Del nuevo zapping, Apple y Android

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Por Jesús Hernanz.

Yo, como tantos otros, siempre he tenido una relación de amor/odio con Apple y sus productos. De los productos de Apple me encantan a rabiar muchas cosas y me ponen negro otras tantas. Creo que es por ello que soy en el mundillo de los teléfonos y los tablets más fan de Android, me resulta un amor sin tantos sobresaltos.
 
Actualmente tengo un teléfono Android (HTC Desire) y no creo que vaya de cambiar de sistema operativo en mis futuros terminales. También tenía en mente comprar un tablet con Android, pero mira, un banco sacó una promoción de un iPad metiendo la nómina y me dije: “ tampoco soy tan fanático de Android como para dejar pasar la oportunidad de ahorrarme casi quinientos leuros”. Así que dicho y hecho, nómina por aquí e iPad por allá, total, un tablet es un tablet.
Tras unas cuantas semanas de uso intensivo del iPad y ya va para 2 años de uso del móvil Android, el uso de uno y de otro me ha dado mucho que pensar…
 
 

No hace tanto se hablaba mucho de la brecha digital, aunque a día de hoy casi nadie se acuerda de ella. Aunque el término de brecha digital se ha aplicado en muchos contextos, en España fue famoso cuando se habló del cambio radical que se produjo en las tecnologías de la inoformación (por aquí las llamamos más comunmente informática) en menos de una generación. Esto produjo un fuerte punto de ruptura entre unos hijos acostumbrados a habérselas con todo tipo de cachibaches electrónicos y unos padres a los que les había pillado “demasiado mayores” como para entender de que iba todo eso de los ordenadores. Mucho se habló del cisma que esto podía crear en la sociedad…y hoy, casi nadie se acuerda de eso.

No hace tanto un amigo me comentaba que el director general de su empresa, una internacional potente, no tenía un ordenador encima de la mesa. Tampoco hace tanto de la conversación que tuve con mi suegro en la que me aseguró que jamás tendría una cámara digital porque eran demasiado complicadas.Todo esto llegó, y como llegó se fue. En las oficinas y los hogares a quien más quien menos le acabaron metiendo un ordenador en su vida y poco a poco se fue acostumbrando a su presencia, maldiciendo los nuevos conocientos que había que adquirir, farfullando ante los nuevos errores que los ordenadores trajeron consigo pero acostumbrándose al fin y al cabo.
Hoy el nuevo director general de la empresa de mi amigo maneja con soltura su ordenador como una herramienta más de su arsenal de trabajo y mi suegro dispara sin problemas con su “ya un poco anticuada” cámara digital.

 

La llamada brecha digital se ha ido cerrando, la gente se ha ido acercando poco a poco a las nuevas tecnologías, tímidamente al principio y con inusitada voracidad un poco más tarde, y este acercamiento ha sido, en mayor o menor medida, vertical, desde el niño que con 6 años programa aplicaciones para el móvil (y encima se forra con ellas) hasta el jubilado que se vuelve un experto en edición de fotografía digital.
En este proceso ha habido quien ha estado más listo que otros y ha sabido sacar tajada económica de esta brecha, acercando con pericia la tecnología a sectores de la sociedad que, no hace tanto, parecía que jamás iban a estar interesados en ellas.

 

Nintendo lo hizo muy bien. Con sus consolas (portátiles y de sobremesa) interesó al público femenino, al jugador ocasional, al padre que no se maneja con el ordenador pero quiere jugar a la consola con sus hijos…y a muchos más. Esto se tradujo en un rotundo éxito de ventas y unos pingües ingresos para la marca.
Sin embargo, en mi opinión, el rey de estas maniobras ha sido Apple. Pocos como los chicos de la “manzanica mordía” han sabido cautivar al público con una mezcla de tecnología punta y el sugerente mensaje de “eh, esto lo podrás manejar sin problemas tu también”. Todo ello con exquisito manejo del marketing y la oportunidad, viendo nichos de mercado donde otros solo veían páramos desiertos.

 

Como he dicho antes yo llevo unas semanas trasteando a todas horas con el iPad arriba y abajo y he llegado a la conclusión de que es una máquina genial. La experiencia de uso es sensacional, todo en él se mueve de una forma deliciosamente suave, es intuitivo a más no poder, está lleno de aplicaciones interesantes…pero sin embargo, sin embargo el sistema operativo me está empezando a cansar. Todo es tan suave, tan uniforme, tan sencillo, tan cerrado que acaba resultando de lo más aburrido.
Yo hoy en día echo mano del teléfono o el tablet con el mismo espíritu de perro pachón con el que ayer cogía el mando de la tele para hacer zapping, esto es, a ver que hay por ahí…puede ser ver una página web, escuchar un podcast, ver la bolsa, revisar el correo, enviar un tweet o ver que tiempo va a hacer mañana, casi me da igual, es por matar el tiempo.
Para este uso de merodeador iOS (el sistema operativo de los productos Apple) es un desastre, su exquista uniformidad, su falta total de widgets en el escritorio…es que me están empezando a desesperar cuando no se que hacer.

 

Mientras que todos los iPads son iguales a todos los iPhones y son iguales a todos los iPod touch en Android es imposible encontrar 2 terminales iguales, cada uno organiza un escritorio lleno de widgets a su manera. En cuanto desbloqueas un terminal Android los widgets comenzarán a vomitar información a rabiar, esto permite que este nuevo zapping digital resulte mucho más rápido y placentero, y a la larga que se ajuste mucho más a nuestro gustos y necesidades.

 

Con este rollo vengo a decir que el usuario “friki” de hoy (yo creo que doy bastante el perfil de esto) es el usuario medio de mañana y seguramente el usuario novato de pasado mañana. El que se sienta reflejado hoy como un usuario novato o medio que piense si le gusta hacer zapping ocasionalmente en sus ratos libres. Si es así, Apple tiene un problema a un plazo más corto de lo que muchos podrían pensar. Creo que para ellos es tiempo ahora de comenzar a preparar una nueva revolución interna de sus propios productos asumiendo que el usuario novato de ayer hoy ya no es tan novato, y va a haber que flexibilizar el sistema para permitir que se sienta más cómodo a la hora de usar sus productos.
Es hora de una revolución, pero bueno, Apple fue siempre experto en revolucinar, veremos a ver…

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