ESPAÑA EN SORDINA
EL PALACIO DEL TIEMPO, EN JEREZ DE LA FRONTERA

En un reloj la Noche tiene los ojos tapados y la esfera en las rodillas. En otro hay unos amantes que sienten como cada segundo les cae por la piel. Otro está instalado en un barco y se adivinan las olas alrededor.
En un reloj un niño sujeta la esfera que es un globo negro, y las manecillas tienen forma de serpientes. En otro hay un guerrero con su escudo extendido que escucha el tiempo.
Hay relojes desnudos, que enseñan directamente su mecanismo. Hay relojes misteriosos que consisten en cristales transparentes. Hay relojes en que una mujer lee un libro y cada palabra equivale a un latido.
A las doce del mediodía todos los relojes a un tiempo, con pequeñas variaciones, hacen sonar las campanadas, y uno siente como si el universo entero lo acorralara, como si le indicaran que tiene solo una vida, como si le rascaran en la piel.
En una sala hay un taller de relojería de otra época y un holograma en que un hombre, igual que un alquimista, se empeña en lo imposible: inventar un reloj cuyo mecanismo no se pare nunca.
Venus se sienta con el tiempo y juega con Cupido alborotado. Los dos son de oro y están fuera del tiempo, porque son míticos. Hay una España fuera del tiempo y hay otra trágicamente metida en él.
Dicen que en Jerusalén hay un Museo de Relojes prodigioso. Pero a mí ya éste me ha parecido suficientemente metafísico.
ANTONIO COSTA GÓMEZ
FOTO DE CONSUELO DE ARCO

