El teatro de Plauto para jóvenes

Por Anabel Sáiz Ripoll.

Los clásicos son esos libros que nos cuentan historias atemporales, puesto que siempre nos interesan ya que aluden a la entraña misma de lo humano, a nuestros sentimientos, pasiones, necesidades, dudas y miedos. Acercarse a los clásicos es acercarse a un buen amigo que siempre tendrá las palabras adecuadas para cada ocasión. Parece que la literatura clásica y la juvenil tengan que estar reñidas y nada es más falso, puesto que ambas pueden darse la mano -acaso la literatura juvenil sirva para tender un puente necesario que llevará al adolescente o joven a disfrutar de los clásicos.

A menudo el problema está en cómo ofrecer la historia clásica -si adaptada o en formato original. Muchas veces el idioma en el que fue escrita es un obstáculo para el lector actual ya que desconoce muchos de los giros idiomáticos y no posee elementos del contexto para entender bien la historia. Se trata de acercárselo, de ofrecerle la historia de una manera nueva, sin desvirtuar la original, por supuesto, pero dándole la posibilidad de que entienda y disfrute de la lectura de la obra en sí.

José Antonio Martínez (Hellín, Albacete, 1956), profesor de Lengua y Literatura española, nos ofrece Totus Plautus (o casi), editado por Algar recientemente en la colección Teatro de papel, que es una recopilación-adaptación de las mejores obras de Tito Maccio Plauto, el padre de la comedia teatral. Plauto no está lejos de nuestro mundo, en absoluto, y José Antonio Martínez así lo ha entendido al recrear sus momentos más significativos. Es una buena manera para que los jóvenes se acerquen, con la mirada limpia, a uno de los grandes clásicos del teatro latino.

En Plauto no sólo encontramos risa y chanza, sino que, a menudo, sus personajes reflexionan en voz alta y nos transmiten lecciones de vida que nos pueden ser muy útiles en este mundo nuestro tan convulso. Para que, por ejemplo, entendamos que, a veces, es verdad eso de que “no hay nada nuevo bajo el sol”; en la obra “Bacchides”, el padre y el esclavo preceptor se lamentan de la educación del momento, del poco respeto que tienen los jóvenes por sus mayores y del cambio de costumbres. ¿Nos suena, verdad?

La ironía, el gracejo, los juegos de palabras, los equívocos entre personajes son ingredientes que hacen que el teatro de Plauto sea inconfundible. En esta ocasión, José Martínez estructura la obra en torno a dos tramas, la “Aulularia” y “Amphitruo”, aunque también toma elementos de “Miles Gloriosus” y de “Casina” y otras obras. No obstante, encontramos partes de creación del profesor necesarias para unir unas escenas con otras e incluso, hay mezcla de personajes y caracteres. Las aportaciones personales siguen muy bien el espíritu de Plauto y tratan también de aludir a nuestros días. Ya en el “Prólogo” podemos escuchar a Pseudolo que presenta la obra diciendo, por ejemplo: “En confianza, las modernas [comedias] que se estrenan ahora no les llegan [a las antiguas] ni a la suela de los zapatos. Nosotros en cuanto supimos que deseabais ver comedias de Plauto, como no sabíamos cuál ofreceros, decidimos preparar un surtido de lo más variado. Así que desterrad de vuestro espíritu las preocupaciones y olvidaos de las deudas, de los fracasos amorosos y de los problemas laborales, porque la representación va a comenzar”.

Cabe destacar la “Introducción” a la obra donde el profesor Martínez explica quién era Plauto y sus principales características. Es una herramienta útil para entender la obra en sí. En definitiva, Totus Plautus (o casi) pretende “que nuestros escolares estén lo más cerca posible del gran comediógrafo”, y pensamos que lo consigue.

Las obras teatrales pierden con la lectura, puesto que, por sus características, precisan de otros elementos: el escenario, los actores; no obstante, son una buena introducción para sembrar la curiosidad y hacer futuros aficionados al teatro.

Así que, preparados para reírnos a carcajadas, con los personajes, ya arquetipos teatrales, del criado, el militar, el viejo avaro, los dioses intrigantes, la mujer joven, la alcahueta…

4 respuestas a El teatro de Plauto para jóvenes

  1. Pingback: A favor de los clásicos

  2. Gracias por seguir Culturamas y la columna de Anabel Saiz Ripoll ‘A favor de los clásicos’. Una suerte contar con Anabel para que nos ayude en su columna a ver de forma “diferente” a los clásicos.

    carmenfernandezetreros
    23 abril 2010 at 22:40 pm

  3. Pues, Anabel, muy de acuerdo con todo lo que dices. Precisamente el día 20 de abril fuimos a ver una obra “Los gemelos” de Plauto en el marco del XV Festival de Teatro Juvenil Grecolatino en Tarragona. En el escenario vimos un poco lo que parece que ha hecho J.A. Martínez: una adaptación de la obra al lenguaje y al contexto actual. Resultado? Los alumnos disfrutaron y eran casi 1.800, nosotros, una gran emoción interior. Sin duda los clásicos pueden gustar a nuestros jóvenes, sólo hay que encontrar el camino. Y este libro y este artículo pueden ayudar. Gracias a todos.

    Montse Piqué
    24 abril 2010 at 8:08 am

  4. “Por ello damos a aprender a los niños tanto sentencias como las que llaman los griegos chrias (anécdotas), porque puede comprenderlas el espíritu infantil, que a partir de ahí ya no capta más”. Séneca, in “Espístolas a Lucilio”, IV, 5, 9.

    Carlos Javier González Serrano
    24 abril 2010 at 10:41 am

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