Santiago Beltrán.
Adolfo Suárez Illana recupera en La concordia es posible una palabra estrechamente vinculada al legado político de su padre para convertirla en una propuesta de plena actualidad. En un momento marcado por la polarización y la crispación, el autor reivindica la concordia no como una mirada nostálgica al pasado, sino como una herramienta para afrontar el presente y construir el futuro.

El punto de partida del ensayo resulta tan sencillo como exigente: España es un proyecto compartido, que pertenece tanto a quienes la recibieron de generaciones anteriores como a quienes la heredarán. Desde esa perspectiva, la concordia adquiere una dimensión moral y política que va mucho más allá del mero acuerdo entre adversarios.
Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta es precisamente su manera de reivindicar el entendimiento sin confundirlo con el olvido o la renuncia a las propias convicciones. Para Suárez Illana, recuperar la concordia implica mirar la historia con verdad, reconocer el dolor y evitar que las heridas heredadas se conviertan en nuevas fuentes de enfrentamiento.
El ensayo establece así un puente entre el espíritu de la Transición y los desafíos de la España de 2026. Aquella voluntad de encontrar espacios comunes y hacer posible la convivencia aparece como una referencia para un presente en el que, según plantea el autor, la mentira organizada y la transformación del adversario político en enemigo amenazan con erosionar ese terreno compartido.
La concordia es posible propone, por tanto, una reflexión sobre la responsabilidad colectiva. Recordar, reparar y convivir dejan de ser conceptos vinculados exclusivamente al pasado para convertirse en decisiones que afectan directamente al futuro. La libertad compartida, la Constitución y la propia idea de España aparecen como elementos alrededor de los cuales recuperar un proyecto común.
Más que una reivindicación sentimental de una época concreta, el libro plantea un desafío: ser capaces de disentir sin dejar de reconocernos como parte de una misma comunidad. En ese sentido reside buena parte de su interés y de su actualidad. Un ensayo oportuno que recupera la concordia como valor político y moral y que invita a sustituir la lógica del enfrentamiento por la voluntad de entendimiento.

