De esos conciertos que te ganan (o no): Muse, Kings of Leon, The Drums y Efterklang

Por redacción Caras B

Hay conciertos a los que vas con muchas expectativas y luego resultan un completo fiasco: Muse en el estadio Vicente Calderón el pasado 16 de junio. Muchas luces, mucho espectáculo y, en definitiva, mucho ruido y pocas nueces. Menos mal que estaban Editors como teloneros y el resultado final no fue tan amargo…

Kings of Leon

Hay otros conciertos a los que llegas pensando en experiencias como la de Muse y luego te encuentras con una agradable sorpresa. Sin ir más lejos, Kings of Leon hace pocos días en el Palacio Vistalegre. Cierto que duró poco y que se podían haber esmerado más, pero igualmente cierto que los de Nashville dieron un espectáculo memorable, emocionante por momentos y que llevaron en vilo al público con temas como Sex on Fire, Use somebody o Closer.

Una tercera clase de conciertos son los que te encuentras exactamente con lo que esperabas ver, por ejemplo, The Drums el 12 de noviembre en la Sala Heineken. Las frases que más se escuchaban en aquel concierto eran: “¿A quién me recuerdan estos chicos? ¿A quién se parecen?” Unos hablaban entonces de The Beach Boys, otros aludían al rockabilly sin más y había también quien los relacionaba con The Cure. En cualquier caso, igual que Robert Smith comentaba que no se les podía encasillar en ningún estilo, que simplemente tocaban música de The Cure, fuera eso lo que significara, lo mismo podríamos decir de estos chicos neoyorquinos: The Drums suena a The Drums. Y eso significa mucho.

Efterklang

Por último, hay otro tipo de conciertos, a los que vas sin ningún tipo de idea, buena o mala, sin ninguna clase de predisposición. Si la cosa sale bien, suelen ser conciertos que te van ganando poco a poco, como si la música entrara de puntillas. Y aquí es donde vamos a hablar del magnífico concierto de Efterklang en el Teatro Lara el pasado 17 de noviembre.

Después de unas más que correctas actuaciones por parte de The Marzipan Man y de Autumn Comets, que presentaban además nuevo álbum, A Perfect Trampoline, saltaron a la palestra los daneses Efterklang para dar un concierto de esos que se recuerdan durante mucho tiempo. Comenzó flojo (o quizá nos dio esa impresión porque no conocíamos su música) pero, en cualquier caso, a los dos o tres temas ya no te quedaba más remedio que dejarte llevar. La gente se ponía en pie, aplaudía a rabiar y parecía disfrutar tanto como esos siete chavales que igual tocaban una canción intimista y preciosista a lo Sigur Rós que pasaban a otro tema donde mezclaban pop y electrónica con un resultado verdaderamente sorprendente y que seguro haría las delicias del público de Benicàssim cuando el grupo actuó en el FIB 2010.

También hubo tiempo para las risas (el guitarrita llegó a tumbarse en el escenario durante una canción un tanto soporífera) o para los típicos desajustes que se dan cuando un grupo lanza nuevo disco (presentaban su nuevo trabajo, Magic Chairs), pero, en definitiva, fue un completo gustazo dejarse ganar por Efterklang.

Si tienen oportunidad de verles, no lo duden, no se arrepentirán. Y al carajo con Muse.

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