ESPAÑA EN SORDINA

LA SAGRADA FAMILIA ES UN COÑAZO

 

Por Antonio Costa Gómez

Gaudí tiene cosas mucho más hermosas y menos chillonas. Menos pedantes, más vivas. Tiene el Capricho en Comillas, el Palacio Episcopal en Astorga. Cosas más auténticas, más sinceras.

Y tiene un asiento en el Parque Gúell donde la vida sueña y se mueve. Y tiene unas curvas en el Palacio Güell donde la Rambla se vuelve un texto de Bergson.

Barcelona tiene cosas mucho más hermosas y menos chillonas. El café de la Ópera, delante del Liceo. El claustro con patos de la Universidad Antigua. Un edificio en la Rambla del Prat donde vivió el poeta tan interesante Antonio Costa Gómez. Una tienda con ensaimadas en la calle Londres.

Barcelona tiene la esquina de la calle del Carmen, por donde se va a la Biblioteca de Cataluña con sus claustros de vida y de poesía. Con sus libros infinitos donde se viaja por todas las literaturas. En la sala más grande y en la sala más pequeña donde uno puede coger con sus manos los libros.

Y tiene un dragón flotando en la calle Escudillers. Y tiene una chocolatería en la calle Petrichol de las chocolaterías. Y tiene Els Quatre Gats, donde bebían Picasso y sus amigos, y donde puedes comer en las alturas casi flotando. Y te llevas un periódico que es el menú de ese día.

Barcelona tiene encantos que no son la chillona Sagrada Familia. Tiene la catedral gótica, en el barrio gótico, aunque los turistas pasmones se creen que la Sagrada Familia es la catedral. Una catedral con un claustro arrebatador lleno de secretos en los arcos y en los pozos. Tiene la estación del norte, donde se cogen los autobuses para ir a Tossa de Mar, en la Costa Brava, donde soltaba sus cuadros aéreos Marc Chagall.

Gaudí tiene cosas mucho más hermosas y calladas, sin tanto ruido ni tanto turismo de masas. Gaudí tiene un cuarto fantástico con escaleras locas en Comillas. Y tiene la Casa Batlló en el Paseo de Graica. Y tiene la Casa Milá con sus cerámicas, que detrás de los árboles parece el sueño de alguien que crece sin fin.

La Sagrada Familia es un coñazo. Solo un lugar para llevar a masas, solo un nombre estridente para sacar dinero. Solo un lugar para sacar postales. Un lugar para quien no conoce Barcelona, para quien no ama en sus rincones Barcelona. Como el poeta Antonio Costa Gómez, que pasó de adolescente sus soledades por la calle Joaquín Costa y por las calles cutres y sabrosas del Raval. Cuando el Raval era el Raval.

La Sagrada Familia es un coñazo. Y el ruido es solo ruido. Y las obras que no acaban nunca, y que tienen la torre más alta, solo son un récord de los Guinnes. Tiene la torre más alta como si un hombre tuviera el miembro más largo. ¿Y qué?

ANTONIO COSTA GÓMEZ

FOTO DE CONSUELO DE ARCO