Teatro Posdramático

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Por Violeta Nicolás.

 

Teatro Posdramático

Hans-Thies Lehmann

Cendeac, 2013

 

teatro-posdramatico-hans-thies-lehmannEn el prefacio de esta edición en lengua castellana –tan esperada- el autor, además de agradecer la labor de la editorial Cendeac y, de la traducción de Diana González revisada por José Antonio Sánchez y otros; nos alienta a prestar atención a nuevos medios teatrales, surgidos en las ultimas décadas, los cuales son propuestos a menudo por artistas plásticos. De hecho a lo largo de su obra, podemos observar cómo se interrelaciona en diversos aspectos con las vanguardias, y con el arte contemporáneo.

 

José Antonio Sánchez, en el prólogo, menciona a Joan Brossa como un antecesor al teatro posdramático con su denominado Posteatro, “una serie de obras que cuestionaban la relación jerárquica entre el texto y la escena y entre la escena y la platea, y cuya dramaturgia de imágenes heredada del surrealismo, anunció desarrollos posteriores tanto en el ámbito de la poesía visual como de la creación escénica y performativa”.

 

Hans-Thies Lehmann percibe en lo que denomina prehistoria del teatro posdramático, la presencia de la neo-vanguardia, con nombres como John Cage, Allan Kaprow, Yves Klein…; y de las vanguardias históricas, en especial del simbolismo, surrealismo, y del expresionismo.

 

Se establece, desde el mundo del arte, una transición hacia lo teatral en la forma de exposición, esto se observa, tal y como nos indica Hans-Thies Lehmann, por ejemplo en “La exposición internacional de surrealismo”, la cual fue calificada por André Bretón –artista líder del movimiento surrealista- como una Obra de arte acontecimiento.

 

Desde el surrealismo se hicieron escasas obras teatrales pero de gran influencia en el nuevo teatro, sus características esenciales serían las de contener “Imágenes mágicas y un gesto político de revuelta contra los marcos de la práctica teatral”. El hecho de cuestionar y rebelarse ante la tradición, implica un tipo de teatro innovador que juega con sus límites representacionales, no debemos de olvidar que se trataba de una práctica que “contiene la exigencia de un tipo de performance art“. Era patente el recurso de la provocación, jugaban con las fronteras de la ficción y de la realidad, por ejemplo, los actores estaban entre el público, y “los intérpretes aparecieron como ellos mismos y como los personajes representados a la vez”. También había actuaciones y voces en medio del público con el cual, los artistas y actores se confundían y camuflaban. En general se daba cierta violencia hasta llegar a su máxima expresión en forma de un disparo realizado desde el público.

 

El autor argumenta que “El drama está necesariamente posicionado en los márgenes del arte, en el límite fronterizo que separa el ideal del arte, la aparición sensible de la idea, y la abstracción carente de forma”. Se refiere asimismo al fin del arte el cual “aparece como un acabamiento de la idea clásica del arte”. Es interesante a este punto tener en cuenta lo que nos dice el autor, “la presentación de Hegel sobre el desarrollo antiguo nos proporciona un modelo para la disolución del concepto dramático de teatro”.

 

Es interesante el concepto que propone: Afformance art, el cual se refiere al teatro, para, entre otras cosas, diferenciarlo de Performance art. El teatro “únicamente es real de modo ambiguo, incluso cuando rehúye de la falsedad y se aproxima a lo real”, en cambio el performance art es entendido “como una acción real“ en contraposición con aquel “como ámbito de la ficción, de las acciones como si, en el cual entendemos algo y los límites son claros”. Nos recuerda que en ocasiones el performance art ha sido comparado con el terrorismo, sin embargo se diferencia de este en que no se produce como un medio para obtener un fin político, en esto se observa su carácter de aformativo. “El acto terrorista es intencional, es performativo, un acto y un posicionamiento en el terreno de la lógica del medio y de los fines”.

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Una respuesta a Teatro Posdramático

  1. Es un gran libro, lástima que la traducción sea no ya mala sino miserable. Por tramos enteros parece más la traducción de una traducción, en este caso del inglés, donde el original fue consultado ocasionalmente, si acaso. Lástima, verdaderamente una lástima, una oportunidad desaprovechada.

    Carlos Pérez
    8 octubre 2014 at 19:15 pm

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