superficie, que buceen en las cosas, personas, escritos… No se fíen de las apariencias. Bien es cierto que cuanto más se bucea, más se sufre, pero más se conoce el mundo en el que vivimos. Gracias a todos, de corazón.

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