“Jaula de grillos”: un cabaret gay festejado a lo grande por unos y otros

Por Horacio Otheguy Riveira

Con la misma estructura de la clásica revista española —desaparecida con Lina Morgan—, en la que desfilan números musicales irrumpiendo en un argumento humorístico muy ligero, La jaula de grillos consigue entusiasmar a un público muy alejado de las juergas del Orgullo Gay, en un espectáculo nunca visto en Madrid donde los artistas pueden sacar toda la pluma que quieran que siempre son bien recibidos en una jocosa hermandad sin distinción de apetencias sexuales, donde hasta parejas de ancianos terminan ovacionando, garrota en mano.

 

 

Versión muy libre de la gran comedia francesa La jaula de las locas, de Jean Poiret, varias veces llevada al cine (ver el artículo Gais en el teatro francés), esta otra “Jaula” toma su argumento de pretexto, lo desarrolla deprisa y corriendo y monta una especie de revista musical a la española, con números musicales insertados con mucha libertad, además de incluir a un presentador en los intermedios. Más que un buen musical es un fenómeno social muy llamativo.

Llena casi todas las funciones a diario y pone el cartel de no hay más localidades los fines de semana, incluidas las dos del sábado. Y la gente se lo pasa bomba festejando una serie de inocentes juegos con doble intención, una picaresca apta para todas las edades, pero con indudable pluma festejada a lo grande por un público muy variopinto: matrimonios mayores, señoras de barrio que nunca pisaron un cabaret, jóvenes y adultos, afines al Orgullo, pero sobre todo con costumbres muy distintas que brincan de alegría con las ocurrencias, aplauden con justicia a un buen ballet compuesto por hombretones vestidos de mujer y chicas muy guapas que hacen de sí mismas.

A la cabeza del reparto, un gran actor-cantante que se come la función por estilo y capacidades musicales: Alberto Vázquez, integrante de notables repartos en muchos espectáculos musicales, y en obras teatrales y series de televisión donde ni ha cantado ni ha bailado. La última vez que le aplaudí fue en ¿Hacemos un trío?, una delicia con dos compañeras incomparables (Natalia Millán y Marta Valverde).

En La jaula de grillos se transforma con holgura en todo un señor al que le encanta comportarse como una señora, y brilla por todo lo alto porque saca a relucir su mucha experiencia, sus muchas tablas, divirtiendo hasta que logra emocionar a todo el mundo marcándose dos canciones: la emblemática de Frank Sinatra, My Way (A mi manera), en una perfecta traducción, y especialmente Soy lo que soy: un decidido alegato por la libertad sexual, que interpreta sin peluca y con una sobria camisa femenina de color rojo, sin más aditamentos: un hombre como tantos con una voz formidable, feliz de ser lo que es y como es. La sala en pleno le ovaciona.

Si gay significa alegre en inglés, y se ha internacionalizado como término inequívocamente homosexual, lleva una sobrecarga de frivolidad que nada tiene que ver con quienes se relacionan sentimental y sexualmente con su propio sexo, gente corriente que ama y disfruta a su manera, en esta Jaula de Grillos sí viene al pelo: todo es diversión, ligereza carente de prejuicios, felizmente compartida con un público que desde el primer momento, en cuanto sale el presentador a hablar entre las butacas, se entusiasma con la novedad. Ante este panorama estaría en la gloria el gran Ángel Pavlovsky, siempre actuando vestido de dama antigua, quien en los 80 hacía levantar los brazos de los espectadores y les hacía gritar: “Todas somos locas”. Aquí y ahora, tiene mérito haber conseguido una revista de este tenor compartida por miles de personas que están dispuestas a divertirse en una sociedad día a día más abierta y solidaria.

Alberto Vázquez transformado en Alvin, la diva del cabaret.

La pobreza del guión, la escenografía y la puesta en escena se ve compensada con un excelente vestuario, buenas coreografías, la interpretación de Alberto Vázquez, la energía de toda la compañía, y ese otro espectáculo forjado por la alegría de la gente que ya llega muy bien dispuesta a pasárselo bien… entre nuevos amigos.

LA JAULA DE GRILLOS

Autor: Jean Poiret

Versión: JVM Luciano

Dirección: José Saiz

Intérpretes: José Saiz, Alberto Vázquez, José R. Saiz, Fernando Barber/Edgar Moreno, Lina Martínez/Lorena Martínez, Raquel Carrasco, Juanan Lucena/Daniel González, Estela Muñoz/Greta Ruiz, Miguel Mateo, Edu Lacueva/José Manuel Planillo, Mónica Villareal, Natalia González

Ayudante de dirección y letrista: Juanan Lucena

Dirección musical: Fernando Barber y Paco Iváñez

Coreografía: Lina Martínez

Vestuario: Fidel David

Maquillaje: Carla Tonda

Iluminación: Joaquín Cantó

Diseño escenografía: Carlos Sánchez

Teatro Amaya, Madrid.

Tras superar los 10.000 espectadores y colgar el cartel de “No hay localidades”, La Jaula de Grillos prorroga en el Teatro Amaya hasta el 7 de mayo.

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