Halo Wars: la desviación de la Fuerza

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Por Néstor García

Normalmente, estirar una licencia de éxito supone continuar con el beneficio a costa de la calidad de dicho producto. Ha pasado multitud de veces en todos los campos artísticos: secuelas, spin offs… el riesgo no es excesivamente alto pues se puede volver a la baza anterior y si aciertas te libras de multitud de tareas de promoción.

Normalmente, si esa licencia de éxito no se deja en manos de sus creadores originales es momento de echarse a temblar.  Pero esto solo sucede normalmente…

…Y no es el caso de Halo Wars. En 2009 Microsoft permitió una desviación del universo Halo alejando a la franquicia del First Person Shotter para ir hasta la estrategia en tiempo real. Un Halo sin Bungie es como, que se yo, un Call of Duty sin Infinity Ward o un Metal Gear sin Hideo Kojima. Pueden molar pero siempre se antojan como blasfemias, desviaciones de la fuerza…

Aunque en Microsoft no son idiotas (o no siempre lo son) y decidieron que los que mejor podían cuidar del universo Halo (uno de los buques insignia de la Xbox) era una compañía de su propiedad: Ensemble Studios. ¿No te suenan? Está bien, te lo diré, son los padres de Age of Empires. Cierra la boca. Halo Wars se convertiría en la última obra del genial estudio antes de que Microsoft decidiera cerrarla (sin haberse lanzado el juego y no por culpa del mismo).

Así, Halo Wars, se convierte en un notable juego, que sin alcanzar la excelencia mezcla algunas de las mejores cosas de Halo (y de las peores) y Age of Empires. Su primer punto, una de las bazas maestras, es lo fácil que resulta su control con el mando de la Xbox. Parecía imposible entender la estrategia sin el ratón, pero fíjate que se ha conseguido y sin necesidad de que seamos contorsionistas con las manos. Su fallo, en este sentido, es que a veces resulta demasiado complejo realizar órdenes de ataque en medio de la batalla, pudiendo caer en catástrofes memorables (los movimientos de tropas podían haberse mejorado pues los cuellos de botella son demasiado habituales).


Es un lastre que tal vez con la experiencia se supla. Pero un lastre, pues Halo Wars parece un juego de estrategia creado expresamente para batallar. A los amantas de la estrategia y la gestión de recursos la dinámica Halo Wars les parecerá excesivamente sencilla. Pero tiene su gracia pues las partidas suelen ser bastante rápidas y sueles estar obligado a atacar ya que el límite de población es demasiado bajo y una vez alcanzado no vas a estar de miranda.

Hablando de mirar, menudo enlace, las cinemáticas están muy conseguidas y son bastante espectaculares tanto las in-game, como las secuencias de vídeo de la campaña.

Esta resulta muy entretenida (más en cooperativo de tres) aunque el gran aliciente del juego sigue siendo el on-line. Pese a que solo tiene dos modos y que tampoco se diferencian mucho (en uno arrancas con un potencial de recursos exagerado y en el otro no), la experiencia de juntarse con amigos y hacer estrategias contra el enemigo no tiene parangón. Los grupos podían haber sido más grandes (el máximo son tres contra tres) y tampoco hay una marcadísima diferencia entre clases (entre humanos y Covenant sí, pero no dentro de cada grupo) pero el ritmo de las partidas y su enorme comunidad le dan una longevidad inusitada a este Halo Wars. Aunque sigue sin saberse porque no se incluye de una vez en el universo Halo un sistema de mejoras que se vaya desbloqueando según el nivel.


Y el último punto que no le da la excelencia es que el juego no esté doblado: los textos sí los tendremos localizados, pero es un error demasiado grave en un juego que necesita de los avisos en el propio idioma no oír el castellano.

Aún así, es un alivio a poco ya del estreno del esperado Halo Reach, supuestamente el último Halo de Bungie, que la franquicia no parece venirse a pique si la toman otras compañías. Y esta claro que Microsoft no piensa abandonar al Jefe Maestro ni a los Covenant.

Lo mejor:

– Sencillo y destinado casi exclusivamente a las batallas.

– La jugabilidad con el mando.

– Enormemente adictivo.

Lo peor:

– Puede que demasiado sencillo y con pocas opciones respecto a otros RTS

– Que no se haya doblado.

– Algunas inoperancias a la hora de batallar.

Nota: 8

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