Por Julio Salvador
Regresamos a estas crónicas sobre las representaciones ficcionales del Tour: en esta ocasión, como en tantas otras, don Benito el Garbancero mediante, parece estar señalado su destino, que acaso se nos revelará dentro de tres semanas a través de la quinta victoria de Tadej Pogačar, el Sonatino esloveno, que ya no está triste, sino teñido, cual pollo con agua oxigenada, en la mejor de las tradiciones oscurantistas del deporte. Quizás a Dani Olmo o a Sean Penn, allá por Norteamérica ambos, les guste el aspecto del gran favorito. Javier Marías decía que en el fútbol «los jugadores pueden tener la pinta que quieran, salvo el portero», en virtud de un genio persuasivo basado en la dignidad. En el ciclismo, tales costumbres se han ido perdiendo, y eso se percibe hasta en el maillot amarillo: no es baladí el saber, mientras Barcelona se engalana para culminar su mes de jubileos, que, de manera oficial, se ha retirado Chris Froome. Nos dice adiós Macpherson, Calisto, el del pedal tremolante, el turista de Sibiu, el Cid que no fue, aunque, para qué engañarnos, su despedida ya se había producido, un tanto eternizada y pálida; desde hace ya varios cursos tan solo cumplía a rajatabla con lo que en 1984 Joan Manuel Serrat, junto al colombiano Daniel Samper, quiso poetizar, cuando el cantautor, como enviado de El Periódico y la Cadena Ser, pudo divertirse y cubrir las andanzas gabachas de los forzados de la carretera:
Si usted tiene libres tres semanas
y el mes para echar por la ventana
si en su casa, usted ya no interesa
pues cambió la pasión por la pereza
si le consienten sus fugas prolongadas
y sus ausencias ya no importan nada.
Es hora de que empiece
a pensar en el Tour
y abur, abur, abur.
[…]
Lo que para este dúo de tabolaires no dejaba de ser una broma, para Froome fue un axioma tan serio como el imperativo categórico kantiano y el sueldo Nescafé sableado al Israel Start-Up Nation. Ah, la dignidad. Quién sabe. Con todo, no es noticia señalar que en el ambiente ciclista han ocurrido y siguen ocurriendo cosas muy extrañas, porque, como nos hemos hartado de narrar en los años precedentes, la esencia de este deporte radica en lo increíble; no en vano, es un evento literario lleno de instantes mágicos, de cuchufletas y saltos de fe, al igual que el periplo de la selección de Cabo Verde por el Mundial de fútbol, con Vozinha y su Instagram a la cabeza. Otro escritor, Vázquez Montalbán, se lamentaba por la posibilidad de no alcanzar el Olimpo y de «perder la mística del ciclismo por cuatro chorradas químicas que toman los ciclistas para no perder la cara o la marca». Cataluña, por tanto, es una tierra que, desde la risa y la devoción, ha sido consciente de que nos encontramos ante un ejercicio apreciado por muchas generaciones: «La bicicleta fue mi primer amor. De lo primero que me enamoré en la vida fue de una bici», nos dice Serrat. ¿Seguirá siendo así en el futuro, a tenor de diversos acontecimientos y devenires?
El preámbulo anterior nos sitúa en unas coordenadas espacio-temporales que me permiten ilustrar dicho enamoramiento con el siguiente coloquio, el cual se desarrolló en una realidad alternativa, muy semejante a la nuestra, en la que se rastrean diálogos que ya sucedieron y que han servido de esqueleto a los que ahora se transcriben, y con el que, otro año más, se hace verdad aquello a lo que no puso nunca música El noi del Poble-sec, lo de dejar en casa los aires de elegancia y mover el culo rumbo al Tour de Francia. En un plató improvisado, cerca de la Sagrada Familia, aparecen los interlocutores, viejos conocidos para todo aquel que guste del ciclismo, pues se asemejan bastante a los dos individuos que se encargan de las retransmisiones del Tour en la televisión española. El primero, en determinados sitios de internet, recónditos y furtivos, es conocido por sus iniciales, puesto que hay quien asegura que las lleva bordadas en esas camisas que no dejan indiferente al espectador; el segundo, al menos para los aficionados más vetustos, es conocido por haber llevado a su querida Segovia a lo más alto del pódium de París:
CEDEÁ. —Qué tal, saludos, buenas tardes. El Tour de Francia ya está aquí y, como siempre, nosotros fieles a la cita con esta carrera y con todos ustedes, en este verano de 2026. Soléis decir muchos de vosotros que, cuando empieza el Tour, empieza de verdad el verano, y ya vemos estas imágenes que son tan, pero tan frecuentes durante el mes de julio. Unas imágenes que este año son muy especiales porque hoy una carrera con tanta historia como el Tour comienza en Barcelona, ciudad que, si bien alberga por primera vez el Grand Départ, no es desconocida para la ronda francesa, pues el pelotón ya pasó por ella en las ediciones de 1957, 1965 y 2009.
Antes de ayer se hizo la presentación de equipos, anticipo de una Grande Boucle que arranca, Pedro, con unas primeras etapas en la que intentaremos introducir un poquito a los no tan empapados de ciclismo lo que son los primeros conceptos de la carrera. Como decía, el Tour arranca con una contrarreloj por equipos, disciplina que reaparece tras la que tuvo lugar en la segunda etapa de 2019, en Bruselas, y que fue ganada por el Jumbo-Visma, actual Visma-Lease a Bike, el equipo de Jonas Vingegaard. Ya les aviso de que tengo el pálpito de que el vencedor de las ediciones de 2022 y 2023 saldrá hoy de amarillo…
¿Qué tal, Pedro?
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Hola, Carlos, ¿has preparado bien la crono?
CEDEÁ. —Ah, y felicidades, que la semana pasada se celebró la trigésimo primera edición de tu marcha ciclista en Segovia.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Pos sí, fue el día 28, y, al igual que hoy, el teléfono estuvo echando humo. Y, en fin, del Tour de Francia, decir que, bueno, es un Tour distinto a otros, aunque, como pasa siempre, los corredores llegan con una condición física desigual: afortunadamente, al revés que en otros años, como el 2024, cuando en la Itzulia se vieron involucrados Roglič, Vínegar y Evenepoel en una aparatosa caída, en esta ocasión los grandes favoritos han logrado evitar la mala suerte. Puede, eso sí, que haya dudas con el reciente campeón del Giro, con el danés, con Vínegor, que, con la disputa de este Tour, va a correr su cuarta gran vuelta consecutiva, con el cansancio que eso suele conllevar…
CEDEÁ. —Pedro, dices que las caídas no han afectado a los grandes favoritos, pero el jovencísimo Paul Seixas, la nueva gran esperanza del ciclismo francés, tuvo que retirarse del Dauphiné.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —¿Ah, del Dauphiné? Como ahora le han puesto otro nombre…
CEDEÁ. —Sí, el renovado Tour Auvergne-Rhône-Alpes, una carrera que fue muy dura y que quedó marcada por la presencia de un virus estomacal que mermó al pelotón. Hubo mucho caos.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Virus, despistes y otras cosas siempre suele haber, pero el Tour es el Tour, y sería raro que nadie decida controlar la carrera. Todo el mundo quiere estar a la expectativa, a la defensiva, para que esos nervios no te jueguen una mala pasada en forma de caídas, que es lo que le pasó al ciclista galo de diecinueve añitos hace pocas semanas…
CEDEÁ. —¡Caída, caída! Primera caída que vemos, eh, atención, se ha pasado uno de los corredores, vamos a ver de quién se trata… Bueno, ahí estamos viendo lo que decíamos, Pedro, en esta salida al lado del mar desde el Fòrum… un primer sobresalto hacia la mitad del recorrido para uno de los equipos… la verdad es que es una auténtica pena que un espectáculo como este se vea afectado por lances tan desafortunados.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Es cierto que tales accidentes son más habituales en este tipo de pruebas, sobre todo, si sales a competirlas: las etapas de montaña sí que se suelen supervisar con mucho tiempo de antelación, las etapas llanas…
CEDEÁ. —A mí me da la sensación de que algo debe de rozar la rueda, si no, es una caída un poco rara…
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Es que son las primeras etapas. En las primeras etapas de las grandes vueltas hay muchísimos nervios. Llevas trabajando semanas y meses para estar en una condición física óptima, para ser uno de los elegidos a estar en la salida del Tour… lo logras, y tienes que afrontar luego la carrera. Y, también, aunque sea una contrarreloj, es una primera etapa que a mí me sorprende, pues son casi veinte kilómetros para comenzar.
CEDEÁ. —No sé, Pedro, hay quien te diría que ese kilometraje es insuficiente para una contrarreloj, y más si es por equipos.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. — A mojor… en mi época, en el Tour del 85, disputé una de setenta y tres, pero ya sabes que eso es impensable en el ciclismo moderno. A mí lo que me llama la atención es ese final en Montjuic que cambiará las dinámicas.
CEDEÁ. —En efecto, el final de la contrarreloj no es el que era común en este tipo de pruebas. Acaba con la subida a la cota del Estadio Olímpico de Montjuic, cima de cuarta categoría, con ochocientos metros de subida y una pendiente media del siete por ciento….
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Yo ya iría haciendo fuerza hasta con las orejas.
CEDEÁ. —Muchos de ustedes la conocerán por la Volta, o por la Escalada a Montjuic, clásica que se disputó por última vez en 2007… Bueno, ojo, fíjate, Pedro, vemos una imagen que ya es habitual en las contrarreloj: los corredores con estos chalecos refrigerantes.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Así es, Carlos, no olvidemos que se espera que en estas jornadas la Ciudad Condal se supere los treinta grados, con mucha humedad en el ambiente.
CEDEÁ. —Mucho calor, aunque se prevé más para los próximos días, sobre todo, en el momento en que la carrera atraviese los Pirineos. No creo que la temperatura afecte al rendimiento de los ciclistas ni en la contrarreloj por equipos ni en las siguientes etapas…
Como decía, estamos ante una contrarreloj que es de casi veinte kilómetros, y que cuenta con tres puntos intermedios: el primero está situado en el Carrer de Llull, así nombrado en honor del beato Ramón Llull, literato y filósofo mallorquín nacido en el siglo XIII, que en sus escritos intentó mezclar la razón y la mística; el segundo, en la Basílica de la Sagrada Familia, de la que ya diremos algo más tarde, aunque recuerden que, hace menos de un mes, el papa León XIV bendijo la Torre de Jesucristo, con la que esta iglesia se convertía en la más alta de la cristiandad; y el tercer punto intermedio, que se encuentra en el Passeig de Santa Madrona, ahora enfocado por las cámaras…
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Oye, Carlos, qué impresionante es la obra de Gaudí, aunque hay algo que me llama la atención del diseño.
CEDEÁ. —No sé, chico, tú me dirás.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —¿Sabrías decirme cuántas ventanas tiene la Sagrada Familia? Porque como empecemos a contar, llegamos fuera de control…
CEDEÁ. —Buah, estén tranquilos que los ciclistas no están para esas cosas… Me vas a hacer sufrir, Pedro, jajaja.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Con lo que diga y con la reacción que genere en las redes sociales, jajajaja.
CEDEÁ. —Bueno… Atención, mira, hay equipos que están tomando riesgos. Al final este es un primer test importante para la general de la carrera, al margen de lo que pueda suceder los próximos días. Y hoy, creo que sí, las diferencias entre los favoritos quizá no van a ser muy muy grandes, pero, vamos a ver, eh… siempre hay alguna sorpresa en este tipo de pruebas, más con un formato tan exigente.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Sí, Carlos, aunque sobre todo va a depender del planteamiento: una contrarreloj por equipos es muy dura, es una especialidad muy técnica en la que los directores y los jefes de rendimiento estudian a qué corredores hay que exigirles más en el inicio de la crono y, de esta manera, buscar esa capacidad de tener una velocidad importante a lo largo de todo el recorrido.
Como decíamos antes, a mí me sorprendía esta etapa porque presenta un final que, claramente, no es para especialistas, y veremos si es para gente de la general o para un corredor tipo Filippo Ganna o Maciu, capaz de acelerar con fuerza inusitada en la subida a Montjuic…
CEDEÁ. —Pero, ¿tú ves a Alpecin, con Van der Poel, capaz de luchar con Ganna o con formaciones de la talla de Visma, UAE, Red Bull…?
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —¿Y por qué no? Él es un fuera de serie, y el cambio de reglamento de la crono por equipos le favorece.
CEDEÁ. —Bueno, precisamente, Pedro, sacas a colación un aspecto polémico de esta contrarreloj, que ha suscitado el rechazo de algunos aficionados. Para comentarlo contaremos con un par de refuerzos. Ha habido un cambio de planes, pues iba a estar con nosotros Óscar Pereiro, en el vigésimo aniversario de su victoria en 2006…
L. —En honor de Clarín, el Ronzal del ciclismo…
J. —Eso es… en honor de Ronzal, el Clarín del ciclismo.
L. —No es eso, ¡desgraciado! ¡Es al contrario!
CEDEÁ. —No empecemos, Luis, yo creo que os habéis quedado impresionados con esto de la literatura, y aún más tras haber inspeccionado el recorrido de la contrarreloj…
L. —Pues sí, buenas tardes a todos, la verdad es que es una crono más dura de lo que prometía, no me imaginaba que en la primera etapa fuesen capaces de hacer un recorrido así. Yo no lo conocía, pues estoy habituado a mis rutas por Segovia.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Vaya, así que tengo a un paisano, a otra estrella del ciclismo segoviano.
L. —¡Paisano! A ver, estrella del ciclismo, desde luego, no. Realmente, somos un apaño, unos paracaidistas, jajajaja.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Ni que hubierais hecho la mili, sois muy jovencitos en comparación con unos carcamales como nosotros, eh.
CEDEÁ. —Bueno, lo dirás por ti, jajaja…. Como decía, hemos tenido que modificar la primera idea, que era comentar la etapa con Óscar, pero, debido a sus compromisos profesionales, tuvimos que buscar una solución. Y, vaya, la solución nos la dio la propia ciudad de Barcelona, ¿no, Pedro?
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Eso es, Carlos. Este momento se fraguó durante la Feria de Sant Jordi: allí conocí a nuestros invitados por la presentación de un libro de Santiago Ramón y Cajal.
CEDEÁ. —Claro, Barcelona fue muy importante para el histólogo aragonés, que obtuvo el Nobel de Medicina en 1906 por sus investigaciones sobre la estructura del sistema nervioso.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Qué crack. Pues gracias a eso, entré en contacto con vosotros.
L. —Y no solo eso, viajamos a Barcelona para buscar a quien estuviera dispuesto a inmolarse con nuestro proyecto de libro sobre nuestras crónicas ciclistas y el Reino de Redonda.
J. —Yo aún diría más: viajamos a Barcelona para buscar a quien estuviera dispuesto a librarse de nuestro proyecto de inmolación sobre nuestras crónicas ciclistas y el Reino de Redonda.
CEDEÁ. —¿El Reino de Redonda? ¿No tendrá selección de ciclismo, como el Vaticano, eh?
L. —Jajajaja, todavía no, todavía no, aunque su rey, tras departir al respecto con el papa León, después de una pachanga de tenis, ya lo tiene en mente. Pero antes tendrá que ponerse de acuerdo con el duque del Electroduende.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Y, en fin, a mojor una cosa lleva a otra, pero la realidad es que ahora estáis aquí, los inseparables.
CEDEÁ. —Habrá quien no sepa distinguiros, como, en ocasiones, nos ocurre a Pedro y a mí, jajaja.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Bueno, tú eres muy listo y das todos los datos sobre iglesias, palacios y sitios de interés que van apareciendo, eh. Yo cuento chistes.
CEDEÁ. —Lo has clavado.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Es que desde que estoy contigo me viene la inteligencia a golpes, no es constante, jajaja.
CEDEÁ. — Atención, aquí vemos a algún equipo con problemas, que tiene que detenerse para arropar a su líder. ¡Ojo! Es el Movistar. Creo que es el experimentado Oliveira quien está intentando calmar un poquito los nervios. Se estaba cortando el relevo por delante y se habían juntado tres corredores sin su líder, el belga Uijtdebroeks…
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Ay, ay, ay, ya está el pobrecito diciendo que os den por saco que yo no puedo más.
CEDEÁ. —Bueno, y ahora pasan a enfocar a Vauquelin, la verdad es que no lo entiendo… ¡Si lo que nos importa está ocurriendo en otra parte! Mira, Luis, esto me recuerda que, a propósito de vuestras crónicas, habéis hablado de «la interpretación de las vivencias», aunque también habéis defendido en otros textos que estamos ante una «mímesis de las andanzas terrenales»… ¿en qué quedamos?
J. —Pues en que una cosa no excluye la otra.
L. —El ciclismo no presenta incompatibilidad alguna con la literatura y, para muchos espectadores…
J. —…los protagonistas son «carne de pantalla», que diría Javier Marías. ¿Eso qué quiere decir?
L. —Que con cada nuevo Tour se puede asignar un rol a cada ciclista: el héroe, el bufón, el maldito, el antagonista, etc. Se trata de una categorización de los sujetos, utilísima para configurar las leyes del espectáculo.
CEDEÁ. —Ya, pero, entonces, ¿siempre establecéis un tipo literario? ¿No hay una evolución en vuestras caracterizaciones?
L. —Obviamente, hay momentos en los que se ha de jugar con el horizonte de expectativas del lector, especialmente si se trata de un enamorado del ciclismo, pero lo que es, es, y el propio desarrollo del Tour nos obliga a someternos a la incertidumbre… Aunque estemos muy seguros de lo que vemos, la realidad es tozuda y siempre se impone, y así es como descubrimos que hace seis años gafamos a Egan Bernal, el Manolete de Zipaquirá.
CEDEÁ. —Y todo esto, por tanto, lo aplicáis a la galería de ciclistas que están en el Tour.
J. —Claro.
CEDEÁ. —Pero, por ejemplo, yo que os he estado siguiendo, veo que, a la hora de presentar a los favoritos, este año habéis limitado mucho los nombres. Y, por ende, habría quien diría que restringís la simbiosis con la literatura.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Hombre, es que más allá de Vínegor o Pogačar, es complicado.
CEDEÁ. —No sé, Pedro. Antes te pregunté por Seixas, que ha ganado con gran solvencia la Vuelta al País Vasco; que este año, en la Lieja, fue el único que aguantó el ataque de Pogačar subiendo La Redoute…
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Si lo dice san Carlos, amén, chicos.
L. —Tienes razón, Carlos, pero lo que Pedro quiere decir es que con Seixas estamos esperando a que muestre sus cartas literarias… Eso es todo. En cambio, es natural aludir al Perceval de Komenda y relacionarlo con todo tipo de escritores, aunque en las crónicas del año pasado la conexión con Zola nos sorprendió a nosotros mismos…
CEDEÁ. —A eso iremos ahora, que tenemos muchos comentarios al respecto con nuestro hashtag.
L. —O el caso del Vinagres, que, si bien debería pagar sus esfuerzos del último año, es indudable que, tras haber logrado la triple corona, tiene una opción para revitalizarse y no convertirse en un abúlico decadentista…
CEDEÁ. —Ya, ya, pero, ¿y los demás?
L. —Si quieres, podemos hablar del dúo dinámico de Red Bull: Florian Lipowitz y el prendado Abencerremco, califa de Aalst… Pero el papel de ambos en este Tour se revela con la lectura del poema «Interior perdido» de Joan Margarit.
CEDEÁ. —¿Y el mexicano Isaac del Toro?
L. —Sin duda, es uno de los grandes enigmas del Tour. Aunque él mismo es una incógnita, a tenor de la derrota más vergonzosa que yo recuerdo haber visto en una gran vuelta. Prefiero al siempre combativo Carapaz. A Del Toro se le podrían aplicar los versos de su compatriota Jaime Sabines:
Escribiste en la tabla de mi corazón:
desea.
Y yo anduve días y días
loco y aromado y triste
CEDEÁ. —Lo que sugieres generaría un problema con su compañero Pogačar, como en 2024… sin embargo, yo veo a Torito muy entregado a la causa de UAE.
L. —En aquel entonces el conflicto surgió porque Juan Ayuso, al igual que tantos y tantos autores y deportistas, se creyó mejor de lo que realmente es. Este año habrá que ver cómo funciona su asociación con el inefable Skjelmose.
CEDEÁ. —Ya, ya, pero, ¿y los demás?
L. —Veremos durante el Tour. Para nosotros, la cosa está clara, ¿verdad?
J. —Querido amigo, yo aún diría más: la cosa está «clasra». Esta es mi opinión, y la comparto.
CEDEÁ. —Bueno, eh… la verdad es que todavía quedan muchas cosas en el tintero, pero las iremos explicando a lo largo de estas tres semanas. Aunque algo tendréis que exponer acerca del «II Premio Émile Zola al ciclista más literario del Tour de Francia», si es que, finalmente, sale adelante…
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —Hombre, sí, algo dirán nuestros invitados, pero antes déjame contar un chiste.
CEDEÁ. —Venga, que tienes ganas de soltar el primero.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA. —¿Sabéis por qué los galgos corren tanto? Porque son «perricos delgados».
CEDEÁ. —Madre mía…
L. —Es malo como un forúnculo, jajaja…
CEDEÁ. —Me has recordado una letra de Serrat, un devoto de la bicicleta.
L. —Pues tal vez por eso mismo estemos en Barcelona, porque, como dicen esos versos, al Tour hay que ir «si le gusta a usted tanto el ciclismo / que le duele el forúnculo a usted mismo».
J. —Eso es: al Tour hay que ir «si le gusta a usted tanto el ciclismo / que le duele usted mismo al forúnculo», abur, abur, abur.
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La ilustración de la portada, que se reproduce completa a continuación, es obra de Nora Manzano Gómez


