Guía alternativa para la compra de gadgets II. Los casos del PC, el tablet y el teléfono móvil

 

Por Jesús Hernanz.


En el artículo anterior pretendí dar unas guías para la compra de gadgets desde el punto de vista temporal, en este segundo, y creo que último, artículo me voy a centrar más en cual es el ciclo de vida de un producto y las necesidades del usuario medio.

 

En esta ocasión me voy a centrar en 3 gadgets tipo, los PCs, los tablets y los teléfonos móviles, creo que para este artículo son una muestra base suficientemente corta para no hacerlo demasiado amplio y suficientemente amplia como para ilustrar el modelo de la mayoría de los productos relacionados con la electrónica de consumo.

 

Vamos a comenzar por los PCs. El PC es el caso tipo de un producto muy consolidado y bien conocido por la mayor parte de los usuarios. Cuando digo que es bien conocido por parte de los usuarios me refiero a que cuando alguien se compra un PC tiene una idea bastante clara de lo que quiere hacer con él, y esto ayuda bastante. Un PC es un producto que no necesitamos renovar muy a menudo por lo que merece la pena pensar con detenimiento que nos vamos a comprar. Sin embargo creo que es bastante sencillo en mi opinión seleccionar el objetivo a adquirir. Únicamente es necesario contestar a dos sencillas preguntas ¿Necesitas una cantidad desmesurada de potencia porque te gusta jugar a los últimos juegos, por motivos profesionales o por otras razones?¿Tienes algún motivo por el que necesites obligatoriamente un equipo de sobremesa? Si has contestado que no a estas 2 preguntas (como creo que la mayor parte de la gente hará) no lo pienses más. Necesitas un portátil de gama media o media/baja. Al ser portátil te dará un extra de movilidad que tarde o temprano acabarás usando a cambio de un aumento de precio razonable. Actualmente la gama media o media/baja del mercado nos proporcionará potencia más que suficiente para la mayor parte de las tareas que podamos imaginar (juegos incluidos si no somos muy exigentes). Además la tendencia actual es la de poner los servicios en la nube, lo que viene a significar que la potencia bruta vive en otra parte que no es nuestro ordenador, lo que es una buena razón también para no invertir innecesariamente en músculo electrónico. Con esta combinación podremos disfrutar de una buena calidad a un precio razonable por, al menos, 5-6 años.

 

Continuamos con los tablets. El tablet es un producto extraño. Ha llegado hace bien poco a nuestras vidas y sin embargo mucho se ha hablado de él. La gente se pregunta si verdaderamente el tablet es una idea genial o si por el contrario es una necesidad que se nos ha creado artificialmente por parte de aquellos que están interesados en que nos dejemos esa pasta que tanto nos cuesta ganar. El tablet es un bastardo que se ubica de forma más o molesta entre lo que es un teléfono móvil y un ordenador portátil. En mi opinión el tablet no amenaza al teléfono pero está llamado a fusionarse con los portátiles, ya veremos. Mientras ese día llega, o no llega, lo que parece claro es que la mayor parte de la gente no tiene muy claro para qué diantres quiere un tablet. Actualmente los tablets están evolucionando mucho, al contrario del caso de los PCs en los que las novedades son más bien de escasa importancia, las novedades en los tablets son bastante grandes y pueden incluso cambiar la funcionalidad del cacharro. Por ejemplo, pantallas como las Pixel Qi permiten funcionar en 2 modos distintos, uno de ellos el normal retroiluminado, como la pantalla de un portátil, y otro sin dicha iluminación que simula de forma bastante convincente una pantalla de tinta electrónica como la de los actuales libros electrónicos, como un kindle. No parece que se esté teniendo muy claro hacia donde se quiere tender. Ahora mismo el tablet no es más que un teléfono móvil al que se le han super-vitaminado (y mineralizado) la pantalla y la batería, todo lo demás, sistema operativo incluido, son componentes de un teléfono móvil. Sin embargo la potencia que están empezando a alcanzar los está haciendo parecerse más en músculo a un portátil o a un PC tradicional, por lo que aquí se vislumbra una colisión en ciernes cuyos resultados todavía son un poco inciertos. Por lo tanto, para todos aquellos que no lo tengan claro la consigna es esperar. Si por el contrario buscáis en el tablet Internet de sofá o pantalla grande con movilidad, creo que ahora mismo ya hay suficiente calidad en el mercado como para que no merezca la pena andar esperando mucho más, si acaso al próximo CES a despejar dudas (ver artículo anterior). La pregunta del millón con los tablets es cuanto es su ciclo de vida. Bueno, pues parafraseando al gran Yoda difícil de conocer es. Ahora mismo la incierta evolución de estos equipos hace complicado prever si en cuestión de un año habrán evolucionado tanto que los modelos actuales serán prácticamente artículos de museo. Sin embargo creo que es razonable pensar en ellos como una inversión que se amortiza a los 3 años de su compra, durante los cuales, si tenemos claros cual va a ser su utilidad, nos servirán fielmente.

 

Vamos ahora a los teléfonos avanzados. Me suelo resistir a usar el término inglés Smartphone, pero como es más corto la verdad es que es una constante tentación en la que creo que caeré tarde o temprano. El teléfono es una herramienta que a mí no para de sorprenderme, cada día hace más y más cosas. Empezó siendo un cacharro para hacer llamadas (las cabinas telefónicas fueron su primer cadáver) y ahora vale para una infinidad de tareas. Los reproductores MP3 y los GPS están medio enterrados ya por el dichoso telefonito, y ahora, con la tecnología NFC parece que las tarjetas de crédito y el dinero en cash también parece que empieza a sentir su aliento en el cogote. Su potencia no para de crecer y sus funcionalidades también lo hacen. Creo que este es un periodo que debemos disfrutar los que seamos unos frikazos amantes de la tecnología, dentro de no mucho el panorama de los móviles seguramente sea tan aburrido como lo es hoy el de los PCs. Aquí creo que una vez más es relativamente sencillo elegir, a no ser que te sobre el dinero cógete el teléfono más avanzado que la operadora de turno te dé de forma gratuita, y dentro de 18 meses, o los que sea, cuando se acabe la permanencia repite la jugada una y otra vez. Ahora mismo creo que es dinero perdido el que se invierta en un teléfono, vale, podemos dejarnos 50 eurillos todo lo más, pero no más. No tiene sentido invertir en un trasto que en cuestión de un año estará completamente fuera del mercado.

 

Bonus track, los televisores


Sí, aunque la cabecera del artículo no los menciona no he podido resistirme a comentar algo sobre ellos. La tele es un trasto que últimamente es de lo más extraño. Por un lado no se puede negar que no es un producto bien consolidado, la BBC emite desde 1927. Sin embargo últimamente los televisores están cambiando mucho. Empezaron aplanándose con las nuevas tecnologías, luego empezaron a meter discos duros, alta definición de video y audio, conexiones a internet, puertos USB, aplicaciones integradas, 3D…vamos, un chorrón de cosas y cada día parece que alguna nueva de propina. Sin embargo la tele es un trasto bastante caro, y para colmo nadie parece subvencionarlo como hacen las operadoras con los teléfonos móviles. Esto llena de confusión y temor a la mayor parte de los compradores que se preocupan con razón de que van a meter la pasta en un cacharrejo que no se sabe muy bien si es lo último de lo último o está lleno de chorradas que no valen para . Sin embargo, una vez más también creo que resulta bastante sencilla la elección si no somos muchimillonarios o tenemos unas preferencias muy claras. De nuevo debemos buscar la clase media o incluso la media baja. Una TDT HD y algunos puertos HDMI pueden ser más que suficientes para la enorme mayoría de los usuarios. El 3D no parece que vaya a eclosionar a corto plazo, a si que si no sois unos fanáticos del mismo nos lo podemos dejar para la siguiente cuando lo incorporen las teles baratonas. ¿Y en cuanto a todo lo demás? Pues bueno, hay un truco, que si bien no nos va a permitir ahorrar dinero sí nos va a aliviar unos cuantos dolores de cabeza. La mejor extensión de una tele es un ordenador, uno de los de toda la vida. El único requisito es que sea lo más silencioso posible. Un portátil de hace 6 años nos puede valer perfectamente. Enganchamos el ordenador a la tele, haciendo algo bonito, no dejando un amasijo inmundo de cables que eche por tierra la WAF (¿no sabéis lo que es la WAF (FAF en castellano)? Seguid el híper enlace) de nuestro salón. Comprad un teclado inalámbrico como por ejemplo éste, y voila, ya teneis una tele con todas las aplicaciones del mundo, con conexión a internet, que reproduce esas películas que tenemos en DVD o en un disco duro, y que hace lo que la tele más avanzada y muchas cosas más. Yo tengo esa solución en mi salón desde hace años y me río de las teles más modernas que sacan pecho porque tienen la aplicación del Facebook ese.

 

Espero que estos artículos hayan podido solucionar algunas dudas y hagan del proceso de compra de un gadget cualquiera algo un poco menos doloroso.

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