Óscar de los Reyes.
Mario Peloche Hernández nació en Cádiz en 1975, aunque ha pasado la mayor parte de su vida en Extremadura. Es licenciado en Biología por la Universidad de Extremadura. Actualmente ocupa una plaza de bombero forestal. Su primera novela: Hécate (Atlantis, 2013, reeditada por Tau Editores en 2018) fue finalista en la V Edición de los premios La Isla de las Letras dentro de la categoría de Fantasía y Ciencia Ficción. Después vino el relato de misterio victoriano Ojos negros sobre el Támesis (Tau Editores, 2017) y la novela de ficción sobrenatural El molino de Dios (Esdrújula Ediciones, 2017), siendo finalista del premio Domingo Santos ese mismo año.

Unos años después ha presentado la novela gótica La dama pálida (Europa Ediciones), que fue galardonada con el premio Libro del Año Forolibro y posteriormente adaptada al teatro y llevada a las tablas a lo largo del año 2025 tanto en España como en Argentina. Conozcamos al autor y qué nos tiene que decir al respecto de su última obra publicada:
- Mario, cuéntales a nuestros lectores cómo surge en ti la necesidad de escribir.
Siempre cuento —tanto porque es cierto como porque es una época de mi vida que recuerdo con mucho cariño— que primero fue la necesidad de leer, fui un niño bastante introvertido que leía mucho, y luego un ratón de biblioteca. Pero claro, de tanto leer historias de otros, llegó un momento en que quise contar las mías, contarlas en mis propias palabras. Al principio, en mi adolescencia, fue un juego, luego, mientras estudiaba e iba cumpliendo años, algo que hacer ocasionalmente. Hasta que una historia que llevaba años ahí, medio perdida y apenas esbozada en un cajón, empezó a asediarme. Terminarla se convirtió en una obsesión y esa obsesión se convirtió en mi primera novela: Hécate.
- ¿Cómo compaginas tu faceta de bombero forestal con la de escritor?
Pues adaptando mi vida para elegir un trabajo que me permitiera disponer de mucho tiempo libre (fuera de la época de verano, claro). Y, dentro de este tiempo disponible, quitándome horas: horas de descanso, horas de estar con mi familia, con mi pareja cuando ha sido el caso, robándole horas al sueño…
- ¿A qué te refieres cuando hablas de una novela gótica?
La dama pálida es una novela gótica clásica, siguiendo el estilo de las clásicas Frankestein, Drácula o las de Poe y, como tal, busca la exaltación de las emociones, la recreación de una atmósfera de suspense, onírica, desarrollarse en un escenario exótico y el protagonismo de personajes atormentados. Además, he utilizado para su escritura una suerte de prosa poética que, creo, se amolda mejor a la época y el estilo.
La obra narra en forma de crónica una vida salvaje, auténtica, apasionada, sensible y cruel hasta el paroxismo: la de Erzsébet Báthory de Ecsed, que pasó a la historia como condensa sangrienta, narrada desde su memoria, su cubil y su nido. Cuenta los casi cinco años que pasó emparedada en su propia habitación, rememorando el amor por sus hijos y la obsesión por las doncellas a las que torturó; su vida marital junto al caballero negro de Hungría; la traición política a la que se vio sometida y su victoria, la última, sobre la propia muerte.
- ¿Como te has documentado?
Me documenté en libros como La condesa sangrienta, de Valentin Penrose o el del mismo título de Alejandra Pizarnik, o el Ella, Drácula, de Javier García Sánchez. También en otros acerca de la historia de Hungría o del mito del vampirismo. Pero la idea germinal de la novela vino de un podcast de historia que escuchaba mientras caminaba, que afirmaba que, cuando Erzsébet lleva más de cuatro años emparedad en su propia habitación, sin apenas alimento, pidió folio y pluma para cambiar su testamento; que, facilitados ambos, lo modificó en completa oscuridad, con una letra legible y total claridad de pensamientos. Y este detalle, el de una mujer cuerda tras ser enclaustrada y del recuerdo perenne de los actos atroces que había cometido, me llevó a pergeñar en cómo funcionaría su psique; en qué factores la llevaron a hacer lo que hizo; a conocer más de su época y de los que la conocieron. Y el resultado de sta investigación está en la novela.
- ¿Con qué se van a encontrar tus lectores?
No solo con una vida terrible, sí —pero de la que trato de alejarme de su faceta más sangrienta—, sino con una época tan fascinante e hipnótica como ella. La Europa del final de la hegemonía española de los Habsburgo, el apogeo del Renacimiento y del colonialismo atlántico, el peligro del imperio otomano, el cisma protestante… Y Hungría, en el borde de Europa, bajo la amenaza turca, con su cultura que bebía más del folclore oriental, de las leyendas de Anatolia y los hunos… Una mezcla de religión y magia que permeaba la vida de Erzsébet y sus súbditos y que trato de recrear y de hacer viva para el lector.
- ¿Algún nuevo proyecto literario o artístico?
Tengo dos novelas terminadas de muy distinto pelaje en distintas manos: una de ciencia ficción participando en un concurso ad hoc, y otra… distinta, más esperanzadora, en manos de una agencia literaria. Cruzo los dedos.
Y, en proceso de escritura, una revisión del mito del vampiro con varias líneas temporales.
- Parece que a tus lectores les espera más narrativa gótica. Que comiencen a santiguarse…

