Eva Fraile. (Reina lectora)
Muhammad Ibn Mardanish reinó en Mursiya, Murcia, en el siglo XII. Es un personaje legendario conocido como el Rey Lobo, alrededor del cual se entronca la novela histórica de Maryluz González Ibáñez, Ababaol. Nos advierte, sin embargo, que no es el protagonista. Y es que esta obra está plagada de personajes, entre ellos muchas mujeres, que tienen un papel relevante. Una historia que nos lleva a la época medieval llena de castillos, fortalezas y una convivencia entre cristianos y musulmanes por momentos crítica. Conocemos más a fondo esta obra que ya ha vendido más de mil ejemplares desde su publicación.

- Una curiosidad para empezar, Maryluz: ¿Has releído Ababaol después de publicarlo? ¿De qué parte estás más orgullosa de la historia?
Sí, es una sensación muy bonita leer tu novela, tu historia mientras la tienes físicamente en la mano. Es el fruto del largo trabajo y el sueño realizado. Mi novela tiene dos partes ya mí personalmente me gusta más la primera, aunque muchos de los lectores opinan que la segunda. En lo que si coincidimos todos es en el final, que nadie se lo espera y se quedan muy sorprendidos.
- La novela combina trama, contexto histórico y emoción. ¿Cómo es construir la parte ficticia en novelas de rigor histórico?
Es un proceso muy estimulante, dar vida a esos personajes, que realmente podían haber vivido en esa época y cuyos pasos los llevaron por los mismos caminos que nosotros pisamos en la actualidad es emocionante. De hecho, mientras escribía la novela sentía que los personajes me rodeaban, que estaban sentados con los pies a remojo en la acequia, pero por supuesto la trama discurre por el patrimonio real, los acontecimientos históricos son reales, no te puedes inventar esas cosas porque el lector se sentiría engañado.
- Has mencionado que no trabajas con un mapa previo. ¿En algún momento la historia se te descontroló o te llevó a lugares que no esperabas?
No se descontroló nunca porque desde el minuto cero se iba haciendo ella misma, a su ritmo, como ella quería, y sí es cierto que me llevó a escenas que no me esperaba para nada, de hecho, en multitud de ocasiones.
- ¿Quiénes dirías que son tus referentes dentro de la novela histórica y por qué, Maryluz?
Indudablemente Ken Follet, sobre todo en Los pilares de la tierra. Me parece un genio con esa trama tan potente. Ildelfonso Falcones también me gusta. A la típica pregunta de qué tres libros te llevarías a una isla desierta o han influido más en ti sin duda serían Los pilares de la Tierra, La sombra del Viento y La casa de los espíritus, no todos son novela histórica, pero todos son referentes para mí.
- En la sinopsis podemos ver que hay un personaje bastante identificable: el Rey Lobo. ¿Pero podrías hablarnos de otro personaje, que no conocemos a priori, y que dará que hablar?
En la novela hay dos personajes reales, por una parte, el Rey Lobo que aunque la trama gira alrededor de él, no es el principal protagonista, pero sí que da mucho que hablar. Y, por otra parte, está la chica del Mizmar (flauta), hay restos arqueológicos donde se aprecia su cara y le quise rendir homenaje como un personaje muy tierno.
- ¿Cuál es tu personaje favorito de la novela?
Shamira, la artesana, es uno de los personajes protagonistas, con la que he querido mostrar la convivencia de religiones, la tolerancia que había en esa época, también ella representa a la mujer trabajadora, a la mujer fuerte que, aunque casi siempre silenciadas tuvieron un importante papel en la historia desde el anonimato.
- ¿Qué escena te costó más escribir, no por dificultad técnica, sino por implicación emocional?
Creo que a todos los autores se nos escapan retazos de nuestras vidas a través de los personajes, en el caso de Ababaol, solo he dejado pasar momentos positivos.
A nivel de emociones, hay al menos cuatro escenas de las que dices «no puede ser», no te las describo porque haríamos espóiler, solo te adelanto que el final es una de ellas.
- ¿Cómo ha sido el proceso de documentación de la novela?
El proceso no ha sido tan arduo como por ejemplo el que estoy viviendo ahora para mi segunda novela. Por cuestiones tanto laborales como personales todo ese entorno del rey Lobo, de sus fortalezas, de la Murcia medieval lo tenía bastante trabajado, como ya he comentado vivo a los pies de los castillos y es verídico que los personajes me asaltaban recorriendo esos caminos. Pero siempre hay que documentarse para no cometer errores importantes, en mi caso lo hice a través del Archivo Municipal, me resultó de gran ayuda la tesis doctoral de Julio Navarro Palazón, también me documenté mucho acerca de los alimentos y la gastronomía de la época con el primer recetario de comida Andalusí de Ibn Razin, y hablando mucho con los entendidos en el tema, como Jorge Fernández experto en las fortalezas del Rey Lobo, que fue uno de los primeros lectores del manuscrito, o con el hoy concejal de pedanías Marco Antonio Fernández que como alcalde durante muchos años de Monteagudo donde se encuentran las fortalezas tiene un conocimiento profundo de este periodo.
- Si tuvieras que definir el alma de Ababaol en una sola idea, ¿cuál sería?
Ababaol tiene alma de lucha por la supervivencia, de dignidad, de reivindicación de las mujeres anónimas que también forjaron la historia y de sorpresa.
- ¿Qué te ha enseñado Ababaol como escritora?
Me ha descubierto un talento que, aunque lo sentía en mi interior desde joven, ha permanecido oculto, madurando, hasta que el Universo ha decidido que era el momento apropiado.
También me ha enseñado que, para poder escribir una novela, sobre todo histórica, tienes que “beber” del alma del lugar. Para mí es muy importante experimentar físicamente, a qué huele, cómo suena, como entra la luz por sus calles, que me cuentan sus piedras, cómo caminan sus habitantes o qué aspecto tienen porque no dejan de ser descendientes de los que en su momento allí habitaron.
Y por último me ha enseñado mucho de voluntad, esfuerzo y constancia.

