Bram Stoker, cuando los vampiros aún eran temidos

CZNDO_AVATAR_STOKERPor Pilar Martínez.

Muchos de los personajes mitológicos que han abarcado obras literarias a lo largo del tiempo han ido cambiando con el paso del mismo. Hadas, brujas, hombres lobos, o los actualmente renovados vampiros se han ido transformando de una manera vertiginosa, no solo en relación con su apariencia física, sino también en lo concerniente a sus cualidades y defectos.
La mayoría de las personas, sobre todo las nuevas generaciones, parecen haber olvidado una época anterior en la que los vampiros no brillaban a la luz del día, sino que se quemaban con la misma, una época en la que el amor por los humanos pasaba a un segundo plano debido a su sed de sangre, y en la que la crueldad y el narcisismo, eran adjetivos ligados de forma inseparable a estas criaturas.

En esta época hallamos el nacimiento y vida del creador de uno de los mayores mitos, sino el mayor mito del vampirismo. Bram Stoker nacería un 8 de Noviembre de 1847 y con tan solo 25 comenzaría a escribir su amplia obra de novelas y relatos de terror. “La copa de cristal” o “The chain of destiny” son algunos de los muchos relatos que componen el inicio de esta exitosa carrera.

La soledad cubrió  la vida del autor durante sus primeros años. Debido a su delicado estado de salud y a su nacimiento con una parálisis parcial, Bram Stoker se vio obligado a pasar sus primeros años apartado en cierta medida de la sociedad que le rodeaba, hasta el punto de recibir clases en su propio domicilio. Durante dicho tiempo ya empezó a dar síntomas de un gran amor y admiración por el mundo de la literatura.

A pesar de ello, no solo la literatura se consolidaría como la piedra angular sobre la que el escritor erigió su vida, el deporte también fue un pilar fundamental que le llevó a consagrarse como un campeón de atletismo durante su juventud, así mismo se graduaría posteriormente en ciencias y matemáticas. Sin embargo, la escritura siempre estuvo presente, y autores como Walt Whitman calaron de manera muy honda en el sentimiento del autor por este arte, y en su final dedicación a la literatura.

Aunque la obra de Bram Stoker es un amplio conjunto de numerosas de novelas, relatos, lugares y sobre todo personajes , hay uno que se erige como el máximo representante de todos ellos, y el único capaz de hacer a su creador inmortal. “Drácula”, pasó a ser una obra cumbre en el mundo del vampirismo, realzó sus matices hasta límites insospechados y gozó de una asombrosa fama, la cual le valió el poder de ser transmitida año tras año hasta nuestros días. La denominada según Oscar Wilde como  “la novela más hermosa jamás escrita” llegaría a nuestras manos en 1897, su ficticia historia, basada en la realidad del terrorífico Príncipe de Valaquia daría la vuelta al mundo, y las opiniones de sus defensores tanto como de sus detractores no se hicieron esperar. Si de algo podemos estar seguros es que “Drácula” tanto como novela como en lo referente al propio mito, no solo marcaría un antes y un después para los entusiastas del género de terror y el vampirismo, sino también en el mundo de la literatura en general.

Y es que, hasta tal punto llegó el reconocimiento del vampiro más famoso de todos los tiempos, que su figura y la de su creador jamás pudieron separarse. Hablar de Bram Stoker es hablar de Drácula y viceversa, y su fama llegó a superar con creces la del propio escritor. El asombroso éxito del que gozó y aún goza esta novela, ensombreció el resto de la obra de Bram Stoker, suponiendo en cierta medida un lastre para el resto de novelas y relatos que se vieron relegadas a un segundo plano, e incluso para el autor el cual vivió sus últimos días en la miseria y casi en el olvido, pues cualquier obra posterior no pudo responder a las expectativas que se generaron tras la publicación de “Drácula”. Terror con pinceladas góticas y sobrenaturales, ese fue el ingrediente principal para el éxito de la novela. Sin olvidarnos por supuesto de ese trasfondo romántico, que provocó una gran sorpresa y que nunca estuvo presente en una novela de terror como “Drácula” hasta ese momento.

Una obra enigmática, sorprendente e imprescindible. Alabada por la mayoría de la crítica y famosa en el mundo entero y a través del tiempo, “Drácula” se convirtió en una novela cuya influencia ha llegado hasta nuestros días y cuya historia te atrapará desde principio a fin. Con terror, romanticismo, suspense e incluso amor, y con un autor que quizá no supo estar siempre a la altura de su mayor creación, pero al cual le debemos el nacimiento del mito más importante de todos los tiempos.

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