Pilar M. Manzanares.

Uketamo, de Ana Galeote, propone una idea sencilla pero profundamente transformadora: quizá buena parte de nuestro sufrimiento nace de intentar controlar aquello que, por naturaleza, escapa a nuestro control. A partir del concepto japonés que da título al libro, la autora construye un viaje personal y cultural que invita a replantearse nuestra relación con el miedo, el dolor, la incertidumbre y el paso del tiempo.

La palabra uketamo, vinculada al verbo japonés ukeru, «recibir», puede entenderse como una forma de aceptar la vida tal y como llega. Pero la propuesta de Galeote está lejos de la resignación. Aceptar no significa rendirse ni renunciar a actuar, sino reconocer aquello que sucede y aprender a distinguirlo de lo que sí podemos transformar. Esa diferencia constituye uno de los pilares más interesantes de un libro que busca trasladar una filosofía de vida a las preocupaciones cotidianas.

El viaje comienza en un escenario tan extremo como el Kilimanjaro, donde la autora descubre que dejar de luchar contra determinadas sensaciones puede abrir un espacio inesperado para la calma. La experiencia la conduce hasta Japón y hasta los Yamabushi, ascetas de las montañas de Dewa Sanzan, con quienes profundiza en el significado de Uketamo. Desde ahí comienza un recorrido por distintas tradiciones, lugares y conceptos que enriquecen progresivamente la reflexión.

Fukushima, Tokio, Kamakura, Kioto, Hiroshima y Okinawa se convierten en etapas de un itinerario que combina experiencia personal, antropología, psicología y filosofía. El kizuna habla de los vínculos que nos sostienen; la terapia Morita plantea una relación distinta con la ansiedad; el zen propone otra mirada sobre el dolor; la ceremonia del té reivindica la atención al presente; y el kintsugi ofrece una poderosa metáfora sobre las heridas y la reconstrucción.

Especialmente emotivo resulta el encuentro con Keiko Ogura, superviviente de Hiroshima, cuya experiencia introduce una reflexión sobre la memoria y la necesidad de integrar las heridas en lugar de pretender borrarlas. El viaje culmina en Okinawa con el concepto de mono no aware, esa sensibilidad ante la belleza y la tristeza de lo pasajero.

Uketamo es, en definitiva, una invitación a vivir de otra manera: no esperando que desaparezcan el miedo, el dolor o la incertidumbre, sino aprendiendo a convivir con ellos. Un libro cercano, reflexivo y estimulante que propone sustituir la obsesión por controlar la vida por algo quizá más difícil y liberador: recibirla con el corazón abierto.