Más allá de la noche

 

Por Juan Gómez Bárcena

 

 

Estamos viviendo los que sin duda son los peores años para la cultura española desde la Transición. Las razones que nos han conducido a esta deplorable situación son por todos conocidas. La reducción de becas y subvenciones, así como el incremento de las tasas de IVA en actividades culturales, han herido de muerte toda una industria que, dicho sea de paso, en nuestro país nunca gozó de buena salud. El cine español, que casi siempre necesitaba de ayudas estatales para hacerse rentable, ha sido uno de los peor parados en este proceso. Habrá quienes intenten convencernos de que éstos son males necesarios para lograr un fin: en vista de los resultados, sin embargo, cuesta imaginar cuáles pueden ser esos importantes fines en nombre de los cuales sacrificamos todo lo demás. Así como cuesta encontrar en la Historia el caso de un país que haya superado una crisis reduciendo sus presupuestos en cultura, investigación y desarrollo.

Foto Volturno

Más allá de la noche, de Rafael Hernández de Dios

Por suerte, aún en este desolador escenario se atreven a emerger de vez en cuando nuevos cineastas. Es el caso del joven director de cine Rafael Hernández de Dios (Madrid, 1986), que sin contar con ningún tipo de ayuda ni apoyo público o privado, acaba de regalarnos su primer largometraje, Más allá de la noche. Contra todo pronóstico, este proyecto de limitadísimo presupuesto ha dado como fruto una película madura, sólida y muy cuidada técnicamente, que constituye sin duda una pequeña y muy agradable sorpresa en el cine independiente. Esa escasez de presupuesto no sólo no ha conseguido malograr la película; incluso me atrevería a decir que ha sido uno de sus secretos aciertos, pues ha obligado a Hernández de Dios a ofrecernos una historia modesta, sencilla, sin aparentes pretensiones, que hace de la humildad su mejor arma para conquistar y sorprender a los espectadores.

La película está rodada en un único escenario: un piso de estudiantes donde se reúnen cinco viejos amigos para celebrar una fiesta que es ante todo una nostálgica despedida de la juventud y una ocasión para enfrentarse a sus esperanzas frustradas. Profundamente humana y muy entretenida, Más allá de la noche aborda el tema de la crisis sin referirse a ella de forma directa prácticamente nunca, pero analizando sus efectos en cinco jóvenes que han de suspender sus estudios por falta de becas, desplazarse a otro país en busca de trabajo o simplemente sentarse frente a un ordenador para ver, pasivamente, cómo a su alrededor todo se desmorona. Ordenador que constituye, por cierto, el leitmotiv de la obra, con un virus informático que en mitad de la fiesta anuncia continuamente “Se ha producido un error inesperado”. Los personajes no podrán resolver este error por mucho que lo intenten, igual que ya no podrán encauzar el curso de sus vidas.

También es digno de mención el excelente trabajo realizado por los actores, muy convincentes en sus respectivos papeles, a pesar de que la mayoría del reparto se enfrentaba a su primer largometraje. Especialmente dignos de elogio son a mi juicio Alberto Zafra con su interpretación de Arturo y Natalia Cooper en el papel de Bea. En el reparto también encontramos viejos conocidos, como Naím Thomas (descubierto en la primera edición de Operación Triunfo).

La película se proyectará hoy 28 de junio a las 19.30 en el Auditorio Volturno de Pozuelo de Alarcón (C/ Volturno 2), aunque para acceder a la sala los interesados deberán ponerse en contacto con la organización a través de su portal web masalladelanoche.com  No sólo no les decepcionará: será, también, una pequeña demostración de que el buen cine sabe sobrevivir a la crisis, mucho mejor que los gobiernos que nos arrastran a ella.

 

 

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