Óscar de los Reyes.

Durante cuatro décadas, Manuel Avilés vivió en primera persona algunos de los capítulos más delicados de la historia reciente de España. Funcionario del sistema penitenciario español durante 40 años, su carrera estuvo ligada a la gestión de presos de ETA. Avilés fue una de las personas de confianza del ministro del Interior Antonio Asunción, con quien trabajó estrechamente durante los años noventa en plena lucha contra el terrorismo. Aquella etapa estuvo marcada por decisiones complejas, amenazas constantes y una intensa actividad dentro de las cárceles españolas.

Ahora ya jubilado se dedica a las motos y a la literatura. Colabora con el programa literario de Onda Cero: Onda Literaria desde hace más de veinte años. También ha colaborado con Diario Información, Diario de Mallorca, con el 12 digital de Alicante y Es Diario, entre otros, siendo actualmente también el comisionado del Festival Quijote Negro e Histórico que se celebra en El Pedernoso (Cuenca), anualmente.

Ha publicado los ensayos Criminalidad organizada: los movimientos terroristas, El terrorismo integrista. ¿Guerras de religión?, Delitos y delincuentes. Cómo son, cómo actúan, y El enriquecimiento ilícito. Asimismo, ha publicado las novelas El Metralla. Andanzas de un sublevado, Ya hemos estado en el infierno, El barbero de Godoy, En la cuerda floja. Narcotráfico en Mallorca, y otras más de las que nos hablará a continuación. Veamos qué nos tiene que contar:

  • ¿Desde cuando escribes?

Puede resultar curioso, pero en el colegio, con los claretianos, en el estudio, solo nos permitían estudiar, pero no leer ni escribir nada que no fuesen libros de texto de las asignaturas. No tuve ninguna pasión por escribir salvo el diario que nos exigían. Ese diario de niño lo revisaba cada poco tiempo el padre prefecto. Empecé a escribir cuando fui de Director de la prisión de Nanclares de la Oca. Escribí mi primer articulo en El Correo. Ahí empezó mi relación con la escritura: unos cuatro mil artículos desde entonces y veintitantos libros.

  • ¿En qué genero incluirías tu obra?

Todo lo que escribo es ensayo o novela negra o histórica. Soy un lector voraz y casi no necesito usar la imaginación. Me basta con recordar los mil y un problemas que he tenido que aguantar y novelarlos. Tengo libros como: De Prisiones, putas y pistolas, Cuarenta años de cárcel, sin redención y 357 Magnum, en los que no he necesitado novarlar casi nada porque son pura realidad negra vivida en primera persona.

  • ¿Como te has documentado?

La documentación casi siempre me ha sido fácil. Ya he dicho que leo mucho. Desde pequeño, como era feo y – cuento en un libro que fui a la verbena en las fiestas de mi pueblo, cuatrocientas pesetas el pase de los cuatro días, una fortuna entonces- y no bailé ni una pieza, dado el fracaso, que años más tarde se arregló, pues encontraba en la lectura la vía de escape. Hoy veo la escritura y la lectura como una actividad en defensa propia. La literatura y las motos me mantienen joven y en forma. A pesar de ser un abuelo. Para escribir, más que documentación, que también, necesito usar la memoria de una existencia muy agitada.

  • ¿Con qué se van a encontrar tus lectores?

Los lectores se van a encontrar con novelas entre negras e históricas, fruto de esa existencia agitada que he dicho. Entré en prisiones después de aprobar dos oposiciones. Es evidente que he querido dar a conocer una época dificil y tambien apasionante. Algunos me dicen: escribes autobiografia. En absoluto, escribo Historia de España.

  • ¿Algún nuevo proyecto literario o artístico?

Ahora mismo estoy terminando un libro en el que me paso a la novela pura y dura porque es ficción negra: Yo soy el asesino. Espero que Rotrec & Letres (Don Benito, Badajoz) a donde iré el 19 de noviembre, me llame también para presentarlo ahí. Mi ilusión esencial es el Quijote Negro e Histórico, el mejor festival literario del mundo y con el que disfruto porque hemos conseguido unir la buenismima literatura y las motos.

  • Disfruta de ambas pasiones, Manuel, pero cuidado con no derrapar en alguna curva y perder los papeles… y los libros.