La ópera Written on Skin llega al Teatro Real y al Liceo

Por Eloy V. Palazón

 

En pocas ocasiones, aunque en la era Mortier sí ocurrió, un evento operístico tan importante se producía en nuestro país, y es que la ópera Written on Skin del compositor George Benjamin se estrena en España. Dos serán las funciones que se realizarán: el 16 de marzo en el Liceo de Barcelona y un día después en el Teatro Real de Madrid. Tras su estreno en 2012, y recorrido por varios teatros, los dos coliseos líricos de nuestro país traen en versión semiescenificada una de las óperas de más éxito del siglo XXI.

 

Para los entendidos en música actual, George Benjamin es un nombre más que conocido, pero para el gran público sigue siendo un desconocido. Alumno de Olivier Messiaen, del que hay una importante impronta en esta ópera, Benjamin incluye en esta partitura del siglo XXI toda la densidad y el peso de la música del siglo XX con alusiones a Shostakovich, Berg, Debussy o Mahler.

El secreto de este éxito radica, quizás, en la unión casi orgánica entre el inquietante texto del dramaturgo inglés Martin Crimp y la música de George Benjamin, que parece emanar de las palabras y del poderoso tejido dramático de la obra, fluyendo con claridad y cohesión desde las sonoridades más evanescentes, hipnóticas o sensuales; a las más espeluznantes, fantasmagóricas y viscerales, manteniendo siempre el latido y el desasosiego que palpita detrás de la trama.

Partiendo de la brutal leyenda provenzal del cœur mangé, el protagonista masculino (Protector, barítono) es un déspota, ególatra y maltratador que contrata a un joven iluminador de manuscritos (Muchacho, contratenor) para que glose su vida y hechos en un pergamino (una de las acepciones de Skin, en el título). Su sumisa y silenciosa esposa (Agnès, soprano) persuade al joven para que la muestre tal y como es en su narración, adquiriendo vida y voz a través del libro, hasta descubrir sus pensamientos, emociones, instintos y sucumbir a la atracción fatal que sobre ella ejerce el mancebo.

Trastornado por el odio y el despecho, el Protector asesina al joven amante, le extrae el corazón y se lo sirve a su esposa, que después de degustarlo se suicida, sin que su verdugo pueda asesinarla y saciar así, verdaderamente, su ansia de venganza.

Al trío protagonista se unen otros dos personajes: Marie (mezzosoprano), hermana de Agnès, y su esposo, John (tenor), que se trasforman en ángeles o en comentadores, atravesando literalmente el paso del tiempo, en una ópera que transita permanentemente de las tinieblas del Medioevo al mundo actual, como si el primero fuera una terrible metáfora del segundo.

Así, detrás de la brutalidad de la leyenda se esconde una crítica feroz a temas tan candentes y sensibles en la actualidad como la violencia de género, la opresión, la ignorancia, la propaganda o la megalomanía; y también una reflexión profunda y transversal sobre la búsqueda de identidad, el erotismo, la inseguridad, los instintos animales y tantos temas de hoy y de siempre que se entremezclan en una trama tan intensa como perturbadora.

Pero es la música de George Benjamin la que proyecta y multiplica la trascendencia emocional del drama con una escritura vocal endiablada y personalizada —el compositor escribió la partitura dialogando y experimentando con los intérpretes—, una orquestación de riquísimo espectro armónico y efectos tímbricos nunca gratuitos ni efectistas (merece especial mención el característico sonido de la armónica de cristal y la viola de gamba incluidas en determinadas escenas), siempre al servicio de la dramaturgia. La música se desarrolla a lo largo de una hora y cuarenta minutos con sorprendentes momentos de ensoñación, furor, suspense, éxtasis, rabia, o sensualidad, sin decaer jamás la tensión dramática.

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El elenco es también uno de los puntos más interesantes a destacar dentro de estas dos representaciones, con la increíble Barbara Hannigan a la cabeza (no son muchas las ocasiones de verla por nuestro país y esta es una ocasión más que oportuna para no perderse a este animal escénico, además de magnífica cantante).

Dirigida por el propio compositor al frente de la Mahler Chamber Orchestra, el resto de los protagonistas son el bajo-barítono Christopher Purves (que fue Walt Disney en el estreno mundial de The Perfect American, de Philip Glass, en el Real), el contratenor Tim Mead (Primer ángel/Muchacho), la mezzosoprano Victoria Simmonds (Segundo ángel/Marie) y el tenor Robert Murray (Tercer ángel/John).

Dirigida por Benjamin Davis, se basa en la puesta en escena realizada por Katie Mitchell para el Festival de Aix-en-Provence de 2012.

Para ofrecer al público las claves para una más honda comprensión de la ópera de George Benjamin, Luis Gago ofrecerá una conferencia sobre Written on Skin el próximo martes, 15 de marzo, a las 20.15 horas (dos días antes del estreno de la ópera) en la Sala Gayarre del Teatro Real, dentro del ciclo Enfoques.

Al día siguiente, el miércoles, 16 de marzo, a las 19.30 horas tendrá lugar en el Salón de actos de la Fundación Juan March un recital con la pianista Tamara Stefanovich, que interpretará obras de George Benjamin y de su maestro Olivier Messiaen con entrada libre en el marco del ciclo Aula de (Re)estrenos.

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