Pilar Martínez Manzanares.

Con Hija de ningún mundo, Carissa Broadbent inaugura una nueva saga de romantasy que confirma por qué se ha convertido en una de las autoras más destacadas del género. Esta primera entrega combina fantasía épica, romance, magia y una intensa carga emocional en una historia que atrapa desde las primeras páginas y mantiene el interés hasta un final que deja con ganas de más.

La protagonista, Tisaanah, es uno de los grandes aciertos de la novela. Marcada por una infancia de esclavitud y desarraigo, ha aprendido a sobrevivir gracias a su inteligencia, su determinación y una magia que apenas comienza a comprender. Su viaje no es solo una aventura llena de peligros, sino también un proceso de reconstrucción personal en el que la libertad adquiere un significado mucho más profundo que el de escapar de un cautiverio. Es un personaje complejo, resiliente y fácil de admirar, cuya evolución resulta tan convincente como emocionante.

Junto a ella destaca Max, un mago de fuego tan poderoso como reservado. Lejos de responder al estereotipo del héroe perfecto, es un personaje lleno de matices, marcado por un pasado doloroso que condiciona cada una de sus decisiones. La relación entre ambos se desarrolla de forma gradual y natural, construida sobre la confianza, el respeto y las heridas compartidas, lo que aporta autenticidad y profundidad al componente romántico de la historia.

Broadbent demuestra también una gran habilidad para construir un universo rico y bien desarrollado. Las Órdenes mágicas, las tensiones políticas y el trasfondo de un mundo al borde de la guerra crean un escenario fascinante que invita a seguir explorándolo. La autora equilibra con acierto la acción, los momentos de introspección y las escenas de magia, logrando un ritmo fluido que nunca decae.

Más allá del espectáculo fantástico, Hija de ningún mundo reflexiona sobre cuestiones como el poder, el trauma, la esperanza y la capacidad de elegir quién queremos ser pese a nuestro pasado. Esa dimensión emocional convierte la novela en una lectura especialmente memorable, donde los conflictos internos tienen tanto peso como las grandes batallas.

En definitiva, Hija de ningún mundo es un excelente comienzo de saga que reúne todos los ingredientes que buscan los aficionados al romantasy contemporáneo: personajes inolvidables, un romance que conquista sin eclipsar la trama principal, un sistema de magia atractivo y una historia épica llena de giros y emociones. Una lectura absorbente y muy recomendable tanto para los seguidores de Carissa Broadbent como para quienes deseen descubrir una nueva serie de fantasía romántica con personalidad propia.