Horacio Otheguy Riveira.
Blanca Rosa González creció con su abuela Cándida, por mandato paterno. Emparejada con El Recio, no quiso enterarse que violó por primera vez a la niña cuando tenía 13 años. Acto repetitivo en cuando la abuela dejaba la casa. Cuando se fue por varios días, la llevó a un burdel para que su puta preferida le enseñara de todo un poco, empezando por presenciar las relaciones sexuales entre ambos y terminando con «el arte supremo de una mamada bien hecha».
Bien aprendida, el bárbaro pederasta ignoraba que, tras sus habilidades sexuales iba pergeñando una venganza perfecta que abrió las puertas a una juventud temeraria, munida de traiciones y amores fantásticos, de riqueza y de pobreza extremas. En todas las actividades lució su talento innato: desde el perfecto aseo de las casas, cualquiera sea el tamaño de las mismas, lo mismo un apartamento que un chalet… a dominar la mecánica de las armas, el negocio de las drogas en Buenos Aires y padecer vueltas marcadas por un destino aciago que, sin embargo, gozaba de una protección mágica: una piedra-espejo de obsidiana, originaria de ritos aztecas…
Se convirtió en «La Rey» cuando amó a un tipo peligroso que la adoró desde el primer momento. A nadie contaba su angustia tras la recurrente pesadilla de las violaciones de El Recio, y tampoco hablaba del espejo de obsidiana, donde, en lugar de verse a sí misma, veía a gente conocida o desconocida en situaciones que le advertían de peligros…

Ciudad del Este, antes Puerto del dictador Presidente Stroessner. Muy turística y comercial ciudad junto al gran Río Paraná, donde todo comienza con una chica de 13 años violada por «El Recio», pareja de su abuela.
Para que el desarrollo de la novela marque el paso de una buena intriga policiaca, entre medias de las aventuras de La Rey, el autor desarrolla una aventura muy distinta: entra de lleno, a través de interesantes personajes, en la historia azteca y su correspondencia con la actualidad, en torno no solo a la importancia de la obsidiana, sino también de modo apasionante sobre la interacción entre lo mágico real y la capacidad mágica de la protagonista.
«Muy buena para limpiar, coger y matar», también lo es cuando cae en manos de la trata de mujeres en Madrid: si hay que hacerlo, naturalmente será la mejor, también para no olvidar jamás a quienes la maldijeron y explotaron.
La Rey acaba por reunir en un espléndido final a los científicos buscadores de respuestas con la imperiosa necesidad de que, la aún hermosa mujer emprenda una última fuga más sorprendente que las anteriores.
… empezó a pensar en un plan de huida, pero decidió no compartirlo con sus compañeras de desventura. Tenía que encontrar el modo de poder enviarle un mensaje a la única persona en el mundo que estaría dispuesta a ayudarla. Se decidió a construir una relación de confianza con Juan Fer. Y lo logró. En tres meses de trabajo en la disco, el empresario se había convertido en su cliente más fiel: siempre pedía por ella. Era además el más amable de los hombres con los que había tenido que intimar. Juan Fer aceptaba sus condiciones cada vez que iban al departamento y la trataba como a una amiga. La Rey estaba convencida de que, así como manipulaba su pija, también podría manipular su cabeza. El hombre viajaba una vez por mes a Asunción y también le contó que iba a visitar Buenos Aires. Fue en ese momento que La Rey descubrió una hendija en su prisión.


