“Ecos”, o el drama de la mujer a lo largo de la historia

Por Ana Riera

 Henry Naylor era uno de los cómicos más célebres y populares del Reino Unido, autor además de numerosas comedias teatrales que destacaban por su comicidad ácida. Hasta que un buen día vio a un amigo de toda la vida por la tele. Era cámara y cubría las noticias en Afganistán. Un tiempo después, viajó a ese país con él y ya nada volvió a ser como antes para Naylor, al menos en el ámbito profesional. Desde entonces sus obras son realistas, comprometidas y profundas. Es el caso de Ecos, un impresionante drama que fue galardonado con el Spirit of the Fringe Award en el Festival de Edimburgo de 2015.

A finales del siglo XIX, la East India Company garantizaba pasajes gratis a la India a aquellas mujeres británicas que desearan convertirse en esposas de los oficiales del ejército británico desplegados desde Oriente Medio hasta la India. Casi dos siglos más tarde, el Estado Islámico proporciona pasajes gratis al Califato Sirio a jóvenes mujeres británicas dispuestas a contribuir a la causa islámica. Ecos nos narra la historia de dos mujeres idealistas, inteligentes, aventureras y de profundas convicciones religiosas que se dejan atrapar por dichos reclamos.

Las separan 175 años y aparentemente sólo tienen en común el hecho de vivir en Ipswich, Inglaterra. Por un lado está Tillie, una mujer culta interesada por la vida de los insectos, algo poco apropiado para una dama de la época victoriana, que acabará seducida por el colonialismo; ella nos conecta con el pasado. Por otro lado está Samira, una brillante estudiante de origen islámico que en pleno siglo XXI, harta de sentirse relegada a ciudadana de segunda, se siente atraída por el Califato; ella nos conecta con la actualidad. Ambas se sienten frustradas en una sociedad que no les permite ser ellas mismas, que apenas les ofrece ninguna oportunidad, que no las deja avanzar ni vivir su vida con plenitud.

Es la historia de dos mujeres valientes que, a pesar de ser victimas del colonialismo religioso, están dispuestas a luchar hasta el final, de dos heroínas cuyo entusiasmo inicial ante la aventura en la que se embarcan se va desinflando poco a poco a medida que pasan los días y se dan de bruces con la cruda realidad.

Las dos actrices están simplemente espectaculares. No solo por su nivel de compromiso y sinceridad con el papel protagonista que interpretan, el de Tillie Silvia Abascal y el de Samira Nur Levi. Sino porque además se desdoblan continuamente adoptando la voz del narrador o poniéndose en la piel de otros personajes secundarios, usando en cada caso el tono preciso y la carga emocional apropiada, algo que exige un gran esfuerzo teniendo en cuenta que están en escena de principio a fin.

Livija Pandur, directora, dramaturga y productora teatral eslovena, realiza un espléndido montaje que destaca por su elegancia y exquisita sensibilidad. Preciosa también la escenografía de Felype De Lima, que actúa a modo de metáfora. Una piscina abandonada y decrépita, que en otro tiempo estuvo llena de vida pero en la que ahora apenas quedan unas hojas secas en proceso de descomposición, que se erige como una especie de purgatorio, el único lugar desde el que Tillie y Samira pueden contarnos su desgarradora historia. La iluminación tenue y fantasmagórica de Vesna Kolarec, y la emotiva música original de Silence constituyen el complemento ideal.

Así pues, se trata de una historia constituida por dos historias que son el eco la una de la otra, una historia que nos invita a reflexionar sobre la permanente lucha por los derechos de la mujer, que deja patente que la violencia contra el sexo femenino apenas ha variado ni mejorado en los dos últimos siglos. A pesar de su dureza, no obstante, nos ofrece un atisbo de esperanza. Porque, aunque Tillie y Samira perdieran en su lucha por recuperar su dignidad, como tantas otras, logran con su actitud heroica sembrar una semilla que luego han retomado otras mujeres y que seguirán retomando otras muchas. “Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie” (Emily Dickinson).

Autor: Henry Naylor

Traducción: Gonzalo de Santiago
Dirección: Livija Pandur
Diseño escenografía: Felype de Lima
Diseño Iluminación: Vesna Kolarec
Diseño Vestuario: Felype de Lima
Música: SILENCE (Primož Hladnik, Boris Benko)
Asesor literario: Tibor Hrs Pandur
Ayudante dirección: Javier Moresco
Auxiliar artístico: Branko Jordan
Diseño gráfico/cartel: Délamon Circus
Fotografía: JEOSM Photography
Fotografía escena: Ángela Martín-Retortillo
Construcción escenografía: DUMA Creación Artística
Distribución Nacional: SEDA
Producción Ejecutiva: Gonzalo de Santiago

TEATRO ESPAÑOL. DEL 14 DE NOVIEMBRE AL 1 DE DICIEMBRE 2019

Ganadora del Premio Spirit of the Fringe Award. Festival de Edimburgo 2015.

Una coproducción del Teatro Español Pincheforn Producciones con el apoyo de la Comunidad  de Madrid y de CREA SGR

Duración del espectáculo: 1 hora 25 minutos aprox. (Sin intermedio)

Sábado 30 de noviembre:  función accesible sobretitulado y audiodescripción.

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