Formidable elenco en la lectura dramatizada de “Un soñador para un pueblo”

Por Horacio Otheguy Riveira

José Luis Alcobendas, Juan Calot, Adolfo Fernández, Juan Carlos Talavera, Pepa Zaragoza y Bruno Ciordia, entre otros, asumirán —en única función del 2 de octubre— la lectura dramatizada de Un soñador para un pueblo, de Antonio Buero Vallejo: un acontecimiento en toda regla, un año después del centenario de su nacimiento, y 58 años más tarde de su estreno en el Teatro Bellas Artes de Madrid. Un drama histórico en el que se aúna rigurosa documentación con la potente creatividad escénica de un autor que huye de las simplificaciones, y ahonda en las tragedias con el sereno escepticismo de los grandes poetas.

 

Retrato de Buero Vallejo por Alejandro Cabeza (óleo sobre lienzo). Colección del Museo Nacional el Teatro.

Un soñador para un pueblo, estrenada en 1958 con dirección de José Tamayo, forma parte del ciclo histórico de la obra de Buero: El concierto de San Ovidio, 1962, sobre una orquestina de ciegos en 1771 (1), y El sueño de la razón, 1970, con Francisco de Goya de protagonista, bajo la tiranía de Fernando VII en 1823.

En este Soñador para un pueblo, el personaje principal es el diplomático y político italiano marqués de Esquilache (1699-1785), ministro ilustrado de Carlos III, que termina derrocado por los embates de un poderoso y exaltado antagonista: el pueblo, manipulado hábilmente por los intereses económicos de la aristocracia imperante.

La obra se subtitula Versión libre de un episodio histórico. Se escribió en 1958 y se estrenó el 18 de diciembre del mismo año. Es teatro histórico crítico en el que se examinan las raíces del presente, mostrando las causas y motivaciones de actitudes que hoy siguen influyendo o conformando el país. Así sucedió entonces en pleno apogeo de la censura franquista y hoy mismo aparece revestido de una inusitada vigencia dada la indiscriminada seudodemocratización de ciertos medios de comunicación al servicio de la actual clase dirigente, así como las redes sociales y su capacidad de enjuiciamiento y consiguiente condena de determinadas figuras públicas. En todo caso, como toda obra maestra habla al presente a través del pasado.

            Buero aprovechó los episodios del pasado para burlar, de manera sutil y enmascarada la censura de los años 50, bajo la apariencia de una recreación de un lejano episodio. Durante el franquismo, toda actividad artística, incluida la literaria, debía ser favorable al régimen. Hablando de un tema histórico, la cortedad de miras de los censores facilitaba que pasaran por alto el paralelismo que se podía establecer entre las reformas de Esquilache y las de la II República, interrumpidas por el pronunciamiento militar nacional-católico encabezado por Francisco Franco en 1936. Cada personaje tiene una dinámica de raigambre histórica, a la que se suma el simbolismo propio del teatro del autor: Fernandita es el pueblo oprimido, Esquilache el idealista que sacrifica su carrera personal por el bien común y evita una guerra civil, y el Marqués de Ensenada encarna a los gobernantes, codiciosos y feroces en la defensa de sus intereses personales… 

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(1) El concierto de San Ovidio, estrenada en 1962, se representará en el Teatro María Guerrero del 23 de marzo al 20 de mayo de 2018 con dirección de Mario Gas:

Desarrollada en un hospicio del París de 1771, El Hospital de los Quince Veintes, Valindín, un negociante, consigue que la monja que regenta la institución permita que, a cambio de doscientas libras, seis mendigos ciegos que allí se acogen puedan tocar instrumentos musicales en la inminente fiesta de San Ovidio. Al contrario de lo que los pobres ciegos se piensan, Valindín no es su salvador, sino un mangante que lo único que busca es aprovecharse de su condición de ciegos para ridiculizarlos y sacar beneficio económico de la situación. El concierto de San Ovidio viene a replantear el tema de la ceguera, ahora en circunstancias distintas de las de En la ardiente oscuridad. Por otra parte, sitúa el tema social en un plano que hasta ese momento Buero Vallejo no había abordado explícitamente: el de la lucha de clases. 

 

Adolfo Fernández (Esquilache)

Mara López (Fernandita)

José Luis Alcobendas (Secretario Campos)

Juan Calot (Ensenada)

Juan Carlos Talavera (Carlos III)

Bruno Ciorda, Carmen Gutiérrez, Ione Irazabal, Jorge Machín, Daniel Muriel, Paco Ochoa, Pepa Zaragoza.

Espacio escénico: Juan Sebastián Domínguez

Dirección: Ernesto Caballero

Espacio sonoro: José Luis Cobo

Ayudante de dirección: Ramón Paso

Foto: portada de la excelente edición comentada de la editorial Vicens Vives.

 

(Lectura recomendada: Buero Vallejo, visionario y mártir, por Salomé Guadalupe Ingelmo)

Teatro María Guerrero. Lunes 2 de octubre, 20 horas. Entradas en venta: 3 euros.

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Una respuesta a Formidable elenco en la lectura dramatizada de “Un soñador para un pueblo”

  1. Pues estuve en la lectura y me encantó ,era una lectura.muy viva y dinámica .Me encanto la relacion de Esquilache con Fernandita ,la actriz me transmitió mucho sentimiento y verdad

    Julia Diaz
    5 octubre 2017 at 12:48 pm

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