Cristina Campo, Oscura Rosa

Por Antonio Costa Gómez.

Fue su centenario en 2023 y nadie dijo nada.

Hay centenarios mucho más rimbombantes, pero este es de los más sugerentes y reveladores. Hace poco Anxo Pastor tradujo al gallego poemas de la escritora italiana de Bolonia en FronteraD. Y la rosa oscura de la que habla es ya una rosa gallega.

He leído Los imperdonables, una colección de ensayos que utilizan la razón poética como María Zambrano. Y con ella elucidan textos y autores con mucha más lucidez que los “críticos científicos” con sus diagramas muertos.

Para ella la Atención es la clave de la poesía, no la imaginación u otros elementos. La clave para ella es no distraerse. Y esa visión tan original nos ayuda a comprender mejor muchos textos. Para ella Proust se basa sobre todo en la atención. Y por eso es capaz de captar tantos matices, por eso nos da la riqueza del mundo que nunca darán los algoritmos.

Cristina Campo estudia el simbolismo de las fábulas utilizando el símbolo como método de elucidar. Aprendió de Jung a buscar los arquetipos. Y de Simone Weil a tener en cuenta la gracia. La gracia y el misterio se pierden en este mundo, pero quedan de modo invisible.

Ella nos dice, comentando una fábula de Madame de Aulnoy sobre Belinda y la Bestia, que no hay que poseer la rosa, hay que liberarla. Esa misma rosa profunda e invencible de la que hablaba Yeats, a la que se refería Rilke. Y Belinda le pide a su padre una rosa, aunque es invierno con nieve, una rosa en lugar de cualquier otro regalo.

Y en uno de los poemas que tradujo Anxo Pastor se refiere a lo mismo: “Por años caminé a través de primaveras / más oscuras que mi sangre”. Y ve la nostalgia reveladora, la revelación del adiós: “La hora eterna en las eternas metrópolis/ que ya se alejan, tiemblan como naves /prestas al adiós…”

En su texto “La flauta y la alfombra” nos habla de como la flauta suave encantaba a los niños que tejían las alfombras. Las alfombras como un mundo mágico y lleno de vida sutil que Occidente ha perdido. En ellas, dice, el encanto estaba bajo nuestros pies, mientras para nosotros la vulgaridad está a la altura de los ojos.

Y nos regala textos tan sugerentes como el titulado “Con leves manos”. Las cosas con más encanto se hacen con leves manos, sin tozudez ni violencia. Como se hacían las fábulas y las alfombras. Con esa levedad libre que el racionalismo prepotente nos ha hecho perder.

Pero también comprende la cualidad reveladora de los titos y las ceremonias. Ellas iluminan el mundo, hacen seguir el mito que da sentido a la vida. El funcionalismo moderno hace perder tantas cosas. Ella es hermana de Simone Weil que nos habla de la gracia contra la pesadez. Y de Jung que nos hace ver los símbolos.

Pero sobre todo nos dice que liberemos la Rosa. La oscura Rosa que late todavía en el fondo de nosotros. La Belleza que perdemos con la vulgaridad mecánica. Esa Rosa que los adoradores de la técnica manosean sin fin. Esa Rosa oscura y secreta, como los campos de San Juan de la Cruz.

Fue su centenario y nadie dijo nada.

Cristina Campo
Los imperdonables
Siruela, 2020 (1ª edición)
Prólogo de Victoria Cirlot
Nota introductiva de Guido Ceronetti, Margherita Pieracci Harwell
Traducido del italiano al español por M.ª Ángeles Cabré

2 thoughts on “Cristina Campo, Oscura Rosa

  • el 25 enero, 2024 a las 1:10 pm
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    Muy bueno. Como siempre.
    Gracias por recordarnos, y en mi caso presentarme, a autoras como esta.
    Un placer

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    • el 27 enero, 2024 a las 11:57 pm
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      Pero Antonio Costa sí ha dicho algo, y muy hermoso, sobre el mundo poético de Cristina Campo. Gracias.

      Respuesta

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