Eduardo Suárez Fernández-Miranda.
«Vuelvo a estar delante de un cadáver, pero esta vez estoy metida en un buen lío. Tengo que contarle al doctor Llull y a la policía todos los detalles de la semana pasada: la desaparición de uno de mis pacientes, mi enfrentamiento con un grupo de neonazis… Lo que está claro es que se me da muy bien resolver crímenes. ¿Y las voces de mi cabeza? Siguen ahí, pero estoy aprendiendo a controlarlas», Eva Rojas.

Conocimos a Eva Rojas, la psiquiatra más descarada, impredecible e inolvidable del cómic europeo en Soy su silencio (Norma Editorial), un thriller que mezclaba humor, crimen y mitología en los alrededores de un viñedo. Sin olvidar su faceta profesional, Eva Rojas se lanza a descubrir el misterio que se esconde tras el asesinato de uno de los herederos de una hacienda vitivinícola.
Jordi Lafebre regresa con su personaje más icónico en Soy un ángel perdido (Norma Editorial, 2026). En esta ocasión, Eva Rojas se convierte en sospechosa de un crimen del que ha sido la única testigo. Alrededor de la protagonista reaparecen, como en la entrega anterior, la inspectora Merkel y su ayudante. Así como el doctor Llull, amigo y colega de Eva y con quien tiene la confianza suficiente para poder “responder a todas las preguntas y relatar con detalle los siete días que han precedido al incidente”.
La Barcelona de hoy en día es un elemento fundamental en Soy un ángel perdido. Jordi Lafebre, al igual que hiciera Manuel Vázquez Montalbán o Eduardo Mendoza, reinterpreta la ciudad bajo la mirada de una intrépida detective ocasional, y lo hace de una forma vital y optimista como demuestra el uso de esa paleta de colores amarillos, rojos y anaranjados.
Eva Rojas no sólo deberá demostrar su inocencia, sino que tendrá que lidiar con la desaparición de João, una joven estrella emergente del fútbol que fue a verla para que le ayudara con la presión de la alta competición. El club la responsabiliza de esta desaparición por “haberle metido ‘ideas raras’ en la cabeza”.
Soy un ángel perdido es, al mismo tiempo, una historia que profundiza en su protagonista. Ahora descubriremos elementos biográficos de Eva Rojas que no conocimos en Soy su silencio, como la influencia de su madre, ingresada en un hospital psiquiátrico. Las mujeres de su familia son fundamentales en su vida. Así lo comprobamos en Soy su silencio, donde dialoga con las voces “personificadas y visibles de las mujeres fallecidas de su familia”.
Jordi Lafabre, autor de gran prestigio internacional, regresa con una historia emocionante y llena de intriga, al mismo tiempo que plasma en su obra las luces y las sombras de la sociedad actual. Esperamos que el futuro traiga nuevas aventuras de esta detective tan singular.

