“Mentiras aceptadas”: Encuentro con José María Guelbenzu

 

Mentiras aceptadas, de José María Guelbenzu.

Mentiras aceptadas, de José María Guelbenzu.

José María Guelbenzu recupera en su última novela, Mentiras aceptadas (Editorial Siruela, 2013), la cultura del pelotazo y del vivir bien, a la que durante el año 2005 parecía haberse acostumbrado la sociedad española. En una novela de factura clásica pero contemporánea en el tema y las formas, destacan las tramas que entrelazan a los personajes en un momento crucial de nuestra historia reciente. Las preguntas fluyen al ritmo de las grandes mentiras, esas que son aceptadas de manera incuestionable para evitar los problemas del día a día. En esta novela casi coral, destaca el papel de Gabriel, un guionista de televisión de mediana edad, posición acomodada, divorciado y padre de un hijo adolescente del que comienza a preocuparle su educación así como su futuro.

 

Cuando yo empecé a plantearme el tema de la educación de los hijos, una amiga me dio una frase que resumía muy bien la situación: ‘Mano dura y mucho cariño’. En los tiempos de la mano dura no había cariño, y en los tiempos de mucho cariño no hay mano dura. Juntar las dos cosas es lo que más te puede ayudar, y aun así no quiere decir que salga bien”, comenta el autor. “En este libro busco enlazar el mundo de las relaciones personales y familiares con el social y político”. El padre pasa de ser un progresista rebelde a un profesional que ve moverse mucho dinero. Pero este mundo estupendo que parece proyectarse, no siempre va a durar; algunos incidentes ya se lo van indicando. Entonces es cuando empieza a volcarse en su hijo, en ese futuro cercano que le tocará vivir. Viendo el espacio familiar en el que su exmujer (ahora casada con un señor ligado a la banca), ambiciosa y trepa, parece tenerle, tantea la posibilidad de hacerse con la guarda y custodia del chico para evitar un ambiente que considera nocivo. “En cuanto a valores familiares, la honestidad y la vergüenza antes tenían un peso mucho más importante. Algo que quizá tenía que ver con la iglesia católica, por otro lado, nefasta en este país. Pero en fin, el ser honesto de cara al exterior era verdaderamente importante, como el no robar e ir limpio y aseado. Ahora en cambio, precisamente por la permisividad y la tolerancia, da la sensación, mal que le pese a los marxistas, que esto no es la dialéctica sino el movimiento pendular de la historia”.

 

Ésta también es la historia de un variopinto mundo de personas que vive en un medio en el que se confunde la realidad con la conveniencia, lo que convierte la vida de todos ellos en una suerte de mentira general, aceptada y consentida. “Aparecen también un zoquete escritor de novela negra que pretende recuperar a su chica escribiéndole un libro, un periodista corrupto y ambicioso, un abogado especialista en triquiñuelas políticas y económicas, un magnate ambicioso que se ha hecho a sí mismo… personas que parecen dejarse llevar por el acolchamiento de la situación económica.” En torno a los personajes se teje una compleja visión de la España contemporánea en pleno auge de la corrupción y el enriquecimiento desvergonzado. Pero la inseguridad y la incertidumbre amenazan la comodidad del hombre moderno en el comienzo de un nuevo siglo. “La mayoría de las clases sociales asumieron inmediatamente una situación de ascenso; pero lo hicieron sin la determinada formación, de golpe. Tengamos en cuenta que este es un país que lleva un siglo de retraso (de costumbres, de raíces democráticas, de derechos humanos…) con respecto a la evolución social en Europa, y eso es algo que no puede arreglarse en treinta años”.

 

José María Guelbenzu.

José María Guelbenzu.

En el año 2005 ya existía un fondo de pudrición que estaba fermentando, pero la superficie todavía estaba limpia… Hasta que todo explota. En ese sentido, esta es una novela realista. Pero también es ficción, y aunque al lector español le guste identificarse con los personajes, yo he buscado poner distancia con los mismos para que se haga una lectura verdaderamente crítica”. Partiendo de que no existe una verdad única, el autor busca entonces que la persona que se acerque a su texto se obligue a reflexionar sobre lo que cuenta, se plantee preguntas concretas sin necesidad de encontrar respuestas en dicho texto.

 

Consultado el autor sobre el efecto que las actuales limitaciones a la educación y la cultura tendrían sobre el engranaje social, éste es claro: “Ese freno es gravísimo, se tarda muy poco en frenar y muchísimo más en recuperar. Esto es algo que a la larga al sistema le va a resultar muy caro. A la gente que tiene dinero para educar a sus hijos, prácticamente le da lo mismo, quizá note algo en la calidad de la enseñanza. Pero en el conjunto del país esto va a ser muy grave, pero de nuevo, el conjunto del país parece no importarle al país, o por lo menos a la mayoría de sus dirigentes… Sanidad, educación, investigación…José María Guelbenzu (Madrid, 1944), vinculado desde siempre al mundo de la cultura, dirigió las editoriales Taurus y Alfaguara. Entre sus novelas destacan El Mercurio, La noche en casa, El río de la luna, El esperado, El sentimiento, Un peso en el mundo y Esta pared de hielo. Ha obtenido el Premio de la Crítica, el Internacional de novela Plaza & Janés y el premio Fundación Sánchez Ruipérez de periodismo. En cuanto a nuevos proyectos comenta: “ya tengo escrita la siguiente novela policíaca con la jueza de Marco, esperando a ser publicada. Y también tengo un par de proyectos a los que todavía debo encontrar el camino literario, uno de ellos es acerca de la transición a través de la postransición. A punto de cumplir setenta años, no me ha dado tiempo a más”.

 

Mentiras aceptadas.  José María Guelbenzu.  Editorial Siruela, 2013.  432 páginas.  19,95 €

 

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Una respuesta a “Mentiras aceptadas”: Encuentro con José María Guelbenzu

  1. Este señor no ha vivido en España en los ultimos 30 años. La gran corrupción empieza en España en los años 80 con el caso RUMASA y las contratas de limpieza. El felipismo fue nefasto, el gobierno más corrupto de la democracia con los GAL, la Expo 92, el caso FILESA, el AVE, SIEMENS, Aida Alvarez, Roldán, varios ministros socialistas en la carcel, alguno por terroristas. Un gobernador civil del PSOE condenado por el asesinato de Santi Bruard, el caso Lasa y Zabala, Galindo…Uf..Aquella España era muchisimo más corrupta que la actual. Lo que sucede que los ciudadanos ahora somos mucho más criticos y democraticos que en esa epoca corrupta y criminal,

    Unoqueestuvo
    19 noviembre 2013 at 0:11 am

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