Pilar Martínez Manzanares.
Hay guerras que se ganan con legiones y otras que se deciden mucho antes, cuando alguien debe elegir entre obedecer al poderoso o arriesgarlo todo por conservar su libertad. En Roma contra Roma, Juan Torres Zalba nos traslada a uno de los episodios más turbulentos de la Antigüedad, cuando la República romana, devorada por sus propias ambiciones, convirtió Hispania en un tablero donde se jugaba mucho más que una victoria militar.

Quinto Sertorio y Pompeyo Magno representan dos fuerzas enfrentadas, dos maneras de entender el poder y dos destinos que acabarán chocando en tierras hispanas. Pero lo verdaderamente interesante de esta novela es que la historia no se contempla únicamente desde las alturas de los generales y los grandes acontecimientos. Torres Zalba vuelve la mirada hacia quienes, sin haber declarado aquella guerra, estaban condenados a padecerla: los pueblos indígenas que habitaban la península y que debían decidir a quién confiar su futuro.
Ahí aparece Abisunhar, líder de Tirsos, enfrentado a una disyuntiva tan antigua como vigente. ¿Es preferible pactar con una potencia que promete protección a cambio de obediencia o resistir, aun sabiendo que la independencia puede pagarse con sangre? La oferta de Sertorio tiene el atractivo de la esperanza, pero también la incertidumbre de cualquier alianza con quien dispone de ejércitos, ambiciones y una agenda propia. Porque los imperios rara vez llaman conquista a sus conquistas; suelen preferir palabras mucho más seductoras.
Este conflicto moral da profundidad a una narración en la que las batallas, los movimientos militares y las intrigas políticas adquieren sentido humano. Las decisiones de los poderosos repercuten en familias, comunidades y guerreros que luchan por proteger aquello que consideran irrenunciable. La lealtad puede convertirse en una condena, la prudencia confundirse con cobardía y la resistencia exigir sacrificios que nadie estaba preparado para asumir.
Juan Torres Zalba encuentra así un terreno especialmente fértil para la novela histórica: el momento en que los acontecimientos dejan de ser fechas en los libros y se convierten en vidas amenazadas. La guerra sertoriana ofrece el marco épico; Hispania, el escenario de una transformación decisiva; y sus habitantes, el corazón de un relato sobre la supervivencia, la identidad y el precio de la libertad.
Roma contra Roma promete una lectura envolvente para quienes disfrutan de las grandes campañas militares, pero también para quienes buscan algo más que espadas y estandartes. Aquí, la verdadera batalla consiste en decidir qué merece ser defendido cuando hasta la neutralidad puede resultar peligrosa. Una novela que recuerda una paradoja extraordinaria de la historia: mientras Roma luchaba por decidir quién debía gobernarla, los pueblos de Hispania se jugaban quiénes podrían llegar a ser.

