Brigitte Fontaine nació tres meses antes del comienzo de la II Guerra Mundial en la pequeña ciudad francesa de Morlaix, en el noreste de Bretaña. Tras una infancia que ella describe como “globalmente feliz”. A los 17 años se marchó a París siguiendo la estela de los trenes que pasan por el imponente viaducto del siglo XIX que corona su ciudad natal. Su objetivo: ser actriz de teatro, comediante.
Pero era mucho más lo que en París aguardaba a aquella joven que, a la edad de 24 años, ya cantaba sus propias composiciones por salas y cabarés. De las grandes salas de espectáculos de la capital francesa a los estudios de grabación y los platós de televisión, nada se resistió a esta dama de voz grave y gusto por lo ecléctico que tituló su primer álbum 13 Canciones decadentes y fantasmagóricas. Leer su biografía es recorrer la historia contemporánea de las culturas pop y underground francesas de la mano de una mujer de letras que, a sus 87 años, se define como mujer libre y ha llegado a ser poeta, cantante, actriz, novelista, letrista, cuentista, compositora, dramaturga y cineasta.
“Bridinette”, como cariñosamente se denomina ella misma, nunca ha dejado de evolucionar desde que Georges Brassens la descubriera en los años 60, y ha colaborado con artistas de la talla de Sonic Youth, Björk, Massive Attack, Grace Jones o Gotan Project. También es conocida por sus posicionamientos en el debate público, especialmente en apoyo de las personas extranjeras en situación irregular y en contra de las prisiones. Recientemente ha recibido la Gran medalla de la canción francesa de 2025 por el conjunto de su extensísima obra musical.
Sus últimos libros de poesía, editados por Le Tripode, son: Paroles d’Évangile (Palabras del Evangelio), marzo 2019: sobre los tiempos modernos, la nueva condición humana, los fantasmas de las antiguas ideologías, ética. No es un manifiesto terrorista. A este pertenecen los 4 poemas seleccionados y traducidos. La Vieille prodige (La vieja prodigio), mayo 2021: sobre la vejez y el cuerpo. Vers luisants (Luciérnagas), octubre 2021: poemas torcidos, paradójicos, tan bellos como siniestros, tan locos como líricos, tan barrocos como rock, tan divertidos como profundos. Una oda a la vida que permanece, a pesar de todo. Fatrasie (Fatrasía), junio 2023: sobre el amor, la vida y la muerte, en su mundo poético que resiste al miedo y al dolor, y con una libertad que escapa de los explicadores y las explicadoras de textos.
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Soin des dents
Pour avoir des dents légendaires, utilisez Dieu le Père, fil dentaire. Atmosphère. Et bière. Sans alcool. Surtout, ensuite, boire avec une paille l’eau des chiottes contenant du Destop, en laissant de petites gorgées un moment en bouche.
Si vous avez la dent dure, vous ferez des morsures dans les ailes du temps qui passe et celui qu’il fait.
Ça fera des blessures de plus. Blessures avec poisons rares et précieux, flèches de tout bois et or de survie.
Du reste, s’il en reste et si vous préférez les dents en or, servez-vous, il en reste encore oubliées par les bourreaux dans les cendres d’Auschwitz.
Quant à la petite souris, c’est pas la peine d’y compter. Partie en Sibérie, en vacances ou en déportation, avec les autres fashion victims. Rapportera peut-être une veste en coyote pour votre dent de lait, mais c’est un peu tard. Alors coyote pour dent de loup.
La dent dure pour votre denture, ça se soigne avec du mercure sans polonium et ça dure ce que ça dure. Dur-dur.
Mais du calme.
Mollo les crocs.
Tout ça c’est psycho-somatico-bobo and co.
Donc, allez consulter un psy, un doc toc qui vous balancera son stock et vous, votre dernier kopeck.
Bon bec!
Cuidado dental
Para tener unos dientes legendarios, use hilo dental Dios Padre a diario. Beba aire. Y cerveza sin alcohol. Importante, a continuación, sorber agua de váter con desatascador Destop, reteniendo unos instantes el líquido en la boca.
Si tiene usted dientes afilados, hará mordidas excesivas en las alas del tiempo que pasa y del que hace.
Producirá cortes de mangas y heridas infectadas con todo tipo de venenos, raros y preciosos como las mantas de oro.
Por lo demás, si hay de más y los prefiere de oro, sírvase. Quedan todavía de los que se dejaron los verdugos en las cenizas de Auschwitz.
En cuanto al Ratoncito Pérez, ni está ni se le espera. Se fue a Siberia con el resto de las fashion victims, de vacaciones o deportado. Puede que traiga una chaqueta de coyote por su diente de leche, pero es un poco tarde, así que diente de lobo por coyote.
Lo de la dentadura de dientes afilados se cura a regañadientes con verdura sin polonio y dura lo que dura.
Pero tómeselo con calma.
Mastíquelo despacio.
Todo es psico-somático-pupita and co.
Visite a un sacamuelas, le dará todo su stock y usted a él su último centavo.
Diente por diente!
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Les Adultes
Il y a, au Jour d’Aujourd’hui, deux catégories d’habitants: les jeunes, qu’on appelle des mineurs, les vieux, qu’on appelle des séniors, les femmes on n’en parle même pas (ou plutôt trop, pour faire bien et noyer le poisson) et puis il y a les autres, qui sont des adultes. Les seuls adultes.
Les adultes, la plaie du monde, c’est eux, les tortionnaires, les dictateurs, les rabbins pas assez giflés, les curés mal baisés, les rois occultes computérisés, terrorisés, terroriseurs, les Secrets d’État et de polichinelle dans le tiroir, dans le miroir bleu de l’iPhone obligatoire, le Facebook Dorian Gray; qui mettent encore une carotte dans l’anus des homosexuels à quatre pattes sous peine de mort de toute façon programmée, formatée et banalisée comme les voitures idem; les lesbos c’est pas grave, ça compte pas, sauf pour les machos adultes en détente, à condition bien sûr que les Protagonistes soient attractives. Les autres, qu’elles crèvent avec leur secret et leurs secrets gardés par les mira-dors, gardiens de la paix, qu’elles crèvent, comme les handicapés que l’on appelle ainsi pour ne pas dire infirmes car c’est un gros mot, ainsi que mort, pauvre, fou, et cetera.
Les jeunes luttent pour leur survie que l’on nomme réinsertion, les vieux luttent dans la honte pour leur vie avant la mort, chroniquée par les adultes jargonneurs, fossoyeurs dans les ordinateurs qui ordonnent.
De l’ordre!
Ordre toujours Nouveau.
Force de l’Ordre.
Force de loi.
Mort aux adultes, qui sont morts de toute façon.
Et laissez les morts enterrer les morts.
Los Adultos
Existen, a Día de Hoy, dos tipos de habitantes: los jóvenes, a quienes se llama menores, los viejos, a quienes se llama séniors, de las mujeres ni siquiera se habla (o bien se habla demasiado, para quedar bien y para marear la perdiz) y luego están los otros, que son los adultos. Los únicos adultos.
Los adultos, la llaga del mundo, son ellos, los torturadores, los dictadores, los rabinos insuficientemente abofeteados, los curas mal follados, los ocultos reyes computerizados, aterrorizados, aterradores, los Secretos de Estado y de polichinela en el armario, en el espejo azul del iPhone obligatorio, el Facebook Dorian Gray; que todavía meten zanahorias en el ano de homosexuales a cuatro patas bajo pena de muerte de todos modos programada, formateada y banalizada como los coches ídem; no pasa nada por lo de las bolleras, eso no es grave, eso no cuenta, excepto las machorras adultas relajadas, siempre y cuando, por supuesto, las Protagonistas sean atractivas. Las otras, que revienten con su secreto y sus secretos custodiados por torretas guardianas de la paz, que revienten, como los discapacitados a quienes así se llama para no decir enfermos porque es una palabrota, igual que muerte, pobre, loco, etcétera.
Los jóvenes luchan por su supervivencia que se llama reinserción, los viejos luchan en la vergüenza por su vida antes de la muerte, cronificada por los adultos parlanchines cavatumbas en los ordenadores que ordenan.
¡Orden!
Orden siempre Nuevo.
Fuerzas del Orden.
Fuerza de ley.
Muerte a los adultos, que están muertos de todas formas.
Y dejen a los muertos enterrar a los muertos.
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Les motivations du désespoir
Quelles sont les motivations du désespoir? Cela au moins on le sait: c’est de ne pas avoir d’espérance puisque de toute façon elle serait déçue.
Déçue comme une petite fille qui n’a rien reçu du père Noël. Ou bien un petit garçon. Car les petits garçons aussi peuvent être déçus. Enfin, ceux qui croient au père Noël. Les autres sont simplement résignés. Ils ne savent pas où sont passées leurs motivations.
Et sans motivations, y’a rien de fait. Autrement il y a les lettres de Motivation, mais ça il faut avoir une maîtrise de lettres. Comme le facteur qui a un avis et qui le donne; c’est un avis de passage. II le partage.
Il y a aussi les passages à niveau, au niveau de, en fait, j’allais dire. Aussi les passages à tabac qui nuisent gravement aux petits enfants. Ceux qui croyaient au père Noël.
Mais le père Noël ne croyait pas en eux. Surtout s’ils étaient pauvres.
Motivaciones para la desesperanza
Qué motivos hay para la desesperanza? Esto se sabe, al menos: no se tiene esperanza porque, de todas formas, esta se vería frustrada.
Decepcionada, como una niña sin regalos en navidad. O bien, un niño. Porque también se pueden decepcionar los niños. Los que creen en Papá Noel, vaya. Los otros, simplemente, se resignan. No saben dónde fueron a parar sus motivaciones.
Y sin motivaciones, no hay nada. Están las cartas de motivación, pero para eso hace falta un máster en cartas. Como el cartero que tiene una notificación y que la entrega: es un aviso de llegada. Él lo pasa.
También están los pasos a nivel. A nivel de, diría yo. Y las palizas que pasan, que perjudican gravemente a los niños pequeños. Esos que creían en Papá Noel.
Pero Papá Noel no creía en ellos. Sobre todo, si eran pobres.
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La vie de tous les jours au quotidien
Si vous voulez acheter le matin un quotidien, c’est un peu old fashion mais vous vivez votre quotidien, au quotidien, il n’y a rien à dire.
C’est l’époque qui veut ça.
Avant il n’y avait pas de Quotidien, c’est l’invention et la découverte de la décennie, et tout ce que vous vivez vous le vivez au Quotidien. Compris?
Il y a des exceptions au quotidien, par exemple lorsque vous allez avec Bonbon (masculin de Bobonne) au restaurant, ou au concert, ou chez les Machins.
Cela devient alors un genre d’hebdomadaire, mais on n’en parle pas car hebdomadaire n’est employé que pour Charlie Hebdo, en abrégé bobo.
Mensuel, ça ressemble trop à menstruel, on ne l’emploie pas.
Le mieux c’est le quotidien, votre quotidien au quotidien. Ça c’est chic et il n’y a pas grand-chose d’autre. C’est pourquoi c’est précieux. Enfin ça semble précieux puisque les rayons du super-marché en sont pleins, vite vidés et vite remplis plusieurs fois au quotidien.
Celles et ceux qui ne sont pas quotidiens vivent en marge de la société de centres commerciaux et de succès commerciaux, les seuls succès en fait.
C’est un peu rétro comme le numérique, mais le code marche toujours, c’est comme le Code Napoléon et tous les autres codes. Puisque c’est au quotidien la nourriture du quotidien, la télévision, les guillemets, les douleurs musculaires, la douleur en notes de 1 à 10, les notices qu’il faut absolument consulter, les smartphones en rade mais heureusement il y en a un autre. Mais assez parlé de moi.
Moi je ne dois pas être assez quotidienne, au quotidien. À part la minable routine de la souffrance toc et pas chic au quotidien, c’est que dalle.
Il faut se ressaisir ou plutôt se saisir car je ne me suis jamais saisie, n’étant pas à prendre avec des pincettes et n’ayant pas été saisie par cette idée, ni par aucune idée du reste.
Quel reste? Eh bien, le Quotidien. Car c’est lui le dieu de l’époque, il est plein de motivations, de crimes de beauté, de trucs Tendances, Dance Tendance, la danse en mode codes, en mode sport au Jardin des Codes et des smartphones qui déconnent, mais c’est la mode, comme vos vacances en mode road cent bornes qui bouchonnent, trains en maldonne, téléphones y’a personne, Facebook à la bonne, allez sois pas conne, vote quotidien mignonne, la rose s’est éteinte au métro Charonne, sors de l’isoloir Baronne, avec une couronne en silicone.
En voiture Yvonne. Welcome chez les clones. Pardonnez aux connes, elles vous pardonnent. Montez sur le trône du quotidien. Mate l’audimat. Échec et mat: je ne suis pas candidate.
La cotidianidad diaria
Si quieres comprar el diario cada mañana, es un poco old fashion, pero tú vives tu cotidianidad diaria y ahí no hay nada que decir.
La época es lo que quiere.
Antes no existía la cotidianidad, es el invento, el descubrimiento de la década, y todo lo que vives, lo vives cotidianamente. ¿Se entiende?
Hay excepciones a lo cotidiano, por ejemplo, cuando vas con Fulano (es el masculino de Fulana) a un restaurante, a un concierto o a la casa de Mengano.
Eso deviene, entonces, semanal, pero de eso no se habla porque el único semanario es un tal Charlie Hebdo, abreviado bobo.
Mensual se parece demasiado a menstrual, no se usa.
Lo mejor es lo cotidiano, tu cotidianidad diaria. Es elegante, y poco más, porque es preciosa. Al final parece preciosa, porque los estantes del súper están llenos de ella y rápidamente se vacían y rápidamente se rellenan varias veces a diario.
Quienes no son cotidianos ni cotidianas viven al margen de la sociedad de los centros comerciales y de los éxitos comerciales, los únicos éxitos, por cierto.
Es un poco retro, como el ámbito digital, pero el código funciona siempre, igual que el código legal y todos los demás códigos. Porque la cotidianidad se alimenta a diario de la televisión, las comillas, los dolores musculares, el dolor en una escala del 1 al 10, las noticias que hay que consultar sin falta, los smartphones averiados, pero afortunadamente hay otra. Aunque ya basta de hablar de mí.
No debo de ser lo bastante cotidiana a diario, aparte de mi lamentable rutina cotidiana diaria de sufrimiento de pacotilla y nada elegante, qué miseria.
Hay que recuperar la compostura, o más bien apoderarse de ella, porque nunca me he apoderado de nada, ni se han apoderado de mí, ni me ha embargado esta idea, ni ninguna idea del resto.
¿Qué resto? El cotidiano, por supuesto. Porque ese es el dios de la época, lleno de motivaciones, de crímenes de belleza, de trucos y de tendencias, tendencias tendenciosas, baile de códigos modo sport en el edén de los códigos y de los smartphones averiados, pero es la moda, como tus vacaciones en plan road con cien km de atascos, trenes en mal estado, teléfonos estropeados, Facebook a lo loco, no seas bobo, tu bonita cotidianidad, la rosa que se ha extinguido en Metro Oporto, sal de la urna, boba, con la corona de silicona.
En tu Austin Victoria. Welcome a la casa de los clones. Perdonen a las bobas, ellas os perdonan. Subid al trono de la cotidianidad. Mirad los índices de audiencia. Jaque mate: yo no me voy a postular.
Traducción: Maje Martínez Soto
Maje Martínez Soto (Iruña, 1988) es traductora profesional, editora en la revista Libernautas de la Facultad de Filología de la UNED, poeta y autora de los poemarios PIEDRAS (ed. Loto Azul, 2024) y A las puertas de un nombre (ed. Loto Azul, 2026) y bajista aficionada en el grupo de música transfeminista anarkojipi Hitz Tantak. Además de todo eso, le queda tiempo para organizar presentaciones de libros en su ciudad, conducir la competición de spoken word Pamplona Poetry Slam y facilitar espacios donde hablar sobre la muerte, también conocidos como Death Cafés.

