La línea de sombra
Joseph Conrad
Traducción: Marta Salís
ALBA
De corte autobiográfico, referida en concreto a la primera experiencia del autor como capitán de un barco mercante entre 1887 y 1888, La línea de sombra alude en su título al «cambio de la juventud, ardiente y libre de preocupaciones, al período más consciente y más relevante de la vida en la madurez». Se trata, pues, de una novela de iniciación, en torno a un joven marinero que, en las primeras páginas, y tras pasar dos años en un barco escocés, lo único que desea es volver a Inglaterra. Pero, inopinadamente, se le ofrece la oportunidad de ponerse al mando de un velero mercante y la acepta con entusiasmo. La travesía, sin embargo, muy al estilo de Conrad, está muy lejos de ser épica: aquí no hay que lidiar con tifones ni con piratas sino con largos días de calma chicha en los que la nave apenas puede avanzar y con una tripulación mermada por una epidemia de malaria y angustiada por la posibilidad de una maldición. La vida del mar enseña al joven sus facetas más oscuras y lo sume en el retraimiento y la inactividad. Pero finalmente sale de la experiencia fortalecido y con renovadas ganas de navegar o, lo que es lo mismo, de enfrentarse a la vida y el mundo. Publicada en 1917, esta pequeña novela sigue siendo un referente en la obra de Joseph Conrad.
Józef Teodor Konrad Korzeniowski, Joseph Conrad para el mundo de las letras, nació en Berdiczew (Ucrania) en 1857, bajo el imperio zarista. Sus padres, de la pequeña nobleza rural polaca, murieron cuando era niño, en el exilio impuesto por sus actividades antirrusas, y él quedó bajo la tutela de su tío Tadeusz Bobrowski. En 1874 cedió éste al «quijotesco» anhelo de su sobrino de hacerse a la mar y le envió a Marsella, donde el joven sirvió en la marina mercante francesa (a veces embarcando mercancías clandestinas para los círculos legitimistas) antes de unirse a un buque británico en 1878 como aprendiz. En 1886 obtuvo la nacionalidad británica y la licencia de patrón de la marina mercante de ese país.
Ocho años después, abandonó la vida del mar por la vida de las letras: su primera novela, La locura de Almayer, se publicó en 1895, y un año después se casaba y establecía en Kent, donde en quince años escribió —en inglés, su tercera lengua— relatos y novelas que pronto se convertirían en clásicos, como Lord Jim (1900), Juventud (1902), El corazón de las tinieblas (1902), El agente secreto (1907), Entre tierra y mar (1912; ALBA CLÁSICA núm. LXXIII), Victoria (1915), La línea de sombra (1917) y La flecha de oro (1919; ALBA CLÁSICA núm. LXXIX). En 1912 apareció su peculiar volumen de memorias, Crónica personal (ALBA CLÁSICA núm. XXII). Conrad murió en Bishopsbourne (Kent) en 1924.

