Horacio Otheguy Riveira.
El instante en que se encienden las farolas es un momento muy emotivo, reflexivo, sublime, para Mauricio Tedesco, un policía singular, un bicho raro, que teme la acción porque siempre le parece que todo puede ir mal.
Viudo con una hija que adora, analiza e investiga robando horas al sueño, a menudo algo imposible de dominar entre su desolación habitual y el temblor de casos que le golpean de cerca.
Seguramente se hubiese hecho amigo de Méndez, el policía de González Ledesma, de haber trabajado en la terrible posguerra en Barcelona. Ahora, también en la capital catalana, él se ocupa de un trabajo minucioso que, en manos de una escritora avezada, ya con larga producción, adquiere características singulares:
«Tedesco permanece en la acera contemplando cómo, a derecha e izquierda, se encienden las farolas con un parpadeo. Es su momento, ese santiamén casi mágico en el que en la ciudad se encienden las farolas. Años atrás, toda una vida, Fina se reía de él si mientras paseaban se hacía la luz. Sabía que al inspector ese instante se le antojaba fascinante.
Magia blanca.
“Y la luz se hizo”, decía, y le apretaba el brazo o le ofrecía una sonrisa. A veces incluso le estampaba un beso.
Echa tanto en falta ese conocimiento íntimo, esa preciosa complicidad, que los ojos se le llenan de lágrimas.
Permanece varado en la acera contemplando la luz blanca contra el cielo morado, la que luz que él prefiere. No la anaranjada que el ayuntamiento impone en los últimos años porque resulta más sostenible. Una luz macilenta que todo lo puebla de sombras en una fastidiosa y tristona penumbra. Completamente ensimismado habría podido permanecer allí, al pie del semáforo y frente a la circulación que no perdona, durante mucho rato. Abstraído en la contemplación del todo y de la nada. Todos sus pensamientos se han esfumado. También las preocupaciones.
Un instante de calma. Un espejismo…».
Soledad, lirismo, vértigo entre criminales…
Los personajes, principales y secundarios, tienen una notable importancia en el desarrollo de esta novela compuesta por breves capítulos encabezados con el nombre del personaje que se destaca en ese momento.
Acción bellamente cinematográfica donde hay crímenes involuntarios a fuerza de amar lo imposible, así como la locura de un marginal en manos de mafiosos. Tedesco tiembla por su hija adulta, víctima de un accidente criminal. Le rodean ayudantes muy bien delineados. Todos a una para arroparnos en una lectura donde “lo policiaco” se pone a un lado para destacar conflictos emocionales en medio de una jungla día a día más compleja.
Una novela negra donde lo violento se expande en diversos grados de emotiva necesidad de compasión.
Un accidente de tráfico, un semáforo en rojo que alguien no ha respetado, un coche que se da a la fuga, una mujer herida sin nombre en un hospital; un inmigrante que hace su ronda esa misma noche de tormenta resistiéndose a perder la poca dignidad que le queda, rebuscando en la basura, bajo la lluvia, algo que vender para sobrevivir.
Al día siguiente, un hombre aparece muerto dentro de un camión de basura, la mujer sin nombre recupera poco a poco su identidad y el inspector Tedesco deberá averiguar la verdad oculta tras esos dos sucesos: qué mató al hombre sin nombre; qué intención criminal late tras lo que parece un fortuito accidente de tráfico y, sobre todo, cómo avanzar cuando las pistas hablan más con su corazón que con su razón.
Empar Fernández (Barcelona) es autora de novelas que abordan la historia europea contemporánea (Mentiras capitales, Hotel Lutecia, Irina, La epidemia de la primavera —finalista del Premio Espartaco de Novela Histórica—), de obras de divulgación histórica de carácter local, de ensayos humorísticos y de numerosas novelas de género negro escritas en solitario (Sin causa aparente, La mujer que no bajó del avión, La última llamada y Maldita verdad —Premio Tenerife Noir, Cubelles Noir y finalista del premio Hammet—) o a cuatro manos junto a Pablo Bonell (Las cosas de la muerte, Mala sangre, Un mal día para morir y Líbranos del mal).
También ha escrito la novela juvenil Som uns pringats. En 2022 publicó Será nuestro secreto (Alrevés) y recibió el Memorial Antonio Lozano del Festival Granada Noir por el empeño en evidenciar la desigualdad y la injusticia social presente en toda su obra, y en julio de 2024, el Premio Hammett de la Semana Negra de Gijón a la mejor novela negra publicada en 2023 por El miedo en el cuerpo, la segunda entrega de la serie protagonizada por el inspector Mauricio Tedesco e igualmente publicada por Alrevés. Su última publicación hasta la fecha es, en 2024, Contra el dolor.




