‘La maleta mexicana’ muestra el fotoperiodismo entre bambalinas durante la Guerra Civil Española

Por Robert Sendra.

El conocimiento exhaustivo del trabajo de Capa, Taro y Chim fue posible gracias al hallazgo, a finales de 2007, de la llamada maleta mexicana, que contenía tres cajas con los 4.500 negativos fotográficos que desaparecieron del estudio parisino de Robert Capa al principio de la Segunda Guerra Mundial ante el avance relámpago de las tropas nazis. Las tres cajas, deterioradas por el tiempo y por su aventura particular a lo largo de la historia, están ahora expuestas en el MNAC junto a acreditaciones de los periodistas, anotaciones, reproducciones de los negativos, copias de las revistas gráficas en las que publicaron los tres periodistas y vídeos tomados en aquella época. En las cajas, los carretes aparecen ordenados en pequeños compartimentos que forman una cuadrícula. En la tapa de cada caja, la misma forma de cuadrícula dibujada con bolígrafo permitió al reportero gráfico especificar el contenido y el autor de cada carrete.

La Muerte de un Miliciano en Cerro Muriano, la campesina extremeña con la piel surcada por el sol que escucha atenta un discurso sobre la reforma agraria mientras amamanta a su hijo o la población civil que observa temerosa el cielo cuando se avecina un bombardeo son algunos de los iconos fotográficos que dejó la Guerra Civil Española (1936-1939) de la mano de los fotoperiodistas David Seymour (Chim), Robert Capa (ambos fundadores, una década más tarde, de la conocida agencia fotográfica Magnum) y Gerda Taro, la novia del conocido fotoperiodista húngaro. En la muestra ‘La maleta mexicana’, el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) y el International Centre of Photography (IPC) ofrecen, desde el pasado mes de octubre y hasta el próximo 15 de enero, una nueva mirada al legado de estos tres fotoperiodistas que sumaron su talento al de las plumas de profesionales como George Orwell o Ernest Hemingway para contar la pesadilla española. Ciertamente, muchas de las fotografías que pueden observarse en la exposición ya fueron publicadas en su momento en revistas como Regards, Ce Soir, Vu o Life y se han quedado grabadas en la retina de muchas generaciones como testimonios estremecedores contra la guerra y los totalitarismos, pero la novedad que aporta ‘La maleta mexicana’ es que le sigue la pista a los fotoperiodistas y rastrea su trabajo a lo largo de los frentes de combate y de la retaguardia. Así pues, propone conocer el mítico fotoperiodismo bélico desde el visor de su cámara Leica.

Historia de la maleta mexicana

Según relató en un artículo la comisaria de la exposición, Cynthia Young, la maleta mexicana llegó en 2007 al International Centre of Photography fundado por Cornell Capa, hermano del reportero, tras años de búsqueda e insistencia. Según parece, Capa encomendó al ayudante de su laboratorio, Imre “Csiki” Weis, que se hiciera cargo de los negativos al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Él los cargó en una mochila y los entregó a un chileno para que los guardara en el consulado de su país. De ahí, los 4.500 negativos pasaron a manos del general Francisco Aguilar González, que fue el embajador mexicano de Francia durante el gobierno títere de Vichy, aunque probablemente no fuera consciente del contenido de las cajas. Pasaron los años y las décadas hasta que, en 1995, insospechadamente, el director de cine mexicano Benjamin Tarver heredó el tesoro de su tía, que había sido amiga del general. A partir de entonces comenzaron los arduos intentos del ICP por negociar la devolución de los negativos a Cornell Capa y proceder a su conservación.

Tener acceso a los negativos de Chim, Capa y Taro supone un novedoso y profundo acercamiento tanto a la Guerra Civil Española como, especialmente, al trabajo de los fotoperiodistas, ya que permiten observar, en las pequeñas hileras que forman las películas de los carretes reproducidas en los paneles de la exposición, la secuencia de fotografías que tomaron en el Madrid de 1936, el frente de Aragón, el País Vasco en el que convivían y cooperaban los republicanos y el sector eclesiástico, la batalla de Brunete en la que moriría Taro, la Barcelona desmoralizada que se preparaba para una última defensa ante el avance franquista o el exilio y la humillación en los campos de refugiados franceses. De muchas de esas secuencias surgió alguna de las fotografías de la Guerra Civil Española que dieron la vuelta al mundo y que han perdurado a lo largo de los años; ‘La maleta mexicana’, permite conocer su historia.

Del mismo modo, la muestra permite diferenciar el trabajo que realizaron los tres periodistas, ya que Capa y Taro firmaron muchos reportajes fotográficos de la época juntos, y solo a través de los carretes era posible discernir una mirada de la otra. A través de la muestra de carretes se puede observar la apuesta de Capa por sumergirse por completo en los acontecimientos que trataba de plasmar; la mirada particular de Taro, que está considerada como una pionera de las mujeres reporteras y que se atrevió, incluso, a huir de las imágenes más épicas de la guerra para retratar el horror de la muerte en la morgue de Valencia, o el esfuerzo de Chim por reflejar la cotidianidad de la España republicana, como demuestran su reportaje sobre una fábrica textil de Sabadell o los retratos que realizó al poeta Federico García Lorca, al presidente de la República Manuel Azaña o a la líder comunista Dolores Ibárruri.

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