Laia Chamorro.
Cadáver exquisito es una distopía alegórica que pone sobre la mesa el debate de la industria cárnica y en la degradación de la especie humana. Este libro llegó a mis manos por pura casualidad, un título que captó toda mi atención. Esperaba encontrarme con un relato repleto de incongruencias provenientes de un dadaísmo aplastante, palabras aleatorias e incoherentes. A medida que iba leyendo, mi realidad se iba envolviendo en un vaho de reflexiones cárnicas. Procuraré no contar más de lo que se debiera en un artículo como este, pero, si no es el caso, pido perdón de antemano.

Un virus letal afecta a todos los animales y hace que la carne sea mortal para los humanos. Por ese motivo, el gobierno legaliza la cría de humanos para su consumo, creando todo un nuevo formato del ecosistema de la industria y de la ética, haciendo que el canibalismo sea parte de la reestructuración social. Por muy alocada y ficticia que pueda parecer tal sinopsis, supone una reflexión profunda sobre el tormento de la industria, la fragilidad de la rutina y la decadencia del ser humano.
Este libro consiguió removerme las tripas y plantearme de forma muy consciente mi compra en el supermercado, que no es moco de pavo. Pero, más allá de eso, es el relato descarnado lo que lo vuelve tan visual: los escenarios desoladores donde los escaparates y las comidas se convierten en imágenes que se graban en la mente del lector, y la forma en que escribe la autora. Bazterrica, en una entrevista, definió su lenguaje como frío y con frases sencillas para lograr simular “pegarle en la cabeza al lector”. Todo en el escenario se vuelve perturbador, y supongo que eso es lo hipnótico de la novela.
Cadáver exquisito ha sido un libro que me ha consumido a mí y yo a él; es uno de esos libros que, por mucho que sea un caso hipotético, te hace consciente de cada guiño que la autora deja caer. Ya no solo busca mostrar a los consumidores y a los que son consumo, sino la forma en la que nos adaptamos a mundos que nos incomodan solo para no ser la carne de ganado. Cómo podemos llegar a adaptarnos a ideas incongruentes por comodidad. Plantea, desde la ficción, la fragilidad del razonamiento humano.
Y solo me queda concluir diciendo que no hay nada más bonito que un libro te sorprenda con tal brusquedad. Por eso os recomiendo que os dejéis guiar por un mundo tan perturbador como real.

