Pilar Martínez Manzanares.

Antonio Fontana firma en Mala entraña una novela tan inquietante como fascinante, un relato que trasciende los límites de la novela negra para adentrarse en el territorio de la memoria, el drama familiar y el misterio psicológico. El autor construye una historia de gran fuerza literaria, donde el suspense convive con una profunda exploración de la culpa, la identidad y las heridas que atraviesan generaciones.

Todo comienza cuando Benigna decide acudir a Herminia Matías, una anciana vidente conocida como «la de los muertos», con una pregunta que ha condicionado toda su existencia: si su cuarta hija, Analía, llegó realmente a existir. Ese planteamiento, tan desconcertante como sugerente, actúa como el detonante de una narración que atrapa desde el principio y va revelando sus secretos con un ritmo pausado, pero siempre cargado de tensión.

Uno de los mayores aciertos de la novela reside en la creación de Herminia, un personaje inolvidable cuyo extraño don para percibir las «nubes» que anuncian enfermedad, desgracia o muerte aporta una dimensión casi sobrenatural al relato. Sin caer en el exceso, Fontana integra estos elementos con naturalidad, reforzando la atmósfera opresiva que envuelve toda la historia y enriqueciendo una trama donde la frontera entre lo real y lo inexplicable permanece siempre difusa.

La ambientación constituye otro de los grandes logros del libro. El recorrido por la España de la posguerra y el franquismo, especialmente por una Málaga marcada por la pobreza, las supersticiones y los silencios impuestos, dota de autenticidad a una narración que retrata con sensibilidad la vida de mujeres obligadas a sobrevivir en circunstancias extremadamente adversas. El contexto histórico nunca eclipsa la trama, sino que la potencia y le otorga una notable profundidad emocional.

La prosa de Antonio Fontana destaca por su riqueza expresiva, su cuidada oralidad y una voz narrativa llena de personalidad. La influencia del mejor noir clásico se percibe en la construcción del suspense, pero la novela encuentra una identidad propia gracias a la intensidad de sus personajes y al peso de sus conflictos íntimos.

Mala entraña es, en definitiva, una obra ambiciosa que combina intriga, emoción y reflexión con enorme solvencia. Una novela absorbente que invita a cuestionar la memoria, los secretos familiares y la herencia emocional que condiciona nuestras vidas, confirmando a Antonio Fontana como una de las voces más originales y sugerentes de la narrativa española contemporánea.